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Se cumple un año de la muerte del empresario Ruiz-Mateos con una familia rota, varios de ellos en la cárcel, y con nuevos negocios de alimentación y bebidas

Septiembre 8, 2016
entierro ruiz mateos

Este 7 de septiembre se cumple un año de la muerte del empresario José María Ruiz-Mateos, fundador del holding Rumasa, quien -con 84 años de edad-, presentaba un Parkinson en estado muy avanzado y enfermedades seniles con padecimientos no curables y un deterioro progresivo de su habilidad cognitiva, comunicativa y funcional. Una enfermedad que ya se le diagnosticó en el año 2004 y que le obligó a apoyar las manos en los escritorios para no denotar ante sus entonces ilustres visitantes su principio de enfermedad. Fue esta lesión cerebral la que le obligó a dejar en manos de sus hijos la manija y gestión de Nueva Rumasa a partir del año 2006, que le llevó a la ruina y el deterioro personal.

Hoy transcurrido un año de su muerte, la familia se encuentra dividida en dos bandos. La práctica totalidad de los 13 hijos apoyan a la madre, Teresa Rivero, mientras que la hermana díscola, Begoña Ruiz-Mateos Rivero, realizará por su parte una misa funeral por la memoria de su padre, al margen de la familia, en la Iglesia Mayor Parroquial de Nuestra Señora de la O de Rota, en cuyo columbario está enterrado José María Ruiz-Mateos junto con sus padres y hermanos.

El cisma familiar en el seno de los Ruiz-Mateos es casi total. El problema reside en que las siete hijas de Ruiz-Mateos (Socorro, Begoña, Patricia, Almudena, Rocío, Paloma y Nuria) se quedaron en su día “colgadas”, ya que el empresario valenciano, el testaferro Ángel de Cabo, les reunió en su día y les dijo a ellas: “Aquí sólo hay bocadillos para seis, como os digo sólo seis bocados para repartir”; es decir, para los seis hijos varones. Hoy, Begoña, la que más cerca estuvo de su padre en los últimos meses de su existencia, no se habla con el resto de hermanos. Paloma y Nuria viven en Sevilla, Socorro en Jerez junto a su madre, Rocío -la persona que llevó siempre la imagen de su padre-, vive en Suiza junto a su marido, y Almudena y Patricia buscan un nuevo camino con un futuro muy incierto.

Teresa Rivero, aislada del mundo en Cádiz

Mientras tanto, Teresa Rivero, la progenitora con la que Ruiz-Mateos se casó en 1958, se refugia actualmente en el chalé familiar de la Urbanización Vista Hermosa en el Puerto de Santa María (Cádiz). Ya desde hacía años ejercía su vida aparte. Máxime después de que se publicara que el empresario jerezano tenía una supuesta hija secreta, Adela María Montes de Oca, conocida como Adelita. La madre de ésta, la mejicana Patricia Montes de Oca, mantuvo una relación extramatrimonial a comienzos de la década de los años noventa con el dueño de Rumasa.

En sus últimos años de vida, el fundador del holding de la abeja se había consumido entre el daño psíquico y el abandono familiar, ocasionado tras el fiasco de Nueva Rumasa, su nuevo emporio cuya existencia arranca en abril de 1986. Ruiz-Mateos, que era un hombre de profundas creencias religiosas, se hundió estrepitosamente desde entonces. Actualmente, la familia Ruiz-Mateos tiene embargados e hipotecados casi todos sus bienes conocidos en España. Los otros, los más rentables, los puso a nombre de la sociedad Back in Business de Ángel de Cabo, el supuesto testaferro de los Ruiz-Mateos en el desvío de activos de Nueva Rumasa y que también lo fue con el ex presidente de la patronal CEOE, Gerardo Díaz Ferrán. Ahora sus hijos intentan una línea de defensa en el Caso de los pagarés de Nueva Rumasa -que todavía duermen el sueño de los justos en la Audiencia Nacional-, basada en lanzar toda la culpa de lo sucedido a su padre en la estafa piramidal donde supuestamente estafaron 289 millones de euros a 4.110 inversores que pudieron aportar 337 millones de euros, de los que faltan aún por reintegrar 289 millones.

La vida actual de sus hijos

La vida de los 13 descendientes del fundador del holding de la abeja (seis varones y siete chicas) no pasa por el mejor momento, a pesar de que parte de la familia sigue con sus negocios al margen de la Justicia, con la que mantiene cuentas pendientes y con ingentes cantidades de dinero presuntamente en el extranjero todavía sin descifrar. Negocios de restauración, alimentación y bebidas, con los que continúan a pesar de que varios de ellos ya están en la cárcel (los dos hijos menores, Álvaro y Javier), y otros dos podrían entrar (Pablo y Alfonso), mientras el resto aguarda más de 50 causas judiciales que tiene abiertas por toda España y que poco a poco empiezan a resolverse. Causas por la que les han retirado el pasaporte para salir fuera de nuestro país.

Así, este mismo verano, la acusación particular en la causa de una presunta estafa de 13,9 millones de euros en la operación de compraventa del Hotel Eurocalas, en Calas de Mallorca, ha solicitado seis años de cárcel para seis hijos varones del empresario José María Ruiz-Mateos (Zoilo, José María, Alfonso, Pablo, Javier y Álvaro), como también una multa de 36.000 euros y el pago de la cantidad supuestamente defraudada por los inculpados. La Justicia cree que los Ruiz Mateos vaciaron todas las cajas de Nueva Rumasa antes de la muerte del patriarca “Don Jose María”.

De momento, sólo los dos varones mayores están todavía a salvo. Son José María hijo y Zoilo, el mayor. Sin embargo, sobre todos ellos pesa la instrucción del Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional sobre los pagarés de Nueva Rumasa. Y, además, a José María hijo le queda un difícil juicio en Valladolid por la venta de unos terrenos donde se le piden diez años de prisión. También les queda el Juicio de los ERES en Sevilla y sus pagos al sindicalista Juan Lanzas a través de tres de sus sociedades.

“Rumasa 3”

Las investigaciones policiales indican que los hijos de Ruiz-Mateos mantienen en la actualidad sus oficinas, una especie de “Rumasa 3”, que empezaron a crear en el año 2011 meses antes del desfalco público de Nueva Rumasa, en la calle Aguaron 23, de Madrid, en donde comparten planta de oficinas con sus socios actuales, los hermanos Joaquín y Francisco Capel Alcaraz, hijos de un gran amigo de su padre, Joaquín Capel. En este domicilio reside una empresa que tenían para franquicias los hermanos Capel denominada “Best Meals, S.L.”.

En este domicilio también está radicada la empresa de los hijos de Ruiz-Mateos destinada a la restauración a través de franquicias y controlada por la sociedad “All 4 Food, S.L.”, cuyos administradores oficiales serían los hermanos Capel. Es precisamente a través de la sociedad “Grupo All 4 Food, S.L.” desde la que, en teoría, controlan los cuatro restaurantes que ya tiene abiertos con el nombre de “SteakBurger”.

Como es y ha sido costumbre en la familia, los Ruiz-Mateos han creado una sociedad para cada negocio y local: “SteakBurger Fuencarral S.L.”, “Steak Burguer Luchana S.L.”, “Oven Fuencarral, S.L.” y “Steak Burguer Atocha, S.L.” Otra de las franquicias que explotan dentro de esta especie de Rumasa 3 es la de “Pecaditos”. Según fuentes policiales, son varios ya los restaurantes abiertos bajo este nombre de franquicia. En la familia es conocido el hecho de que ya son más de 14 los Restaurantes abiertos y controlados por ellos. Del montaje y apertura de todos se ha encargado hasta la fecha Álvaro Ruiz-Mateos, hoy en la cárcel de Navalcarnero.

Los nuevos negocios de parte de la familia

La Justicia investiga también a la sociedad Bardajera, empresa que ha gestionado durante años la tesorería de las principales firmas de Nueva Rumasa, y que manejaba un sistema de caja única que sacó millones de euros de Clesa, Dhul, Carcesa, Hibramer y Quesería Menorquina, entre otras. Desde esta empresa, hoy en concurso voluntario de acreedores ante el Juzgado de lo Mercantil número 8 de Madrid, y gestionada por Zoilo Pazos Jiménez, sobrino de José María Ruiz-Mateos y presunto gran testaferro, se produjeron varias salidas de dinero en efectivo con cargo a otra sociedad tapadera de nombre Janer and Bayli S,L., con sede social en un piso de un céntrico barrio madrileño, desde la que se hacían los pagos extras a los directivos del grupo, a los presuntos testaferros y a los jugadores del equipo de fútbol del Rayo Vallecano, una sociedad deportiva en la que han figurado en el registro Mercantil como apoderados hasta hace escasas fechas a pesar de haber anunciado públicamente su salida de la propiedad del Club de la barriada madrileña de Vallecas. Fuentes de la investigación consultadas afirman que hay más de 40 millones de euros sin justificar todavía.

A su vez, el Juzgado nº 5 de la Audiencia Nacional tiene en sus manos, desde septiembre de 2014, un escrito del italiano Antonio Biondini, esposo de Begoña Ruiz-Mateos Rivero, donde narra con precisión todos los nuevos negocios que han emprendido los hijos de Ruiz-Mateos. Así, en conocimiento de la Audiencia Nacional se ha puesto de relieve que los hijos de Ruiz-Mateos han recuperado la Bodega que tenían en la Rioja y que se llamaba Marques de Camponuble S.L. y que comercializaba las marcas Conde Romanones, Campoburgo y Marques de Campo Nuble.

Según la denuncia de Biondini, “lo han realizado utilizando a los hermanos de la mujer de mi cuñado Javier Ruiz-Mateos Rivero, y la sociedad que utilizan es Nubori, S.L. Las marcas que ahora están utilizando, y que se encuentran en todas las gasolineras de Cepsa, en sus tiendas DePaso, son Campoburgo y Nubori”. El desembolso que hicieron para tomar el control de la Bodega fue de unos 3 millones de euros y se quedaron con unos activos, libres ya de cargas, de más de 20 millones, a los que sumaron las marcas que tenían en una sociedad de Belice, denominada Engel Overseas Ltd, que se puso a nombre de sociedades controladas por Ángel de Cabo, con quien los hermanos Ruiz-Mateos se reunieron para cerrar todo el tema de marcas y empresas derivadas a su nombre tras el escándalo de Nueva Rumasa.

Hoy, transcurrido un año de la desaparición del fundador del holding de la abeja, quedan ya muy lejos esos tiempos de esplendor, de bonanza, de unidad familiar y de ingeniosas extravagancias.

Juan Luis Galiacho

juanluisgaliacho@extraconfidencial.com

@jlgaliacho