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bandera crespón

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Siemens España, participante en el Consorcio para el tren de Alta Velocidad Medina-La Meca, gana un 44% más que en 2015 pero sus empleados pierden: abaratamiento de salarios, imposibilidad de teletrabajo, horas extras no devueltas y pluses irrisorios por destinos especiales

Junio 16, 2017

El Comité de Empresa de Siemens Rail Automation, denuncia -a través de numerosas reivindicaciones y luchas-, que la dirección de la empresa abarata el sueldo de los trabajadores y mengua sus condiciones laborales.

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“Concordia res parvae crescunt”, o en castellano, “las cosas pequeñas florecen en la concordia”, es la frase extraída del capítulo 10 de la Bellum Iugurthinum, obra del escritor republicano romano Salustio y originaria de la manida cita que reza “la unión hace la fuerza”. Una cita que bien se puede aplicar a los holdings empresariales, las Uniones Temporales de Empresas u otros agregados. En el caso de Siemens (empresa alemana), y Bombardier (empresa canadiense), ambas cuentan con una sección dedicada a la industria ferroviaria que goza de gran poderío a nivel mundial. Ahora, sus fuerzas podrían unirse para crear un gigante industrial valorado en 10.000 millones de euros. El objetivo de ambas marcas es apuntalar su posición en el mercado creando gran competencia con la empresa china CRRC, adjudicataria de buena parte de los proyectos internacionales, y que a su vez es un conglomerado de fabricantes del país asiático. Por si esto fuera poco, en abril del presente año, Siemens España y Gamesa se fusionaban para crear Siemens Gamesa Renewable Energy, empresa que rige la presidenta de Siemens España, Rosa María García.

Otra operación similar, pero de compra, fue la que llevó a la marca electrónica alemana por excelencia, Siemens, a pagar en 2012 un total de 2.200 millones de euros por el holding Invensys Rail, siendo una de sus empresas principales Dimetronic. Una empresa de capital inglés pero de medios y producción españoles. Dimetronic facturaba en 2012 casi 300 millones de euros al año. Con esta operación, Siemens se apropiaba de todas estas inercias positivas y eliminaba a un rival en el competitivo mercado ferroviario. Dimetronic contaba por aquel entonces con 600 trabajadores en España, de los que más de la mitad eran ingenieros.

El Comité de Empresa de Siemens: “No somos monos”

En la actualidad, Siemens Rail Automation, empresa final del proceso de absorción de Dimetronic ocupa su lugar dentro de la matriz y sede de Siemens en Tres Cantos (Madrid), y participa en el consorcio para el Tren de Alta Velocidad (AVE) Medina La Meca en Arabia Saudí. Su plantilla de trabajadores, representada por el Comité de Empresa, denuncia a través de numerosas reivindicaciones y luchas que la dirección de la empresa alemana abarata el sueldo de los empleados y mengua sus condiciones laborales, por lo que exigen un Convenio Colectivo justo para todos ellos.

La página web “No somos monos” del Comité de Empresa de Siemens RA denuncia que, desde que su empresa pasó a formar parte de la multinacional alemana, ésta comenzó a trazar un plan para reducir costes salariales, que consiste en: deshacerse de los trabajadores más veteranos y mejor pagados, reducir los planes de carrera, desvincular la subida de salarios del IPC, establecer subidas salariales no consolidables a través de un nuevo sistema retributivo, denominado PMP, basado en criterios subjetivos, que intenta sustituir al Convenio Colectivo.

Otra de las quejas más airadas tiene que ver con la flexibilidad de los trabajadores de Siemens RA. El teletrabajo, que permite trabajar en un lugar diferente a la oficina, parece no tener cabida en Siemens Rail Automation como un derecho (como ejemplo, este derecho existe en Siemens Francia y Alemania). Sus empleados apuntan que “la dirección y los mandos intermedios no confían en el trabajador para que éste tenga la facilidad de trabajar desde otro lugar fuera de la oficina, pudiendo ser ese lugar la propia casa del trabajador”. Una desconfianza histórica que también hizo mella en el pasado ante otras innovaciones tecnológicas como con el uso del correo electrónico personal o el acceso libre a Internet.

Beneficios para la empresa, a costa de los trabajadores

La discusión también se extiende a la realización de horas extra y su descanso. Según el Convenio Colectivo de Siemens RA, el plus de cambio de jornada “se devengará proporcionalmente al número de horas trabajadas, en sábado, domingo o festivo, a cambio de horas ordinarias en otros días laborables con el límite a efectos de disfrute de 8 horas por día”. Con esta redacción queda claro que, a pesar de cobrarse todas las horas trabajadas como extra, no se disfrutan las mismas, siendo solamente posible acumular 8 horas cada día extra. Esto es: aunque se trabajen más de 12 horas, solo se compensarán las 8 primeras.

El último caballo de batalla surge a raíz de los pluses que reciben los trabajadores cuando trabajan en el extranjero. Dentro de estos países el Comité de Empresa quiere introducir una categoría especial a la que se denomine “países especiales”: riesgo médico, de seguridad, etc. Destinos a los que la empresa envía a sus empleados y sobre los que surge la polémica en torno a los extras que se deben pagar y a las dietas que se deben aplicar en estos países. Si bien el Comité de Empresa reclama pluses de desplazamiento de 41, 57 y 73 euros para los destinos de Europa Oriental, resto del mundo y los países especiales, respectivamente, la empresa tan solo propone pluses de 30, 45 y 60 euros para cada categoría.

Todas estas estrategias parecen artimañas que al fin y al cabo desembocan en un objetivo común de los directivos de la empresa Siemens: un reparto especialmente desigual de la riqueza generada por todos. En el ejercicio 2016, el departamento español del gigante alemán declaró un beneficio neto después de impuestos de 65,6 millones de euros, un 44% más que los 45,5 millones del año anterior que se refleja en la subida de los ingresos al pasar de 105 a 112 millones de euros.

Doinel Castro