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Un desconocido le disparó en la cabeza mientras aguardaba que su chófer cobrase un cheque por una elevada cantidad de dinero

Se cumplen 28 años del asesinato, en su casa de Madrid, del productor de TVE, Francisco Pérez Venero

Julio 27, 2014

Soltero, de 55 años, productor de musicales fue encontrado muerto con un disparo de bala en la cabeza, en su vivienda del número 27 de la madrileña avenida de Cantabria, en la Alameda de Osuna.

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El cadáver de Francisco fue descubierto sentado en el sofá de su casa por su chófer a las 14:30 del 31 de julio de 1986. La bala le penetró por detrás de la oreja derecha y salió por la frente. Los forenses estimaron que el asesinato había tenido lugar entre las 11:00 y las 14:00 horas. Al día siguiente, Pérez Venero tenía previsto irse a Santander de vacaciones y, como estaba convaleciente de un accidente de coche, llamó a su chófer y le entregó un cheque por una elevada cantidad de dinero para que lo hiciera efectivo. El conductor reparó, al llegar al banco, en que el cheque no estaba firmado, por lo que regresó inmediatamente a la vivienda de Francisco. Este no le dejó entrar; abrió solo una rendija de la puerta, cogió el talón, musitó una disculpa y le dijo que se marchara.

Media hora más tarde, el chófer regresó para acompañar a Francisco Pérez al trabajo, pero nadie respondió a sus llamadas. Llamó al portero, que abrió la puerta y se encontraron el cadáver, en calzoncillos, sentado en el salón, con la radio puesta a todo volumen y la casa perfectamente ordenada. No faltaba nada de valor, y la puerta, con tres cerraduras y dos cadenas de seguridad, no había sido forzada. No se encontró el arma homicida ni tampoco el casquillo.

Un hombre normal y sedentario
 
Una vez descartado el suicidio, la Policía avanzó que la víctima conocía a su agresor y le había franqueado tranquilamente la puerta de su domicilio. Los investigadores anunciaron que el arma era de pequeño calibre, un .22, y pensaban que había podido ser disparada por una mujer, tal vez accidentalmente, mientras pretendía asustar a la víctima en medio de una discusión, si bien no había señales de forcejeo en la casa. La Policía interrogó a familiares, amigos y vecinos de la víctima. Todos calificaron a Francisco de hombre normal y más bien sedentario, que pasaba la mayor parte de su tiempo libre en casa. Era muy metódico en su trabajo y tenía buenos amigos, aunque salía más bien poco. Nadie había visto entrar en el edificio a personas extrañas y nadie escuchó el disparo ni ruido de discusión violenta.

La familia ha revelado un detalle sorprendente. Dicen que en la casa, Francisco Pérez tenía un sobre con 250.000 pesetas y se pregunta por qué, entonces, mandó al chófer a cobrar un cheque sin firma y sabiendo que en el banco no tenía saldo suficiente. Creen que estaba intentando indicar que se encontraba en apuros y que no podía hablar. Tal vez el asesino le estuviese apuntando y por ello, además, no abrió la puerta al empleado. Sin embargo, a día de hoy, casi 30 años después, todo sigue siendo un cúmulo de conjeturas.

José Manuel Gabriel