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Después de 21 años

Sin ninguna pista sobre el asesino de la joven gaditana Milagros García Bello

Octubre 1, 2014

El cadáver de la joven de 24 años, madre soltera de una hija de cinco años, apareció el 3 de octubre de 1993 en la playa de Cortadura de Cádiz, con signos de haber sido violada.

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El cuerpo de la joven, descubierto por un vecino que paseaba con su perro,  estaba medio desnudo, sin ropa interior, y le habían machacado la cara y la cabeza con una piedra. La autopsia reveló que Milagros había fallecido ahogada en su propia sangre.

Milagros García, natural de Medina, trabajaba contratada por una cooperativa gaditana como auxiliar eventual de limpieza en los servicios de la playa donde apareció su cuerpo sin vida y donde había acudido a trabajar, como cada día, a las siete de la mañana. Cuando llegó la Policía, la arena de la playa, azotada por el fuerte viento de levante de aquel día, había borrado las huellas del suelo. No hubo ningún testigo, y las compañeras de trabajo de Milagros advirtieron que el criminal se había llevado el bolso de paja que la joven siempre portaba consigo y en el que había un listín telefónico con los números de todas ellas. 

Dos días después del crimen, dos de las compañeras de Milagros denuncian en comisaría haber recibido sendas llamadas telefónicas de un varón que comenzaba suspirando y terminaba insultándolas y soltando todo tipo de improperios y obscenidades. Por si fuera poco, ese mismo día una chica de 19 años denuncia haber sido violada en la playa de Cortadura por dos hombres que la abordaron a la salida del instituto. La Policía, el Grupo Tercero de la Brigada Judicial, comienza a sentirse bajo mucha presión y enfoca sus trabajos en torno a los individuos con antecedentes por delitos sexuales.

Exhibicionista y esquizofrénico

El 21 de octubre, la Policía detenía en El Puerto de Santa María a Rafael Galán Zampaña, un antiguo vigilante de seguridad de los muelles de la Zona Franca, de 35 años, con antecedentes por delitos contra la libertad sexual y exhibicionismo, y jubilado por padecer esquizofrenia. El arresto tuvo lugar en el domicilio del sospechoso, quien reconoció tener amistad con la víctima aunque no les unía ninguna relación sentimental. Los agentes constataron entonces que una marca que presentaba la víctima en la cara coincidía con la forma de una esclava que llevaba el detenido.

Durante la reconstrucción de los hechos, Galán confesó que había estado en la playa ese día, aunque negó haber violado y matado a la joven. Pero fue más allá en sus explicaciones: dijo que Milagros murió por una caída accidental desde una de las murallas del antiguo fuerte de Cortadura, a unos 50 metros de donde apareció el cadáver. Todo ello aderezado con incoherencias y explicaciones absurdas. Minutos más tarde, el sospechoso comenzó a relatar a los policías que el día de autos había coincidido con Milagros por la mañana temprano, cuando ella acudía a su trabajo, y que se fueron juntos a tomar un café. En ese momento de la declaración sufrió un ataque epiléptico y un equipo sanitario le tuvo que proporcionar respiración artificial. 

Un perturbado en libertad

Entretanto, su abogado, Miguel Ángel Latorre, iniciaba una interminable batalla legal con la interposición de numerosos recursos contra la medida de prisión cautelar, al estimar que no existían pruebas sólidas que incriminasen a su defendido. Entre otras cuestiones, Latorre planteó que Rafael Galán terminaba su turno de trabajo en la Zona Franca exactamente a la misma hora en que fue asesinada la mujer, según los forenses, y no pudo haber estado en dos sitios a la vez. El sospechoso permaneció 2 años y cuatro meses en la cárcel de Puerto II, hasta que los análisis de ADN dieron un vuelco a la investigación. Los restos biológicos encontrados en el cadáver de Milagros García –un cabello localizado en la zona púbica de la víctima- no coincidían en absoluto con los del detenido, que quedaba en libertad el 1 de marzo de 1996. Dos años más tarde, la Audiencia Provincial de Cádiz dictaba el sobreseimiento provisional del caso y ordenaba continuar las investigaciones.

El 9 de abril de 2011, una mujer llamaba a la comisaría de Policía de El Puerto para informar de que un individuo estaba mostrando sus genitales a un grupo de menores y de mujeres. Tras ser arrestado y conducido a dependencias policiales, los agentes comprobaron que se trataba de Rafael Galán, a quien su enfermedad mental le había llevado de nuevo a cometer actos obscenos en plena calle.

José Manuel Gabriel Ayuso