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La familia denuncia dejadez por tratarse de una persona marginal

Se cumplen diez años del asesinato de la prostituta Marina Boo con el caso archivado por la policía

Mayo 11, 2014
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El cuerpo de Marina Boo Outomuro apareció estrangulado y carbonizado en la calle Progreso, situada en la parte trasera de la antigua cárcel de Orense, el 17 de mayo de 2004. Tenía 38 años y ejercía la prostitución en el centro de la capital orensana, en la zona del edificio de Correos. La autopsia reveló que Marina ya no respiraba cuando le rociaron con combustible y le prendieron fuego, ya que no se encontró monóxido de carbono en sus pulmones. Tras un análisis de los tejidos blandos del cuerpo, los forenses pudieron determinar que había sido estrangulada con una bolsa de plástico.

El último cliente
 
A las pocas horas del macabro descubrimiento, la Policía arrestó a un hombre que podía ser cliente de la mujer. Las ruedas del vehículo del detenido coincidían con las encontradas en el lugar donde apareció el cadáver. Además, la cámara de seguridad de un cajero automático había grabado, la noche del asesinato, unas imágenes en las que se veía a este individuo sacando dinero en compañía de Marina Boo.
 
El sospechoso reconoció haber estado con la víctima esa noche, pero horas antes de cuando tuvo lugar el asesinato y, a los tres días del arresto, quedaba en libertad por falta de pruebas. Las pesquisas se intensificaban con la llegada a Orense de un equipo de apoyo de la Comisaría General de Policía Científica de Madrid, y meses más tarde, en septiembre de 2004, eran detenidas otras tres personas del entorno de Marina Boo, entre ellas uno de sus hermanos. Los investigadores habían encontrado rastros de sangre en el maletero del vehículo de uno de los nuevos sospechosos, pero no se pudo determinar que perteneciese a la víctima, y también quedaron libres.
 
Víctima de una venganza
 
Según la Policía, Marina pudo haber sido estrangulada en un lugar distinto a donde apareció el cadáver. De acuerdo con la versión manejada por estas fuentes, la mujer tenía antecedentes por robos a clientes, por lo que no descartaban la venganza como móvil del crimen. A finales de 2004 fue detenido el ex marido de Marina, Antonio González Iglesias, después de que hubiese asesinado a navajazos a su segunda mujer, Rosa María Pinto Ocampo, pero la Policía descartó desde un primer momento su implicación en la muerte de la prostituta. El caso quedó archivado el 19 de mayo de 2005 al no poder encontrar ninguna prueba que relacionase a alguno de los sospechosos con el crimen. La familia de Marina Boo cree que la investigación no ha avanzado por ser la víctima prostituta y drogadicta.
 
José Manuel Gabriel