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LOS DESPILFARROS DE CAMPS (Y III)
Gestiona, entre otros proyectos, el Gran Premio de Formula 1 de Valencia y participa en el Aeropuerto de Castellón, Ciudad de la Luz y Terra Mítica

Sociedad de Proyectos Temáticos de la Comunitat Valenciana, un agujero negro con más de 671 millones de euros de deuda financiera

Julio 23, 2012

El 20 de julio de 2012, seguramente se recordará como un día negro para nuestra economía. El bono a 10 años superó por primera vez en la era euro el 7% de rentabilidad y la bolsa, se desplomaba casi un 6%, arrastrada por el sector financiero. Esa misma tarde, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, no dudaba en llamar “clandestino” al Banco Central Europeo y pedir abiertamente su intervención, algo que no dudó en repetir este domingo un “escondido”, Esteban González Pons que participaba en unos cursos de verano.

Lo que no escuchamos del actual vicesecretario de Estudios y Programas del PP es críticas sobre la situación de la Comunidad Valenciana, más cuando la petición del rescate de la Automomía presidida por Alberto Fabra, fue uno de los grandes desencadenantes del enorme batacazo de los mercados del pasado viernes. Una situación que puede empeorar esta semana, si finalmente, son más Autonomías las que necesitan de este fondo. El mismo domingo, el presidente de Murcia, Ramón Luis Valcarcel declaraba en una entrevista que Murcia pediría hasta 300 millones de euros, aunque luego se desmintió. También se habla abiertamente de Castilla-La Mancha, y se espera la comparecencia de María Dolores de Cospedal en este sentido, pero lo único cierto, es que Valencia ha sido la única que ya lo ha pedido, desconociendo la cuantía necesaria y aumentando la perplejidad de la ciudadanía, que se pregunta como una región rica, con grandes ingresos en años anteriores por el boom inmobiliario, ha llegado a este punto.

Cientos de millones en pérdidas y deuda

La realidad es que Alberto Fabra recibió una herencia envenenada del anterior presidente, Francisco Camps, y buena parte, está reflejada en la empresa 100% pública, Sociedad de Proyectos Temáticos de la Comunitat Valenciana (SPTCV). Creada  el 12 de diciembre de 1996, su objeto social en el ejercicio 2010, es la “promoción, organización y gestión de cuantas actividades requiera la preparación, construcción, y puesta en funcionamiento de los proyectos turísticos y de ocio, culturales, deportivos, industriales y/o terciarios que, en el ámbito territorial de la Comunitat Valenciana, sean impulsados por la Generalitat” un objeto social que fue ampliado el 18 de marzo de 2011 para incluir “coordinar y ejercer una dirección estratégica de las acciones de promoción y difusión de la Comunitat Valenciana e incrementar la participación de los agentes sociales, económicos y culturales en la promoción global de la Comunitat Valenciana”. Por ello, esta empresa que a 31 de diciembre de 2010 tenía un  capital social de 54,8 millones de euros, entre otras actividades se ha dedicado a la organización, en calidad de copromotora, del Gran Premio de Europa de Fórmula 1, el mantenimiento y conservación del área Parque Temático Terra Mítica, la finalización de las obras y actividades necesarias para el desarrollo del área Ciudad de la Luz de Alicante y mantenimiento de ésta, o ser el máximo accionista del Aeropuerto de Castellón.

Toda ellas, inversiones ruinosas, que han ido acumulándose ejercicio tras ejercicio, de hecho el patrimonio neto de la Sociedad tenía a 31 de diciembre de 2010 un valor negativo de 88,3 millones de euros, por lo que estaba en uno de los supuestos de disolución previstos en el artículo 363.1 del texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital, a pesar, que desde la constitución de la Sociedad, la Generalitat ha financiado las pérdidas mediante ampliaciones de capital y mediante la concesión de avales que garantizan las deudas asumidas con entidades financieras.

Infravaloración de las pérdidas

SPTCV tiene un balance totalmente quebrado, además de estos fondos propios negativos la deuda total con entidades financieras superaba los 671 millones de euros, por la que paga intereses que superan anualmente los 30 millones de euros, y que, sumadas a las perdidas por las operaciones habituales hace que tan sólo en el ejercicio 2010 se cerrará con un saldo negativo de 69,1 millones de euros.

Pérdidas descomunales, que no impidieron, que en plena crisis se gastará 7,5 millones de euros, en la redacción de anteproyecto y proyecto básico del Centro de Convenciones de Castellón. Ahora falta saber, las condiciones del Estado para prestar la ayuda financiera a Valencia, si se liquidarán estos negocios ruinosos y si se pedirán responsabilidades por este despilfarro millonario.