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Se consideró que eran obra de un criminal en serie

Se cumplen 25 años de los misteriosos crímenes del conocido “Carnicero de Palma”

Enero 14, 2015

Aunque nunca se demostró que los crímenes fuesen obra de la misma persona, las similitudes entre dos asesinatos cometidos en 1990 llevaron a la prensa local a referirse al supuesto autor con este apelativo

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El 12 de enero de 1990, Gabriel Forteza, vecino de la calle Capitán Salom de Palma de Mallorca, fue asesinado en su domicilio de 19 puñaladas. La autopsia reveló que, en primer lugar, le golpearon en la cabeza cuando se encontraba de espaldas, luego le acuchillaron cuatro veces por detrás y la víctima, malherida, realizó un esfuerzo desesperado por alcanzar la puerta. Cuando Forteza, de 45 años de edad, estaba a punto de huir para pedir socorro, el asesino le cortó el pasó y se ensañó con el hombre indefenso: otras 15 puñaladas en el pecho acabaron con su vida.

Después de que el cadáver fuese descubierto por un hermano de la víctima, la Policía Científica determinó que, antes del crimen, se había desarrollado una violentísima pelea dentro de la casa, por lo que llegó a la conclusión de que víctima y asesino se conocían.

La muerte del conserje de Can Pastilla

Algo más de dos meses más tarde, el 26 de marzo de 1990, era asesinado en su puesto de trabajo Ramiro Rodríguez Antón, de 66 años, conserje de noche de un hotel de Can Pastilla, cerca del aeropuerto palmesano. La víctima fue apuñalada varias veces en el pecho, estando de pie; luego, el asesino arrastró unos metros en cadáver y lo dejó sentado una butaca.

Tras la reconstrucción de los hechos, la Policía descartó el robo como móvil del crimen. Si bien el asesino se había llevado un vídeo y poco más de 2.000 de las antiguas pesetas de la caja de la recepción, no había tocado el dinero ni las pertenencias de valor que Ramiro llevaba consigo. Los agentes barajaron el móvil de una venganza personal o un posible ajuste de cuentas, pero también empezaron a ver similitudes con el asesinato de Forteza.

La leyenda del Carnicero de Palma

Los responsables del Grupo de Homicidios empezaron a considerar seriamente la posibilidad de que podrían estar buscando a un criminal en serie del que desconocían los motivos para asesinar brutalmente, del mismo modo, a dos personas que no tenían relación entre sí, mientras que los medios locales acuñaban la expresión “El Carnicero de Palma” al referirse al autor de ambos crímenes, aunque nunca se llegó a probar que fueran obra del mismo asesino. La única pista de la que tirar se la dieron a la Policía dos testigos del crimen del hotel. Explicaron en comisaría que la noche en que murió Ramiro Rodríguez no pudieron entrar en la recepción del establecimiento porque el criminal había atravesado un palo en la puerta. Entonces vieron como un hombre, al advertir la presencia de extraños, se daba sospechosamente a la fuga.

Con los datos facilitados por los testigos, el Grupo de Homicidios procedió a la detención de un sospechoso. Se le tomó declaración, se realizaron las comprobaciones pertinentes, pero tenía sólidas coartadas para las dos noches de los crímenes y ninguna prueba sólida le incriminaba. Quedó en libertad y los dos terribles asesinatos siguen figurando en los archivos policiales de Palma como casos abiertos. 

José Manuel Gabriel