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El vehículo de la pareja apareció en un monte, calcinado y con impactos de bala. Los cuerpos nunca han sido recuperados.

Se cumplen diez años de la desaparición, en Vigo, del matrimonio formado por Francisco Fernández y Victoria Méndez

Diciembre 3, 2014

Cinco detenidos en relación con este caso quedaron en libertad. La Policía sospecha de una posible actividad de los desaparecidos ligada al narcotráfico

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Francisco Fernández Golpe y su mujer, María Victoria Méndez Caride, ambos de 37 años cuando sucedieron los hechos, desaparecieron en Vigo (Pontevedra) el 3 de diciembre de 2004. En su domicilio, cerca de la entrada, quedaron intactas las maletas preparadas para un viaje que pensaban realizar con unos amigos para esquiar en Formigal (Huesca), con una elevada cantidad de dinero en efectivo en su interior, mientras que la calefacción de la vivienda seguía encendida. Cinco días más tarde, la Policía encontraba el vehículo de la pareja, un Golf, abandonado en un paraje aislado del Monte da Risca, en la localidad pontevedresa de O Porriño. El coche estaba completamente calcinado y presentaba orificios de bala en la puerta del conductor y otras partes de la carrocería. Pero no había ni rastro de Francisco ni de Victoria.

Las mafias de los coches de lujo

Los desaparecidos vivían en el barrio vigués de Cabral, donde regentaban un concesionario de motocicletas y también se dedicaban a la compra-venta de coches que adquirían en el extranjero. Sus familiares y vecinos les consideraban un matrimonio reservado, tranquilo y muy casero. Tras realizar algunas pesquisas en Portugal, los investigadores excluyeron en principio cualquier relación del suceso con el narcotráfico, y sospecharon que detrás de la doble desaparición podría encontrarse alguna mafia internacional de importación de automóviles. Se trata de bandas que modifican vehículos robados para revenderlos en el mercado negro del Este de Europa, el Magreb y Oriente Medio.

La Guardia Civil recuerda que por aquellas fechas había sido desarticulada una organización integrada por marroquíes que robaba vehículos de gama alta en Alemania y que, tras alterar sus características en garajes de Marsella, eran llevados a Vigo para embarcarlos en el muelle de Bouzas. Francisco Fernández se desplazaba con frecuencia a París para adquirir, de manera legal, coches de lujo en subastas de la capital francesa; luego los llevaba a Vigo, donde retocaba los posibles desperfectos y los enviaba a pintar. La noche anterior a su desaparición estuvo trabajando en su taller hasta las 22 horas, cuando su mujer acudió a buscarle para ir a una cita, aunque no se sabe con quién. Al día siguiente, sábado, ambos desayunaron en una cafetería cercana a su domicilio donde Victoria recibió una llamada telefónica en su móvil. A partir de ese momento ya no contestó a las llamadas efectuadas a su aparato, que siguió dando señal hasta que la batería se agotó dos días después, el lunes a mediodía. 

Bajo toneladas de escombros

La Policía realizó una serie de excavaciones cerca de la pista forestal donde apareció el vehículo quemado, aunque no encontró ninguna pista de interés. Además, los agentes llegaron a emplear un geo-radar para intentar localizar indicios de la pareja bajo toneladas de escombros procedentes de las obras del segundo cinturón de Vigo, igualmente con resultado negativo. El caso quedó estancado hasta abril de 2007, cuando agentes de la Brigada Central de Homicidios y Desaparecidos y de la UDEV Central arrestaban a 5 personas en Vigo y O Porriño. Se les acusaba de narcotráfico y se consideraba que estuvieron en contacto con Francisco y Victoria horas antes de que desaparecieran.

La pista para su detención partía de Portugal donde, a finales de 2006, fue localizado un narcotraficante que podría haber estado relacionado con la pareja, y que fue quien llevó a los policías hasta los otros cuatro detenidos. Según datos que se desprenden de esta fase de la investigación, la Policía había descubierto que el negocio de vehículos del matrimonio apenas había registrado actividad en los meses anteriores a la desaparición, mientras que la pareja guardaba en su domicilio una cantidad en efectivo cercana a los 700.000 euros, algo que sólo se explicaría por su posible relación con negocios turbios, como el tráfico de drogas.

La titular del juzgado de Instrucción número 4 de Vigo también tomó declaración a dos responsables policiales ya que consideraba que, al haber ofrecido explicaciones a la prensa, podían haber dado lugar a la huída de algún otro presunto implicado. Uno de los detenidos en la operación era un vecino del matrimonio conocido con el mote de El Jara, gran aficionado al automovilismo. Sin embargo, el 12 de abril de 2007, la titular del juzgado de instrucción número 4 de Vigo dejaba en libertad a los cinco sospechosos y acordaba el archivo provisional del caso “al no haber indicios suficientes para acusar a persona alguna por su participación en los hechos”. El sumario sigue declarado secreto, se desconoce el móvil y tampoco se sabe si Francisco Fernández y Victoria Méndez están vivos o muertos.

José Manuel Gabriel