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Exclusiva: La modelo reta a "Mila Ximénez, al Rey y a Dios" a que demuestren que se ha reconciliado

Sofía Mazagatos desmiente que haya vuelto con José María González de Caldas

Junio 9, 2009

No hay reconciliación entre la modelo Sofía Mazagatos y el empresario José María González de Caldas. La empresaria sale al paso de las informaciones que aseguran que ha vuelto a los brazos del ex presidente del Sevilla C.F.

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Hace más de diez años que no mantienen contacto, pero hay quien sigue empeñado en que su nombre se entrelace con el del empresario José María González de Caldas. Es el caso de la periodista Mila Ximénez, que el pasado martes habló de reconciliación entre el sevillano y Sofía Mazagatos, cuya relación terminó como el Rosario de la Aurora. Para arropar su información, la colaboradora de ‘Sálvame’ aseguró ser conocedora de un encuentro que Mazagatos y De Caldas mantuvieron el pasado fin de semana. Cita que, según su versión, podría haber invitado a la reconciliación posterior. Pues bien, Sofía desmiente categóricamente esa especie de noticia edulcorada que la Ximénez ventiló en el programa que Jorge Javier Vázquez conduce con destacado éxito en las tardes de Telecinco. La modelo, que desapareció de motu proprio de ese escaparate faunesco del que salió escaldada, reta a esa periodista que nació de la costilla de Manolo Santana a que muestre públicamente las pruebas que avalan tan disparatada información. No es la primera vez que el azote público de Isabel Pantoja convierte el bulo en chascarrillo. Recién salida de un almuerzo informal, mantuve una interesante conversación telefónica con Sofía en la que se me despejaron todo tipo de dudas. Es incierto que Mazagatos haya desempolvado el amor pasional que un día le ató a De Caldas: “Hace una década que yo no tengo ningún tipo de relación con ese hombre. Después de que se resolviera mi conflicto con él, yo no he vuelto a saber nada más, ni tampoco quiero. Ojalá sea feliz, pero lejos de mi. No he vuelto con él ni volveré. Además, él está casado, por eso me duele que esa señora que se dedica a hacer daño a todo el mundo –su tono se eleva por momentos- haya propagado este bulo”, me explica.

No sólo eso, pues Sofía, que siempre se ha caracterizado por esa bondad e ingenuidad que la hacen irresistible, combate los datos de Mila Ximénez (que, a pesar de tener una sentencia condenatoria, sigue sin pagar la deuda contraída con un marchante de arte que le vendió unos cuadros) asegurando que ese fin de semana en el que supuestamente volvió a los brazos de José María en otro lugar de la península, no salió de Madrid: “Encima ella insiste en que estuve con él de viaje. Pues no, es mentira. El fin de semana, y ya llevo mucho tiempo sin viajar, estuve en Madrid. Es más, aún conservo la entrada del concierto que el maravilloso tenor Juan Diego Flores ofreció el domingo en el Teatro Real”. Quizás, por eso, la magnífica empresaria no duda en pedir que la Ximénez pruebe con documentos su palabrería: “Incluso reto a Dios y al Rey si hace falta. Eso sí, como no lo demuestre tendré que ver si lo demuestra en un juzgado. No sé cómo se le puede dar cabida a ese tipo de personas que ni siquiera llaman para contrastar las noticias”, me espetó con una vehemencia implacable. De este modo, Sofía ha querido desmarcarse de la polémica y advierte que emprenderá medidas legales en aquellos casos en los que sus abogados se lo aconsejen. Pocos saben que Sofía Mazagatos irradia una ternura y una bondad que deberían reconocérsele ante los focos y las cámaras. Es impresionante, y no sólo porque su envoltorio despierte los sueños más lúbricos de quienes la observan desde la distancia, sino porque su atractivo interno es todavía más apetecible.  
 
Por Saúl Ortiz