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Situación explosiva en el matrimonio McLaren-Honda-Alonso que ante la falta de resultados puede acabar en divorcio a tres bandas

Junio 12, 2017
alonso cabeza mclaren

Un polvorín a punto de estallar. Así se puede tildar la situación en Woking, sede de la escudería de Fernando Alonso, con unos resultados que no terminan de llegar, con ultimátum por parte del corredor a su equipo, y de su escudería hacia Honda. El abandono del pasado domingo a dos vueltas de finalizar el GP de Canadá no hará más que agravar la situación: Siete carreras, seis disputadas y cinco abandonos. Las consecuencias pueden ser un definitivo divorcio a tres bandas con piloto, escudería y motorista saltando por los aires y cada uno en una dirección. Tras un comienzo de temporada desastroso, llegaron ciertos reflejos de alivio con resultados puntuales y pequeños avances en cuanto a ritmo en entrenamientos. Fernando Alonso pudo colocar su coche en la zona de puntos los viernes y algún sábado, pero se acerca la mitad de la temporada y los dos McLaren-Honda sólo han conseguido terminar tres carreras (una Alonso y dos Stoffel Vandoorne) de las siete disputadas y no han recaudado ni un sólo punto. Con este resultado cierran la tabla clasificatoria y no igualan en rendimiento a escuderías con tres veces menos presupuesto y novatos en sus filas.

La responsabilidad de Honda

El responsable de la situación es el fabricante de motores Honda, proveedor exclusivo del equipo McLaren, que este año prometió una serie de mejoras y actualizaciones, que o no han llegado, o no han rendido como estaba previsto. Se cambió la arquitectura del propulsor, pero si en 2016 se dio un paso hacia delante, este 2017 se han dado dos pasos hacia atrás. El bloque térmico parece rendir correctamente, pero en su tercer año la sección regenerativa sigue sin funcionar y el déficit con respecto a los todopoderosos Mercedes, los motores de referencia, ronda los 100 caballos. De acuerdo con un cálculo de la publicación alemana Auto Motor und Sport, esa carencia penalizó a los MCL32 de Alonso y Vandoorne por valor de 1,3 segundos en el circuito de Canadá. Esa es una diferencia insalvable hasta para las manos del asturiano, que, tras regresar de Indianápolis, donde abandonó tras la rotura de su motor Honda, volvió a padecer por culpa de su coche en los primeros entrenos disputados en Montreal. Alonso va de avería en avería, no logra acabar carreras, a veces ni entrenos, y se ha convertido en pagano de los desatinos de sus ingenieros.

El de Oviedo liquida su contrato a finales de esta temporada y aunque su trato con McLaren y su actual director Zak Brown sea excelente, una de sus últimas ideas es la de permanecer sufriendo esta situación. Ya ha dicho en numerosas ocasiones que tras el verano meditará sobre su futuro, pero como Honda siga aportando sus motores, sería muy raro que siguiera interesado en prolongar su contrato. El bicampeón ha declarado que si gana algo antes de septiembre se podría contar con su continuidad, pero en los tres meses que quedan nadie piensa en esta posibilidad. Los japoneses prometieron para la carrera de Canadá una actualización con más potencia y fiabilidad, ésta no solo no ha llegado, sino que se ha sabido, por boca de ellos mismos, que sus propulsores no les aguantan más de dos carreras cuando lo idóneo es que tuvieran una longevidad de no menos de cuatro, el doble. El asturiano es conocido por ser uno de los más corredores más políticos del paddock y cuando suelta algo es por alguna razón, pero esta vez más que amenazas parecen casi anuncios. No descarta volver a Estados Unidos a disputar una temporada completa de la IndyCar, donde los sueldos son mucho menores, pero al menos cuenta con coches igualados y con verdaderas posibilidades de luchar por puestos de honor, algo que en la F1 le está vetado de manera irremisible a corto plazo. De tomar esa decisión volvería cuando el motor Honda sea bueno. Cambiarse de equipo cuando Valtteri Bottas liquida contrato en Mercedes y acompañar a Lewis Hamilton, retornar a Ferrari donde sus dos pilotos tienen aún que renovar es complicado, o marcharse a Red Bull donde ya han dejado claro que no hay sitio para él, le dejan sin opciones ganadoras.

Volver a los motores Mercedes

Una de las posibles salidas a esta situación se ha disparado en forma de rumor desde Alemania, y consiste en que en 2018 los McLaren pudieran llevar motores Mercedes tal y como hizo justo antes de instalar los Honda. La cuerda entre McLaren y los japoneses está a punto de romperse y el posible divorcio conllevaría la necesidad de buscar un motor para los futuros MCL33. Pilotos, ingenieros y observadores tildan el monoplaza actual de bastante bueno, y con esos 90-100 caballos de los que carece a día de hoy podría estar batallando con facilidad con puestos de pódium. Alonso es un piloto de absolutas garantías y su compañero belga está protagonizando un discreto pero digno debut a pesar de tener el material del que dispone. Honda trabaja contra reloj para ofrecer un motor medianamente digno, pero remontar sus problemas se torna en tarea casi imposible a corto y medio plazo. Los japoneses han echado mano de consejeros externos, ingenieros provenientes de otros motoristas, pero revertir la situación es sumamente complejo y lento. A esto se suma el espíritu nipón, tendente a acarrear su pena con filosofía y hasta desde la nueva gestión de la F1 les han tendido la mano y se han negado. Es un error más en una cadena de ellos que está abocando a la marca a un descrédito inmerecido a tenor de los excelentes coches de calle que fabrican, pero su actual paso por la especialidad puede tildarse perfectamente de absoluto desastre. Tras un cambio en la dirección, Yusuke Hasewaga se hizo con las riendas y el motorista adquirió un aspecto de mayor transparencia, pero no de eficacia. En palabras de Zak Brown, en Honda trabajar trabajan, pero no queda muy claro de hacia dónde reman; parecen estar muy perdidos y sin soluciones rápidas ante sus necesidades.

McLaren, Alonso y la Fórmula 1 necesitan un cambio radical y este no parece poder venir de la mano del actual socio técnico. Aunque el pacto entre ambas partes sea a largo plazo, no es imposible que el año próximo monten motores Mercedes. Con ello podrían retener a Alonso y según sus cálculos, a día de hoy y con esos motores podrían estar a la altura del segundo de las flechas plateadas, la de Bottas, y a tiro de piedra de los dos inalcanzables a día de hoy y los que van a pelear por este título: Vettel y Hamilton. Mientras, esperar a que los resultados maquillen la situación, o la empeoren, tras lo que llegarán muy probablemente decisiones duras y de consecuencias de calado para la categoría.

José M. Zapico

@VirutasF1