Menú Portada
Hija del ex magistrado Enrique Bacigalupo es íntima del abogado Miguel Bajo, defensor del tesorero del PP

Silvina Bacigalupo, la “tapada” de la Operación Gürtel en favor de Barcenas

Julio 26, 2009

Maniobra maestra. El tesorero nacional del PP, Luis Bárcenas, imputado provisional en la investigación del “caso Gürtel” por el Tribunal Supremo, se presentó la semana pasada a declarar. Ningún dirigente del Partido Popular le acompañó a diferencia del masivo apoyo que tuvo, por ejemplo, Francisco Camps, presidente de la Generalidad valenciana, en su testimonio ante el Tribunal Superior de Justicia de Valencia. Pero Barcenas está muy tranquilo, más incluso que su propio jefe, Mariano Rajoy y que algunos dirigentes del Partido Popular. Y razones tiene para ello.

pq__silvina-1.jpg


Luis Barcenas ha fichado como abogado defensor a Miguel Bajo, considerado en algunos sectores el mejor penalista de España. Siempre en la sombra, es el letrado de la actriz Ana Obregón, llevó casos como el de las Torres KIO, defendiendo a Alberto Cortina y Alberto Alcocer que se han librado de la cárcel; y también está personado en el caso Gescartera. Una mina, aunque atravesó unos problemas de salud en los últimos meses. Barcenas cayó en los brazos de Bajo gracias a las gestiones del ex ministro de Defensa Federico Trillo, en la actualidad portavoz de Justicia del PP en el Congreso de los Diputados.

Dominar el sector progresista del Supremo

¿Y por qué Trillo aconseja a Barcenas el fichaje de Miguel Bajo? Sencillo: entre las colaboradoras del ilustre letrado se encuentra Silvina Bacigalupo, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid y con despacho en la capital de España. Han escrito juntos, como demuestra la portada del libro que reproducimos, muchas obras en materia judicial. Ella es hija del todopoderoso juez argentino Enrique Bacigalupo. Quienes le conocen, le aprecien o no, si algo no discuten es su preparación y su alto nivel técnico jurídico como magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. Pero, también, quienes le conocen, le aprecien o no, no llegan a entender cómo no se abstuvo de juzgar el denominado caso Liaño, por la decena de factores directos e indirectos que le contaminaban en este caso. Pero, además, Bacigalupo culminó con aquella condena a Gómez de Liaño toda una trayectoria que, más bien, convierte su tendencia progresista como juez, en servilismo a los intereses del PSOE.

Las coincidencias en los últimos años con los intereses del Partido Socialista son demasiadas. Tan sólo un apunte: desmontó el caso Filesa cuando se encargó de su instrucción, reduciendo a tan sólo siete los 39 imputados que había señalado su antecesor en la investigación, Marino Barbero. Y, meses más tarde, se desmarcó de la mayoría de la Sala Segunda del Tribunal Supremo con el voto particular más visceral de todos, en defensa de la inocencia de José Barrionuevo y Rafael Vera en el caso Marey.

Y esa es la baza que Trillo quiere para Barcenas de la mano del duo Bajo-Bacigalupo: tener más o menos controlado al sector progresista, de izquierdas, llámenlo como quieran, del Tribunal Supremo. Cosas de la Justicia.