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El novio de la joven ofreció versiones distintas sobre los hechos, pero fue absuelto por falta de pruebas

Se cumplen 21 años de la desaparición, en Elche, de la italiana Antonella Zucca Secei, a quien la policía considera víctima de un asesinato

Junio 2, 2015

La joven de origen italiano Antonella Zucca Secei, de 24 años, desapareció en Elche, donde vivía, el 4 de junio de 1994. Su compañero sentimental, Luis Miguel R.C., con quien compartía domicilio en la Avenida de la Libertad, pasó a ser el primer sospechoso; fue interrogado por la Policía pero quedó en libertad

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El novio declaró que había dejado a Antonella sola en casa porque él iba a pasar el día con dos hijos que tenía de una relación anterior. Dijo también a los agentes que cuando regresó por la noche la chica no estaba, pero sí sus objetos personales y su documentación.

Después de dos años de pesquisas, la Policía daba un nuevo impulso al caso y volvía a arrestar al novio de la desaparecida. La versión que contó entonces dejó perplejos a los investigadores: explicó que, cuando llegó a casa en estado ebrio, encontró a Antonella muerta en el cuarto de baño, y se asustó. Entonces envolvió el cuerpo en una manta y se lo llevó a un descampado usado como vertedero en San Fulgencio, a ocho kilómetros de Elche, quemándolo luego con gasolina y enterrando los restos. Luis Miguel fue inmediatamente imputado por homicidio e inhumación ilegal.

Plataforma de apoyo a la investigación

El 13 de mayo de 1996, una unidad especial de la Policía, que había trabajado en el caso de Anabel Segura, anunciaba el descubrimiento de una serie de huesos esparcidos por la zona: 15 piezas calcinadas que, tras su análisis científico, se demostró que habían pertenecido a animales. El juzgado llamó de nuevo a declarar al detenido, que estaba en la cárcel de Fontcalent, por si pudiera aportar más datos para las indagaciones, pero éste volvió a modificar su versión de los hechos. En esta ocasión le dijo al juez que ni encontró en su casa el cadáver de Antonella Zucca ni mucho menos lo quemó en ningún descampado. Añadió que se tuvo que inventar esa versión por las presiones de la Policía, refiriéndose a una serie de torturas y amenazas que nunca se pudieron probar. El abogado defensor del sospechoso, José Antonio Peral, señaló que sin cuerpo no había caso y el juez le dejó en libertad.

La familias de Antonella y de Trinidad Agulló, asesinada a puñaladas en un garaje de Elche en 1996, crearon entonces la Plataforma de Apoyo a las familias con Desaparecidos y Víctimas de la Violencia, y ofrecieron una recompensa millonaria a quien facilitase datos para la resolución de estos casos y otros tres más acaecidos en la provincia de Alicante. La delegación del Gobierno pidió calma a los familiares y anunció que las investigaciones de esos casos abiertos se mantenían con normalidad.

Pozos sellados y testigos clave

En junio de 2001, siete años después de la desaparición de Antonella Zucca, la acusación particular en el caso anunciaba la aparición de dos testigos clave que iban a prestar declaración en el juzgado número 9 de Elche. Se trataba de dos amigas de la joven italiana, que destacaron la difícil relación que ésta mantenía con su novio, con abundantes discusiones. Explicaron que la noche anterior a la desaparición, Antonella había quedado con ellas para ir a una despedida de soltera, pero puso una serie de excusas y no acudió. Quedaron en verse al día siguiente, pero tampoco asistió a la cita.

Con tan poca carga probatoria, la juez decidió impulsar las operaciones de búsqueda sobre el terreno, con un radar especial, y ordenó una serie de excavaciones en terrenos de la familia del principal sospechoso. Se realizaron fotos aéreas de la parcela, que revelaban también la existencia de seis pozos antiguos, algunos de ellos sellados. Después de remover centenares de metros cúbicos de tierra, ni las excavaciones ni las prospecciones dieron resultado positivo.

En febrero de 2005, la familia de Antonella propuso a la desesperada un pacto al sospechoso: si este daba datos sobre el paradero del cuerpo, los allegados desistirían de seguir adelante con el proceso judicial. Pero el exnovio de la joven no aceptó el trato y presentó un informe médico que aseguraba que tenía lagunas importantes de memoria debido a una encefalopatía. Toda vez que en el vertedero donde supuestamente había sido quemado y enterrado el cuerpo había sido construida posteriormente una carretera, a finales de 2006 la juez del caso recurrió a los archivos de ADN en un último intento de resolver la desaparición. A través de un frotis de saliva se extrajo una muestra a Natalia Zucca, la hermana de Antonella, y se cotejó con los archivos de restos humanos encontrados en todo el territorio nacional. No había coincidencias y el caso quedaba, de nuevo, archivado provisionalmente.

José Manuel Gabriel