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A finales de 1998 fue detenida su viuda, acusada de contratar sicarios, pero fue exculpada dos años más tarde

Se cumplen 17 años del asesinato del hostelero Josep Campí, en el camping que regentaba en Lleida

Octubre 8, 2014

El empresario, de 44 años de edad, se encontraba atendiendo el bar ubicado en el camping de su propiedad, en Pont de Bar, cuando fue acribillado a tiros por dos individuos encapuchados que previamente le habían exigido la recaudación del día.

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El asesinato se cometió en la cocina del camping Port d’Ardaix a las 23:30 horas del 9 de octubre de 1997. El hecho de que los criminales finalmente no se llevasen el dinero y de que agotasen toda la munición que tenían disparando a Campí hizo sospechar a la Guardia Civil que no estaban ante un atraco violento al uso. Mes y medio más tarde, el Instituto Armado anunciaba el arresto de tres sospechosos en localidades cercanas al camping, mientras tomaba fuerza la hipótesis de una venganza por encargo. La herencia que dejaba la víctima ascendía a más de 75 millones de las antiguas pesetas. De entrada, los arrestos permitieron recuperar parte del botín de un robo a un furgón blindado en Murcia. La investigación prometía.

A finales de febrero de 1998 era detenida en La Seu d’Urgell, Carme Badía Lachos, viuda de Josep Campí, acusada a haber contratado a los sicarios que mataron a su marido a cambio de 5 millones de pesetas. El matrimonio, que tenía una hija de corta edad, estaba en trámites de separación y las relaciones eran tensas por las disputas del patrimonio. Al parecer, el dinero para el crimen lo había facilitado, a cuenta, Joan Sesplugues, un contrabandista con antecedentes penales. Todos los detenidos insistieron en su inocencia y negaron tener cualquier relación con el crimen. El juez envió una comisión rogatoria a Andorra para investigar los movimientos bancarios de las cuentas del contrabandista. Además, otro juzgado ordenaba que Carmen Badía comenzase a cumplir una pena de varios meses de prisión por haber intentado comprar en un comercio con una tarjeta robada y por haber falsificado un contrato de alquiler.

Pocos días más tarde, la Guardia Civil detenía a otras cuatro personas en la Seu d’Urgell, entre ellos el contrabandista que supuestamente financió el asesinato, al que se relacionaba sentimentalmente con la mujer, y que había salido en libertad bajo fianza poco antes. A otro de los arrestados se le consideraba autor material del crimen junto a otro individuo detenido en la primera redada.

La viuda negra de La Seu

En noviembre de 1998, Carmen Badía, a quien ya se conocía como “la viuda negra de La Seu”, quedaba en libertad sin fianza. El resto de inculpados, incluso los presuntos autores materiales, también salieron de prisión tras depositar elevadas fianzas. Carmen Badía volverá a ser arrestada en mayo de 1999 tras ser denunciada por la madre del empresario asesinado por haber robado dinero y otros objetos del cámping.

Finalmente, en marzo de 2000 el juez exculpaba a los cuatro sospechosos: la viuda, Badía, el contrabandista, Sesplugues, y los dos presuntos autores materiales, José Antonio García Justo e Iván Hoyos. En un auto, el juez explicaba que el caso se había desmontado al perder credibilidad un testigo protegido cuyas declaraciones llevaron a la detención y procesamiento de los implicados en el caso, y añadía que no había pruebas suficientes para mantener la acusación. 

Absolución, juicio, condena

La Fiscalía recurrió la decisión y finalmente se abrió un procedimiento contra los dos presuntos autores materiales, para quienes el ministerio público solicitaba 72 años de prisión. El juicio se celebró el 13 de junio de 2001, cuatro años después del crimen, y en él, los testigos no reconocieron a los acusados como las personas que mataron a Campí. La defensa pidió la absolución.

Un mes más tarde, el tribunal absolvía a ambos por falta de pruebas al considerar insuficientes los datos presentados por la acusación y los testimonios de los testigos, la madre y la hermana de la víctima, que no pudieron reconocer a los sospechosos. Además, tampoco se habían localizado las armas. En cuanto a la viuda, Carmen Badía, fue detenida de nuevo en septiembre de 2005 acusada de matar a una psicóloga a la que quería comprar unos inmuebles en Barcelona. Un jurado popular la declaró culpable por unanimidad, y fue condenada a 24 años de cárcel. En la sentencia, el presidente del tribunal se mostraba en contra de que la mujer pueda ser indultada. 

José Manuel Gabriel