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El cadáver de la mujer fue encontrado, con numerosos golpes, flotando en la piscina de su casa

Siete años después, el asesino de la malagueña Lucia Guerrero sigue libre

Abril 28, 2015

Fue una maestra de escuela de Alhaurín de la Torre (Málaga) quien dio la voz de alarma al constatar que Lucía Guerrero, de 49 años, no había acudido esa tarde a recoger a su hija de 13 años al colegio, como hacía siempre.

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Era el 1 de mayo de 2008, y a los pocos minutos la Policía Local se presentaba en el chalet de la mujer, cuyo cadáver descubrieron flotando en la piscina. Había sangre en el agua y en la hierba del jardín, y señales de pelea. Lucía había opuesto fuerte resistencia a su asesino.

La autopsia confirmó sin lugar a dudas que se trataba de un homicidio. El cadáver de Lucía Guerrero presentaba un fuerte golpe en la cara y diversas lesiones por todo el cuerpo. La Guardia Civil sospechó desde el inicio de las pesquisas que estaban ante un caso de violencia de género, ya que la víctima había denunciado un año antes a su marido por amenazas, antes de iniciar un proceso de separación. Lucía se había convertido en sus últimos meses de vida en una asidua de los servicios de atención a maltratadas, donde recibía apoyo psicológico y asesoramiento jurídico.

La falta de pruebas contra el exmarido

El matrimonio vivía desde 15 años antes en el paraje rural de Arroyo Granjea, y había abierto en la finca una tienda de animales exóticos, Los Naranjos. Tras la denuncia por amenazas, interpuesta en enero de 2007, el juez dejó que la mujer conservara la vivienda, y el marido, la tienda de animales. No hubo orden de alejamiento ni de protección, y ambos seguían viéndose con frecuencia. El hombre se instaló, con su nueva pareja, en una casa a un kilómetro de distancia de su antigua vivienda, y cuando tuvo lugar el crimen, ambos estaban intentando acordar los temas económicos de la separación así como lo referente a la tutela de la hija.

La consecuencia lógica de todo lo anterior fue el arresto de su exmarido, Manuel A.H. En el interrogatorio, Manuel explicó que, cuando sucedieron los hechos, él estaba en Ronda, a unos 90 kilómetros de distancia. Al conocer lo que había pasado se presentó en el chalet de Lucía y acompañó a los agentes en el reconocimiento del lugar y la inspección ocular. El juez decretó su libertad por falta de pruebas y la investigación de este homicidio no ha avanzado desde entonces.

José Manuel Gabriel