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Tras la pista de narcos sudamericanos

Sin avances en la investigación del asesinato del militar José Javier Cepeda, tiroteado en Madrid hace 8 años

Abril 15, 2015

El cabo de la Guardia Real, de 29 años, fue asesinado de un disparo junto a la estación de metro de Usera, en Madrid, a las 01:15 horas de la madrugada del 19 de abril de 2007, cuando volvía de celebrar un cumpleaños

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Cepeda recibió en el lado izquierdo de su cuerpo un único impacto de bala de nueve milímetros que le atravesó un pulmón y el corazón. Según los vecinos, antes de fallecer dijo: “me han matado, me han matado”. Los testigos también aseguraron que escucharon dos disparos y luego vieron salir corriendo a un individuo de aspecto sudamericano por la calle Mirasierra, y a otros dos por la calle del Olvido. Una de las personas que corroboró estos extremos fue un compañero de piso de la víctima, con quien acababa de coincidir en la boca de metro momentos antes del crimen. Otro testigo, Daniel, explicó a los agentes: Vi a una persona correr calle arriba por Mirasierra. Medía 1,70 metros, con el pelo largo, y vestía un jersey y vaqueros oscuros. En ese momento, una chica empezó a chillar”.

Los facultativos del Samur-Protección Civil intentaron reanimar, en vano, al militar durante 25 minutos antes de certificar el fallecimiento. La segunda bala disparada por los agresores fue encontrada por la Policía minutos más tarde en un parque cercano, conocido en el barrio por ser uno de los puntos negros de trapicheo de estupefacientes en la zona. Las dos balas eran de calibre 9 milímetros Parabellum y de fabricación checa.

Tras la pista de los narcos sudamericanos

La Policía descartó rápidamente las hipótesis del atentado terrorista o del robo. Aunque se cree que José Javier fue asesinado por alguien con quien había estado discutiendo previamente, no se le vio forcejear con nadie. Entre sus pertenencias estaban el reloj, la documentación, las tarjetas de crédito y el dinero (algo menos de 20 euros que llevaba en la cartera). Según los informes elaborados por el Grupo V de la Brigada Provincial de Policía Judicial, la principal línea de trabajo se centró en la posibilidad de un crimen relacionado con un asunto de drogas. Junto al cadáver se encontraron restos de cocaína y, según los vecinos, Usera era una zona donde era frecuente el tráfico de estupefacientes. Pero no hay ningún indicio que apunte a que el militar asesinado fuera consumidor, sino todo lo contrario.

José Javier Cepeda Torrijos era natural de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), cabo primera del Ejército del Aire, integrante durante nueve años de la banda de música de la Guardia Real y profesor de clarinete. Un año antes de perder la vida había sido condecorado con la medalla de Isabel la Católica. En el momento de su asesinato, José Javier estaba preparando unas oposiciones de profesor de música para regresar a su pueblo. Sus amigos, compañeros y familiares le definen como un joven sin problemas, que se desvivía por sus amigos, incapaz de meterse en líos. 

La familia del militar especula con la posibilidad de que Cepeda estuviese en el peor momento en el lugar equivocado y hubiese recibido una bala perdida procedente del fuego cruzado de una riña cercana por motivos de drogas. Nadie ha sido detenido por este crimen, que permanece rodeado de misterio, mientras que su madre, Ana, sigue demandando ayuda para resolver el crimen al tiempo que reconoce: “Todos los días me acuerdo de mi hijo. Lloro mucho y no hay momento que no esté presente en mi cabeza”. El padre, José, también exige justicia: Estaría agradecido si me dijeran que han cogido de verdad a los asesinos. Sólo pido que haya un juicio como debe ser y Justicia para todos estos asesinos que hay sueltos”.

José Manuel Gabriel