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Según el Informe de Fiscalización de Regularidad de la Sociedad de Gestión, Financiación e Inversión Patrimonial, relativo a 2012

Susana Díaz perpetúa la red clientelar en Andalucía: SOGEFINPA contrata a sus empleados a dedo sin tener en cuenta los principios de igualdad, mérito y capacidad

Junio 29, 2015

Desde su constitución la sociedad ha renunciado a sus principios ya que su actividad no se corresponde con su objeto social
Se desconocen las funciones realizadas por parte de varios empleados de esta sociedad, lo que podría conllevar un fraude en los recursos públicos
El proceso de contratación rompe con todos los valores de “eficacia, eficiencia y buena gestión”


Los ERE, Mercasevilla, facturas falsas de UGT, fraude de Formación para el Empleo, Invercaria… y SOGEFINPA (Sociedad de Gestión, Financiación e Inversión Patrimonial). La empresa de gestión andaluza -ideada y gestada por la Junta de Andalucía-, se sube al carro de los escándalos de corrupción, clientelismo, nepotismo y tráfico de influencias. El modus operandi es siempre el mismo: el caso omiso a cualquier tipo de Ley o disposición legal combinado con un laissez faire temerario. Las evidencias de las tropelías que se cometen desde el Palacio de San Telmo, sede oficial de la Junta de Andalucía que preside Susana Díaz, se cuentan por centenas: investigaciones, registros, autos de imputación, archivadores, expedientes, declaraciones, cintas de audio… Todo ello con un solo fin: perpetuar la hegemonía socialista en Andalucía como si de la misma Galia se tratase.

La tendencia a favorecer, sin la debida justificación, a determinadas personas, organizaciones o partidos políticos para lograr su apoyo, es un toma y daca constante en Al-Ándalus. Lo es ahora que Susana Díaz es presidenta de la Comunidad, y lo fue en 2012, cuando era consejera de Presidencia e Igualdad. Parece que la lacra de la corrupción y el nepotismo viaja de la mano de la presidenta andaluza. 

Por aquel entonces, SOGEFINPA fue un ente ideado para la “gestión y explotación, incluido su arrendamiento, de los bienes y derechos integrantes o susceptibles de integración del patrimonio de la Comunidad Autónoma que se les encomienden”, así como para la realización de tareas de reconocimiento, promoción, preparación y asesoramiento sobre estos bienes. 

Clientelismo, nepotismo y tráfico de influencias

Los errores que ha cometido SOGEFINPA van desde lo más particular hasta lo más elemental, tal y como informa en un reciente dossier la Cámara de Cuentas de Andalucía. Desde su constitución se ha renunciado a sus principios ya que la actividad fundamental realizada no se encuadra en ninguna de las actividades contempladas en los apartados de su objeto social, “que dan nombre a la sociedad (Sociedad de Gestión, Financiación e Inversión Patrimonial) y que motivaron su creación”. No obstante, el punto sobre el que más flaquea la sociedad es el mal endémico que convierte en gangrena todo aquello que toca en Andalucía: el clientelismo, nepotismo y tráfico de influencias.

En sus inicios -en los albores de 2010-, a SOGEFINPA se le encargó la realización de una asistencia técnica a las delegaciones provinciales de la Consejería andaluza de Hacienda y Administración Pública ya que ésta presentaba una “insuficiencia de recursos adecuados”. Sin embargo, la situación que vivía la sociedad era todavía más acuciante al contar con tan solo dos miembros de personal (director gerente y directora económica), por lo que se vio obligada a contratar “a los técnicos necesarios para llevar a cabo la actividad encomendada”.

He aquí donde se produce la máxima expresión del clientelismo: el personal contratado por SOGEFINPA para realizar estas actividades procedía del Instituto de Estudios sobre la Hacienda Pública de Andalucía, una Fundación adscrita a la Consejería de Hacienda y Administración Pública que era la que se encargaba de prestar los servicios de SOGEFINPA.

Piedras contra su propio tejado

La selección y contratación del personal de SOGEFINPA, excepto un técnico economista contratado en 2011 y el responsable de control interno y evaluación, se ha efectuado sin convocatoria pública, a través de procesos en los que no se han observado los principios de igualdad, mérito y capacidad. Una casuística que atenta claramente contra la Ley de la Administración de la propia Junta de Andalucía, que exige que “el nombramiento del personal no directivo irá precedido de convocatoria pública (…) basados en los principios de igualdad, mérito y capacidad”, así como contra la Ley del Estatuto Básico del Empleo Público.

Además, no se conocen las funciones realizadas por parte de varios empleados de SOGEFINPA, por lo que una sociedad pública perteneciente a la Junta de Andalucía corrompería su propio Texto refundido de la Ley General de la Hacienda Pública que exige que “los gastos públicos, incluidos en el Presupuesto de la Junta, realizarán una asignación equitativa de los recursos públicos, y su programación y ejecución responderán a los criterios de eficiencia y economía y a los principios de solidaridad y territorialidad”.

Esto es, el mismo personal que ya trabajaba para la sociedad a través de subcontratas es recontratado para realizar las mismas actividades que ya venía ejecutando. Un proceso absurdo e ilógico que rompe con todos los valores de “eficacia, eficiencia y buena gestión” y que impide a gente predispuesta, preparada y formada desempeñar esas actividades en aras de la productividad. La propia Cámara de Cuentas de Andalucía exige a la Junta que “establezca en las resoluciones de encomienda, estatutos de sus medios propios y demás normas reguladoras de los encargos” para evitar que este proceso anule por completo el régimen de contratación pública y se produzca el encarecimiento de las prestaciones encargadas debido “al sobrecoste que implica la intermediación del medio propio”.

Moratoria tras moratoria

A pesar de que la finalización de la encomienda estaba estipulada en marzo de 2014, llegada la fecha, la Consejería de Hacienda y Administración Pública amplió el periodo de ejecución de la encomienda de gestión en tres meses, hasta el 30 de junio de 2014, y, posteriormente, hasta el 31 de diciembre de 2014, prorrogando sine die este proceso clientelar de administración.

Muchas son las quejas que hasta el día de hoy se han registrado en la red y en el buzón de entrada de la Junta de Andalucía reclamando un proceso de selección equitativo en SOGEFINPA. Las ofertas genéricas de empleo de la sociedad son tildadas de estar definidas para ciertas personas en particular que ya han trabajado en algún momento en el sector público, cerrando las puertas e ilusiones de muchos desempleados. ¿Hasta cuándo se prolongará tal menoscabo?