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Tras su viaje a Viena, cuya presencia generó enorme interés, tuvo tiempo de reunirse con varios royals parientes del rey

Se desvanece la imagen de una doña Letizia alejada de la realeza y de ser la culpable de alejar a Felipe VI de su grupo natural de primos y tíos de las grandes familias de la realeza europea

Noviembre 3, 2014

Entre los presentes se encontraban el archiduque Miguel de Austria con su nueva esposa, la archiduquesa Camila, y el duque y la duquesa de Vendôme, jefes de la casa real de Francia
En España hemos podido verla, por fin, luciendo con elegancia la tiara de hojas de diamantes que el general Franco regaló a doña Sofía con ocasión de su boda, y una flor de lis de diamantes procedente de la más sencilla diadema que don Felipe le regaló hace unos años


Mientras nos recuperamos del shock que ha supuesto para muchos la visión en la teleserie de Tele5 “El Rey” de Olghina Nicolis de Robilant, novia de juventud de don Juan Carlos, continúan llegando los ecos de la excelente imagen que ha dejado la reina doña Letizia a su paso por Viena donde su presencia generó un enorme interés popular. Hasta se entrevistó con el cardenal conde Christoph von Schönborn-Wiesentheid (descendiente de la mejor nobleza del Imperio), un hombre muy cercano al Papa Francisco y el más revolucionario y moderno de entre los cardenales de la Santa Sede, pues incluso se ha declarado partidario del pleno derecho de las uniones civiles entre parejas homosexuales, cosa que ha levantado numerosas ampollas entre ciertos sectores de príncipes más ultramontanos. 

Además, cosa bien inesperada, nos cuenta quien allí estaba, que durante las pocas horas de su estancia en la capital austriaca tuvo tiempo de reunirse con varios royals parientes en distinto grado de don Felipe, hecho que contradice esa idea tan extendida según la cual ella sería quien aleja al rey de su grupo natural de primos y tíos de las grandes familias de la realeza europea, pues entre los presentes se encontraban el archiduque Miguel de Austria con su nueva esposa, la archiduquesa Camila, y el duque y la duquesa de Vendôme, jefes de la casa real de Francia. La reina Letizia aumenta su popularidad internacional, y también en España hemos podido verla, por fin, luciendo con elegancia la tiara de hojas de diamantes que el general Franco regaló a doña Sofía con ocasión de su boda, y una flor de lis de diamantes procedente de la más sencilla diadema que don Felipe le regaló hace unos años, durante la brillante – aunque sobria-, cena de gala ofrecida por los reyes a la presidenta chilena Michelle Bachelet.

Entre tanto, doña Sofía llega a sus 76 años sin haber perdido un ápice del respeto que genera su figura, y el jueves pasado se celebraba en Madrid un solemne tedeum en la Catedral castrense organizado por la Orden Constantiana de San Jorge que sirvió de homenaje al infante don Carlos, jefe de la casa real de las Dos Sicilias y primo hermano de don Juan Carlos, que, afectado por una gravísima enfermedad neurológica degenerativa, se despedía así de su vida pública ahora que se cumplen 50 años de su asunción de la jefatura de la casa real napolitano-siciliana.

Representantes de la realeza y de la nobleza

Don Carlos, muy desmejorado, llegó en silla de ruedas acompañado por su esposa la princesa Ana de Orleans, sus hijos los duques de Noto, su nieto el duque de Capua (nos cuentan que tiene una guapa novia cordobesa), y su hija la princesa Cristina de Borbón-Dos Sicilias (una de las grandes íntimas de los nuevos reyes). Tras la ceremonia siguió un cóctel en el Nuevo Club en el que no faltaron otras altezas como el príncipe Franz Wilhelm de Prusia, la princesa Benigna Reuss, o el príncipe Charles Emanuel de Borbón-Parma llegado expresamente desde París. “Allí había mucho título nobiliario”, nos comenta uno de los presentes, “entre ellos el duque de Huescar, el duque de Hornachuelos o el duque de Maqueda, aunque hubo muchos que hasta última hora esperaron poder contar con la presencia de don Juan Carlos, primo hermano y compañero de estudios del infante.

Don Carlos continúa conservando para si la jefatura de la casa real de las Dos Sicilias, si bien recientemente ha nombrado a su hija Cristina (esposa de Pedro López-Quesada) Gran Canciller de las órdenes dinásticas, y hace ya algunos años que ha delegado todas las funciones representativas y administrativas de su casa en su hijo Pedro, duque de Noto, que es gran amigo de Felipe VI y que con grandes esfuerzos intenta mantener el brillo de esa casa real que le continúa siendo contestada por su primo el duque de Castro, cuyo representante en España no es otro que Bruno Gómez-Acebo, hijo de la infanta doña Pilar. 

El amigo noble del “pequeño Nicolás”   

Pero también vamos pudiendo saber cuáles han sido las distintas vías de acceso del “pequeño Nicolás” al mundo de los grandes y de los poderosos. Si ya teníamos noticia de que el propietario del chalet en el que vivía en Madrid es nada menos que el príncipe Kyrill de Bulgaria, ahora se desvela que uno de sus “enlaces” con la nobleza titulada es el actual marqués de Torneros, Carlos Roca de Togores y Legaza, compañero de francachelas en el Club Puerta de Hierro, en el que juega al polo, y en otros lugares, accionista de una empresa de gestión de activos inmobiliarios y financieros, y miembro de una familia que posee empresas agropecuarias en la localidad toledana de Velada dedicadas a la cría de animales como los caracoles. No hay duda de que el marqués de Torneros habrá sido un buen introductor de Francisco Nicolás en tan exclusivo círculo, pues por su padre es sobrino del marqués de Molins, del marqués de Rocamora, y de la marquesa de Bogaraya, y primo hermano de la marquesa de Torralba de Calatrava y del marqués del Villar. 

Ricardo Mateos