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El agente denunciado espetó: "Que se vaya a la tele a enseñar las tetas"

Sonia Arenas gana el juicio al policía que la humilló

Septiembre 23, 2008

Cuando parecía que Sonia Arenas saboreaba uno de sus mejores momentos, un policía local de Cerdanyola decidió arremeter contra ella. Sus expresiones, injustificadas y humillantes, terminaron en las dependencias judiciales. Y, ahora, meses despúes Sonia ha vencido.

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Su vida dio un vuelco cuando optó por dedicarse en cuerpo y alma a la música. Cumplir su sueño en compañía de su hermana Noelia consiguió que Sonia Arenas se apartara de los enfrentamientos televisivos. Atrás quedaron los días en los que la granadina se peleaba en el coso rosa con grandeshermanos y matarifes de cuarta regional. Sin embargo, la polémica sigue acompañándole, pese a que, en esta ocasión, ha salido victoriosa y con su dignidad reparada. Todo se remonta al periodo comprendido entre los meses de diciembre de 2007 y enero de 2008 cuando Sonia recibe cuatro denuncias por infracciones de tráfico interpuestas por el Policía Local de Cerdanyola del Vallés nº1100 quien, según figura en la sentencia dictada por Fernando Valle Esqués (Juzgado nº1 de Instrucción de Cerdanyola del Vallés), se dirigía a la Arenas con absoluto menosprecio hacia su dignidad, manifestándole que si hablaba se la llevaría detenida y diciéndole: “Si tiene dinero para pagar ese vehículo (se refiere al porche de Sonia), también tiene dinero para pagar la multa”.
 
El hecho principal
 
Sin embargo, el día 29 de enero de 2008, el agente citado anteriormente denunció a Sonia por haber estacionado incorrectamente su vehículo en la plaza Estatut de Cerdanyola. Fue entonces cuando, algo cansada de sus denuncias, la Arenas le dijo: “Como no me va a multar, si me persigue constantemente mientras está de servicio”, algo que el agente contestó: “No sólo cuando estoy de servicio, sino también cuando no estoy de servicio”. Cuando Sonia daba la vuelta al vehículo para entregarle la documentación solicitada, el agente le dio un empujón y, alzando la voz considerablemente, le espetó: “Si se pone en mi camino le abro unas diligencias y viene detenida. Y si habla también viene detenida. Ahora vaya a la tele y lo cuenta”. Ante la presencia de miradas indiscretas que grababan la escena con sus teléfonos móviles, la Arenas le rogó que rebajara el tono de voz. Lejos de atender a su súplica, el denunciado pronunció con chulería: “Así nos hacemos famosos todos”. No sólo eso, pues dirigiéndose a otro brigada con el que patrullaba, comentó sin rubor: “Que se vaya a enseñar las tetas a la tele”. Términos humillantes, zafios e inadmisibles que fueron corroborados por un testigo presencial. Resulta patética la actitud de un policía que debería velar por la integridad física y moral de los ciudadanos.
 
El fallo inapelable
 
Así pues, ante las palabras del agente, Sonia decidió interponer una denuncia que fue admitida a trámite y de la que ya se conoce su resolución. El juez instructor estimó que las palabras del Policía Local de Cerdanyola del Vallés nº1100 tenían como propósito menoscabar la dignidad de la Arenas, pues las expresiones proferidas contra la atractiva mozarrona fueron moralmente ofensivas e injustificadas. Por todo ello, el magistrado condenó a al Policía Local de Cerdanyola del Vallés nº1100 como autor responsable de una falta contra las personas, en modalidad de vejación injusta de carácter leve, a la pena de multa de veinte días con una cuota de seis euros, con una responsabilidad personal subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas diarias no satisfechas, y al pago de las costas procesales. La apelación posterior por parte del agente fue desestimada. Deberían hacerse públicos los nombres de semejantes policías descerebrados. ¡Cómo está el patio!  
 
Por Saúl Ortiz