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Las críticas históricas a la reina doña Letizia disminuyen en los cenáculos aristocráticos bajo la consigna de apoyar a la monarquía

Sorprendente ausencia de don Juan Carlos y doña Sofía en el entierro de la princesa María Cristina (“Crista”), de Baviera, condesa de Odiel

Julio 14, 2014

Las relaciones del rey saliente con su prima segunda eran prácticamente inexistentes, a pesar de la enorme relación que ambas familias mantuvieron históricamente pues la madre de Crista y de Tessa de Baviera, la princesa Marisol, fue durante años la anfitriona de la condesa de Barcelona en su magnífica Villa Teba de la Costa Azul francesa


Pasan las semanas y parece que el nivel de aceptación de los nuevos reyes aumenta, ala par que las críticas históricas a la reina doña Letizia disminuyen en los cenáculos aristocráticos bajo la consigna de apoyar a la monarquía. Sin embargo la pregunta en el aire es qué ha sido de don Juan Carlos, a quien apenas vemos últimamente, mientras que Corinna de Sayn-Wittgenstein-Sayn parece haber abandonado un tanto las alas protectoras de las príncipes de Mónaco (¿acaso por el embarazo de Charlene?), para volver a la palestra internacional haciéndose presente en el Palacio de Buckingham en compañía del príncipe de Gales y en el emblemático Palacio de invierno de San Petersburgo en un entorno de gentes importantes y del gran poder internacional que es, por lo que parece, su grupo natural.

Más visible está siendo doña Sofía, que sí se ha dejado ver en compañía de su hermana la princesa Irene (que continúa viviendo parcialmente en el Palacio de la Zarzuela), en una cena en casa de esos grandes amigos de siempre de don Juan Carlos que son los marqueses de Isasi. Son tiempos de cambios, pero de cambios atenuados pues ya sabemos que los reyes don Felipe y doña Letizia pasarán unos días de agosto en el Palacio de Marivent y, que durante su breve visita de presentación a Portugal de la semana pasada, quisieron  contar con la presencia de personas del ámbito clásico de la familia real española como los duques de Braganza, jefes de la casa real portuguesa, los marqueses de Pereira Coutinho, grandes amigos de doña Letizia, el matrimonio conformado por José Manuel y María Joao Espirito Santo, Francisco Pinto Balsemao, parientes de don Felipe como los duques de Cadaval, o miembros de la familia Muchaxo, dueños del más emblemático restaurante de Estoril. 

Ausencia real muy llamativa
 
Sin embargo llama poderosamente la atención la ausencia de la familia real en sentido estricto en el entierro en la Cripta de la Almudena de la princesa María Cristina (“Crista”) deBaviera, condesa de Odiel y prima segunda de don Juan Carlos. Si vimos allí a la infanta doña Elena y a la infanta doña Pilar, así como a otros regios parientes como la princesa Inés de lasDos Sicilias, o la princesa Beatriz de Orleans, que quisieron dar su último adiós a figura tan emblemática y acompañar a su hermana la princesaTessa. Pero sorprende no haber visto a don Juan Carlos, ahora mucho más libre de obligaciones y a doña Sofía que, más apegada a las cuestiones familiares, hace tan solo unos meses acompañó durante largas jornadas a los deudos de la princesa Margarita de las Dos Sicilias, a cuyo funeral también quiso asistir en compañía de don Felipe.
 
La causa acaso sea el que en los últimos tiempos las relaciones del rey saliente con esta prima se hubiesen enfriado mucho, a pesar de la enorme relación que ambas familias mantuvieron históricamente pues la madre de Crista y de Tessa de Baviera, la princesa Marisol, fue durante años la anfitriona de la condesa de Barcelona en su magnífica Villa Teba de la Costa Azul francesa. Crista de Baviera, viuda del rico Juan Manuel de Urquijo y muy querida por la gran sociedad madrileña, nunca perdonó a su primo el rey, temeroso de la opinión popular ante lo que pudiera leerse como favores a sus parientes, que no le ratificase el condado de Odiel que el rey Alfonso XIII había concedido a su madre y que esta le cedió a ella. La princesa bávara siempre llevó a gran gala este condado de Odiel, y cabrá ver si su sobrina Myrta Márquez de Baviera se decide ahora a llevarlo a pesar de no ser una merced reconocida por el Ministerio de Justicia español.
 
El príncipe Harry, nuevo soltero de oro de la realeza europea
 
Y mientras en España la familia de don Felipe va perdiendo miembros emblemáticos como la elegante Crista de Baviera por efecto de la edad, en Inglaterra la estrella del príncipe Harry continúa brillando tras su exitoso viaje por Brasil donde se ganó enorme simpatías. Harry, cuya relación con Cressida Bonas continúa rota, se convierte ahora en el gran soltero de oro de la realeza europea pues el próximo 15 de septiembre cumplirá los 30 años y podrá finalmente entrar en la posesión efectiva de la sustanciosa herencia de su madre, la princesa Diana, estimada en 10 millones de libras esterlinas y compuesta por joyas, objetos valiosos (algunos de los cuales se han ido vendido a lo largo de los años), valores bursátiles, y bienes muebles e inmuebles.
 
Una masa hereditaria que le obligará a pagar unos 4 millones de libras en concepto de impuestos al fisco británico, que podrían quedar reducidos a 3,6 millones si parte de esa herencia se destina a financiar alguno de los muchos proyectos caritativos vinculados a la casa real británica. Todo ello se sumará a las 38.847 libras esterlinas que él percibe en su calidad de capitán de la armada británica, y al estipendio que recibe de su padre el príncipe deGales. Una posición muy desahogada para este príncipe que atrae muchas simpatías, y cuya presencia se espera en los próximos meses en Alemania con ocasión del matrimonio de la princesa Teresa de Oettingen-Oettingen y Oettingen-Spielberg, amiga de la familia real británica, que acaba de comprometerse con Carl Christian Oetker que es uno de los herederos de la poderosa empresa de productos alimentarios “Dr. Oetker”.
 
Ricardo Mateos