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Publicó un reportaje de una fiesta privada a la que asistieron, entre otros, Bill y Hillary Clinton

Sorpresa e indignación en los servicios de seguridad estadounidenses con la revista ¡Hola!

Enero 17, 2010

Por el momento se desconoce quién vendió las fotos y cuánto se pagaron por ellas

Al parecer se ha hecho llegar una queja, vía Embajada, al ministerio de Asuntos Exteriores


Seguro que a su director, Eduardo Sánchez Junco, ni sospechaba que una de las informaciones de su revista ¡Hola! tendría unas consecuencias tan nefastas. En su edición número 3415 del día 13 de enero de 2010 publicaba un reportaje titulado “Naty Abascal, Nochevieja en Punta Cana junto al matrimonio Clinton y conocidos nombres españoles e internacionales”. Despliegue fotográfico como el acontecimiento lo requería, pero para sorpresa de muchos, sin firma del autor de las instantáneas.

Y allí aparecía ella, Nati Abascal, junto al matrimonio Clinton y otros invitados. La verdadera protagonista del reportaje gráfico era ella. Según relata en su información la revista ¡Hola!, Nati Abascal se decantó las pasadas Navidades por el sol de Punta Cana en lugar de la nieve de Gstaad “a donde también suele ir invitada a la casa de Valentino”. El matrimonio Rainieri, Frank y Haydee, “grandes amigos de Nati”, fueron los anfitriones. La residencia de los mentados Rainieri se encuentra muy cerca de la de Julio Iglesias y su esposa Miranda.

Y entre los invitados, ni más ni menos que Bill y Hillary Clinton, que se alojaron en la casa de Óscar de la Renta. Además, asistieron Lee Razziwill, hermana de la desaparecida Jackie Kennedy-Onassis; Cary Lapique y Carlos Goyanes; Mar Saura y Javier Revuelta. Y muchos más, pero menos conocidos. Era una fiesta íntima, privada y distendida. Muy distendida. Tan sólo hay que observar la vestimenta de la mayoría de los invitados al evento, salvo el de la mencionada Nati Abascal.

Queja oficial

El caso es que el reportaje ha trascendido de nuestras fronteras y de los círculos propios de estas informaciones. Según ha podido saber este periódico de fuentes de absoluta solvencia, la información publicada, más la gráfica que la escrita, ha causado, al margen de la sorpresa, profundo malestar e indignación en los servicios de seguridad de Estados Unidos.

En el país presidido por Barack Obama no se da puntada sin hilo, sobre todo en temas de seguridad, y no son partidarios de hacer públicos los actos privados a los que asisten sus representantes políticos. Y no hay que obviar que Hillary Clinton ocupa la secretaria de Estado. De momento, la queja se ha hecho llegar, vía Embajada de EE.UU. en Madrid, al ministerio de Asuntos Exteriores.

Tampoco ha agrado el reportaje a los anfitriones de la fiesta de despedida del año, el matrimonio Rainieri. A lo peor, y dados los antecedentes, a Nati Abascal le dejaran de invitar a estas fiestas y no podrá ejercer, supuestamente, de reportera gráfica.