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La sentencia del Caso Noos hace desaparecer a la abogada del sindicato Manos Limpias, Virginia López Negrete, acusada en varios escándalos

Febrero 22, 2017
lopez negrete

La abogada de Manos Limpias, Virginia López Negrete (44 años), otra de las grandes perdedoras del Caso Noos, donde su “sindicato” ha sido condenado por su “actuación temeraria” a pagar las costas de los abogados y procuradores de la infanta Cristina, así como la mitad de las costas de la mujer de Diego Torres, Ana María Tejeiro, vive hoy desaparecida de la circulación en un apartamento cerca de la calle Capitán Haya, de Madrid. Aquejada, según ella, de serios problemas en una pierna, que le han impedido acudir a sus obligaciones en la Audiencia Nacional como imputada por varios escándalos procesales y financieros.

Allí, en este departamento, aislada de los que un día fueron sus amigos y socios, trabaja para defenderse de las múltiples acusaciones que pesan sobre su figura tanto en la Audiencia Nacional como el Juzgado de Instrucción nº 18 de la capital de España, por presunta pertenencia a una organización criminal, extorsiones a entidades bancarias y apropiaciones indebidas de los fondos de Afinsa-Forum Filatélico que investiga la Justicia. Como protección busca pasar a un segundo plano. Aunque en sus primeras declaraciones tras la sentencia del caso Noos ha intentado mostrar como un éxito suyo la responsabilidad patrimonial por la que se ha sido condenada la Infanta Cristina a título lucrativo con una multa de 265.000 euros, nadie ya apenas la cree.

Durante los años de instrucción del caso Noos, la abogada Virginia López Negrete, junto al juez que instruyó el caso, José Castro, mantuvo un enfrentamiento encarnizado con el fiscal Pedro Horrach por la imputación de la infanta Cristina, para quien pedía ocho años de cárcel como cómplice de dos delitos fiscales cometidos por su marido. Concretamente, se le acusaba de que, junto a Iñaki Urdangarin, habría defraudado en dos ejercicios fiscales a Hacienda por declarar unos ingresos personales como Impuesto de Sociedades -en vez de IRPF- a través de la sociedad Aizoón, que compartía al 50 por ciento con su marido.

Tanto Castro como López Negrete insistieron que Cristina de Borbón conocía la intención criminal de su marido en el fraude fiscal, mientras que la Fiscalía Anticorrupción como la Abogacía del Estado -que representaba a la Agencia Tributaria– consideraron que la hija de Juan Carlos I no tenía ninguna capacidad en esta sociedad, que no era administradora y no tenía firma, con lo que no se le podía hacer responsable de lo que hiciera su marido y socio con Aizoón.

Condenada al pago de costas a la infanta

Ahora la Sala de la Audiencia de Palma ha condenado a Manos Limpias a satisfacer el 50 por ciento de las costas tanto a la infanta como a la mujer de Diego Torres por su “actuación temeraria”. Manos Limpias podría recurrir la sentencia ante el Tribunal Supremo. Pero, sin embargo, el escenario de la abogada y del secretario general del sindicato, Miguel Bernad, no es el más idóneo en estos momentos para ellos. Es más, el entorno de la infanta ha denunciado que se les exigió 3 millones de euros a cambio de retirar la acusación de la hermana del rey Felipe VI.

Hay que recordar que al juez Castro se le fotografió junto a la abogada de Manos Limpias, Virginia López Negrete, tomando una copa en una terraza de un bar del antiguo barrio de pescadores del Molinar, en Palma, donde por entonces residía Castro. Todo, mientras se realizaba la instrucción del caso Noos. Este encuentro, en un lugar público y concurrido, de apenas 20 minutos, generó todo tipo de insinuaciones sobre trato de favor o incluso de una relación más íntima con la letrada Negrete. Pero también, sobre todo, levantó sospechas de cómo se pudieron conseguir esas fotografías en tan poco tiempo, con indicios de seguimiento al juez que, incluso, llegaban al CNI.

Esta controvertida vida de la abogada López Negrete le hecho romper con su socio desde hace años, el abogado hispano colombiano Juan González Ospina Serrano, licenciado por la Universidad Pontificia de Comillas, con el que compartía despacho “López-Negrete & Ospina Abogados” en la calle Recoletos, de Madrid. Fue a su llegada a la capital de España desde su Valladolid natal, a mediados de la primera década de los años dos mil, cuando montó un despacho junto a este abogado mucho más joven que ella. Hoy la web del despacho se ha borrado y la placa de López Negrete se ha quitado de la calle. Su socio no quiere saber nada de ella.

Bernad no sale de su casa

Ni tampoco quiere saber de ella su antiguo jefe, Miguel Bernad. Desde hacía ya meses, antes de la detención del secretario general de Manos Limpias, las discrepancias sobre cómo se manejaba el dinero del sindicato y la utilización de documentos por parte de la letrada con el membrete de Manos Limpias hizo que surgieran grandes desavenencias entre López Negrete y Bernad.

Fue el pasado 22 de diciembre cuando el juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, acordó la puesta en libertad, bajo fianza de 50.000 euros, del secretario general de Manos Limpias, en prisión desde el pasado mes de abril de 2016 acusado de extorsionar a bancos. Desde que salió de prisión, Bernad apenas sale de su domicilio. Su salud se deterioró gravemente en los últimos meses que pasó en la prisión de Navalcarnero. La muerte de su madre de 104 años a principios de octubre (por la que Bernard pudo disfrutar de un permiso carcelario) aceleró su actual deterioro.

Fue ya residiendo en la capital de España, cuando López Negrete ofreció sus servicios a su paisano, Miguel Bernad, secretario general de Manos Limpias. Por aquellas fechas Bernad necesitaba abogadas jóvenes con ganas de pelea para dar un aire de limpieza y juventud a un supuesto sindicato unido en su tendencia política a la extrema derecha. Así aparecieron en escena jóvenes abogadas, como López Negrete o Montse Suárez, una abogada que procedía de Ausbanc, del caso Banesto.

Por entonces, la imagen de este colectivo sólo se identifica con su jubilado fundador, letrado en su día del Ayuntamiento de Madrid y acólito del líder ultranacionalista Blas Piñar. Bernad militó en Fuerza Nueva y en el Frente Nacional e intentó montar un partido similar al de la formación francesa de Jean Marie Le Pen. Pero fracasó en las elecciones europeas de 1994. Meses después fundaba Manos Limpias, junto a otro líder de la extrema derecha, Francisco Jiménez Luis, presidente honorífico. Para ello se inspiró en el colectivo italiano del mismo nombre Mani Pulite, un referente contra la corrupción en el país de la bota durante los años noventa

El caso Afinsa

Poco a poco Negrete empezó a trabajar codo con codo con Bernad en casi todos los casos, convirtiéndose en la jefa de la asesoría jurídica del sindicato. Los grandes escándalos donde Manos Limpias se personaba, allí estaba López Negrete, como el caso Nóos, Madrid Arena, Caja Madrid o Afinsa-Forum Filatélico. Pero su definitivo salto al estrellato tuvo lugar el 3 de marzo de 2016, cuando interrogó a la infanta Cristina de Borbón en el marco del caso Nóos. Las televisiones reflejaron entonces la llamativa escena en el tribunal, donde López Negrete realizó 32 preguntas consecutivas a la hermana del Rey sin conseguir una sola respuesta.

Sin embargo, paralelamente, llegaba una denuncia al sindicato y a la abogada debido al caso Afinsa-Fórum Filatélico. La Fiscalía de Delitos Económicos de Madrid comenzó a investigar la supuesta apropiación indebida en 2010 de 103.000 euros que se retiraron en efectivo de una cuenta del sindicato. Según las investigaciones, la mitad de ese dinero se la quedó Bernad y la otra mitad se la entregó a Virginia López Negrete. El líder de Manos Limpias reconoció el reparto de fondos durante su declaración en la Fiscalía Provincial de Madrid en calidad de investigado. “Me quedé la mitad para pagar deudas del sindicato y le di la otra mitad a Virginia López para abonarle sus honorarios”, manifestó en su defensa.

Su relación con Luis Pineda

Fuentes afines al sindicato afirman que la iniciativa de recaudar dinero de los afectados que acudían a Manos Limpias en busca de ayuda fue una idea original de López Negrete, tras sus reuniones con Luis Pineda, el factótum de Ausbanc, que hoy sigue en la prisión madrileña de Estremera. La estructura societaria de Manos Limpias empieza y termina con estos dos nombres y el de su secretario general y fundador, Miguel Bernad Remón. No hay muchos más nombres.

Miguel Bernad conocía por referencias a Luis Pineda. Por eso había unido fuerzas en el caso Afinsa y luego firmaron un contrato económico, en diciembre de 2012, con motivo del procesamiento a Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid, otro de los grandes enemigos de Pineda. Desde ese día, “Don Luis” se convirtió en el ideólogo, urdidor e ingeniero de todas las operaciones de presunto chantaje de Manos Limpias en muchos casos instruidos. Pineda y Bernad empezaron a ser conocidos en los cenáculos de poder madrileños como el “Dúo Dinámico”.

La amistad de Bernad y Pineda también se extendió a Virginia López Negrete, quien acompañaba a Pineda a las juntas de accionistas de BBVA, un banco al que éste castigaba continuamente por no ceder a las extorsiones de Ausbanc. Así, la presión sobre la abogada Virginia López Negrete aumentó día tras día. Como también el cerco policial sobre ella. Una investigación que comenzó con fuerza hace unos meses tras la detención y entrada en prisión del secretario general de Manos Limpias Miguel Bernard.

“La fama y el afán de protagonismo le han devorado”, asegura a Extraconfidencial.com un ex compañero de la abogada, que hasta ahora era contertulia habitual en medios televisivos como Tele 5, Cuatro, Antena 3, La Sexta, Intereconomía, o la Televisión Vasca. Hoy la letrada está desaparecida de la circulación tras el caso Noos y la investigación que ha abierto sobre ella el Servicio de Prevención de Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (Sepblac).

Juan Luis Galiacho

juanluisgaliacho@extracnfidencial.com

@jlgaliacho