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Si Calderón acaba de decir que el alemán "es feliz", malo

¿Será Bernardo Schuster el nuevo Camacho?

Octubre 7, 2007

Deportivamente al Real Madrid de Bernardo Schuster se le puede reprochar muy poco, porque va casi al copo en los dos torneos que ha comenzado a disputar, la Liga y la Champions. Sin embargo el seguidor madridista, que echó a Capello pese a haber ganado la Liga, sigue huérfano de lo que esperaba con el cambio: ver buen fútbol.

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Bernardo Schuster es hombre de pocos amigos, y da la sensación de que le preocupa muy poco tenerlos o conservarlos. Por esa razón, cuando inició su carrera como técnico en España los que le sufrimos en su época de jugador no dábamos crédito al cambio en su actitud hacia los medios. Abierto, locuaz, colaborador, simpático… nada que ver con el huraño, frío, calculador, seco, y por qué no decirlo, estúpido e insoportable a partes iguales. Estaba claro que con su nueva forma de enfrentarse a la Prensa, ir a las tertulias y programas de televisión y radio encubrían sólo una estrategia y una necesidad: ser simpático para los periodistas que tenían que ser los que le auparan a la antesala de un gran banquillo.
Cuando en el encuentro de ida del Barcelona-Getafe de Copa del Rey de la pasada temporada se mostró hostil y agresivo con los colegas catalanes, muchos tuvimos la confirmación de que en ese momento ya había firmado con el Real Madrid para este año. Sabía que al banquillo blaugrana ya no llegaría nunca y el blanco estaba conseguido. Enemistarse con la Prensa catalana era una virtud más que sumar ante la Prensa madrileña. Luego llegó todo el montaje de que no había nada firmado y la película de que el Getafe exigía que Bernardo pagara la cláusula de rescisión de contrato de 500.000 euros, cosa que nunca se produjo y que el presidente getafense, Angel Torres, anunció tiempo después que le devolvía para cerrar el círculo.


Bernardo ya estaba en uno de los tres lugares donde quería: el banquillo del Bernabéu –Camp Nou y Calderón eran los otros dos-. Y la Prensa, de usar y tirar en su ambición, dejó de ser necesaria. Han vuelto los malos modos, los despechos y los desprecios. Ya se atreve a decir, como tras el partido de Roma del miércoles, “estoy totalmente en contra de lo que se ha dicho. La Prensa no tiene nivel para opinar. Me da igual lo que digan”. Evidentemente Schuster quería seguir escuchando sólo halagos, pero los periodistas habituales que tienen que aguantarle, ya están cansados del altanero alemán. Y como le cuestionan sus decisiones, ya no tienen ni puta idea de fútbol y el germano les pasa factura.
Lo malo para Bernardo es que puede pasar de los periodistas, pero no puede hacerlo de los futbolistas. Y estos, los del Real Madrid, parece que también están cansándose de los métodos de Schuster, de sus rotaciones a veces absurdas, de sus desplantes y de pasar del césped a la grada sin solución de continuidad.
Es curioso que Schuster, que cuando sólo era aspirante al banquillo merengue llegó a afirmar con rotundidad que Raúl debería plantearse salir del Real Madrid porque era el discurso que el madridismo quería oír en aquel momento, ahora dice todo lo contrario y se atreve a decir que Raúl es el único que tiene el puesto fijo, porque es lo que corea el Bernabéu y porque además sabe cómo se las gasta el de la Colonia Marconi con los entrenadores hostiles.
Total, que en sus viaje al estrellato, el alemán no entiende ni comparte la forma en que se lleva la parte deportiva del club, no comparte los discursos de Calderón y sus allegados, y lo mismo que hace más de veinte años abandonó el Ramón Sánchez Pizjuán cuando fue cambiado en la final de la Copa de Europa contra el Steaua de Bucarest sin esperar a que acabara la final, ahora está dispuesto a lo mismo si se le cruzan otra vez los cables. Al puro estilo José Antonio Camacho cuando dejó plantado a Florentino en plena pretemporada, un día que faltaron unos jugadores al entrenamiento, llamó al club y le dijeron que estaban en unos rodajes publicitarios, que eran más importantes para la entidad que los entrenamientos.

Y para muestras de ese malestar de Schuster con su entorno, las respuestas en el diario As de ayer domingo:
-¿Le preocupa que se hable de Lampard o Drogba?

-Esas cosas nunca son buenas. Cada uno tiene que saber lo que quiere, ¿buen juego o complicaciones? En ningún club bueno se habla del futuro cuando se está a dos meses del inicio.

-Las críticas no alaban el juego del Madrid.
-Siempre habrá una diferencia entre la información y lo que piense yo.
Bernardo no habla gratis nunca. Y ahora es el verdadero Bernardo Schuster el que está al frente del tinglado. Y si no le gusta lo que hay, hará como en su día Alfio Basile cuando le criticaron en el Atlético de Madrid: “Me cago en el contrato y me voy por donde vine“. Y Bernardo dará un portazo y se cerrará otra puerta.
Por eso el ‘Bombero’ Calderón ya está apagando el fuego y hablando en público para que el teutón se tranquilice y sepa que no quiere que se marche, aunque otros muchos en el club sí lo deseen, y en el vestuario más de uno. Por ejemplo todos los de la cantera y sus defensores: “Tened fe en este proyecto porque he hablado con Schuster y él está muy feliz. No tengáis la menor duda”, decía Calderón a unas peñas, sentado junto al ‘buitre’ Míchel. O sea, malo, el propio Calderón debe estar acojonado con el genio del alemán.
Tiempos de zozobra pese al aparente éxito. Ya verán el día que el Bernabéu comience a pitar porque el equipo no juega un pimiento como con Capello, el ganador de la pasada Liga y ahora comentarista despechado en la RAI italiana contra todo lo que huele a Calderón, Mijatovic y compañía.