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EXCLUSIVA
Fuerte repercusión en distintos medios de comunicación sobre la noticia adelantada por Extraconfidencial.com

Se confirma: Eugenia Martínez de Irujo conquista la guarda y custodia de su hija Cayetana

Febrero 10, 2013

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El testimonio judicial de la niña, que finalmente tomó partido por su madre, ha sido decisivo para que el torero Rivera Ordóñez no lograra su objetivo

Durante la exploración la pequeña fue cambiando en su parecer inicial y, ante una última pregunta sobre ¿a quién quieres más, a mamá o a papá?, la niña dijo a los dos, pero finalmente decidió inclinarse por mamá
Supuestamente, al torero le ha perjudicado el incumplimiento del régimen de visitas impuesto por el Juzgado
 

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A raiz de la exclusiva firmada por Juan Luis Galiacho en este periódico, distintos medios de comunicación se hicieron eco de la información por la cual Eugenia Martínez de Irujo seguirá con la guarda y custodia de su hija Cayetana. Como siempre, tanto Twitter como Facebook, fueron los medios ideales para confirmar o intentar desmentir la noticia. Desde el propio Fran Rivera, desmintiendo y acusando al periodista Juan Luis Galiacho de no contrastar la información -para poco después retractarse-.

María Eugenia Brianda Timotea Cecilia Martínez de Irujo Fitz-James Stuart seguirá con la custodia y guardia de su hija Cayetana, conocida en el ámbito familiar por Tana. Su ex marido, el torero Francisco Rivera Ordóñez, “Paquirri”, no ha logrado que la demanda por la custodia y guardia de su hija prospere en sede judicial, según ha podido saber Extraconfidencial.com de fuentes directas de toda solvencia. El caso, cuya notoriedad pública fue descubierta por este periódico en primicia informativa en julio de 2012, se viene tramitando en los Juzgados de Familia de Madrid, los mismos que llevaron su divorcio.

El procedimiento judicial ya ha visto su fin en el Juzgado de Familia número 75, de Madrid. Y en él ha sido decisiva la declaración – en términos de menores se conoce ésta como exploración-, a la que fue sometida la pequeña Cayetana, que tomó partido directo por su madre. En dicha exploración, aunque la niña reconoció su deseo eventual de irse a vivir con su padre, algo que había transmitido a sus progenitores, terminó finalmente admitiendo que su deseo es permanecer junto a su madre. Dicen las fuentes consultadas, que durante la exploración la pequeña fue cambiando en su parecer inicial y ante una última pregunta sobre ¿a quién quieres más, a mamá o a papá?, la niña dijo a los dos, pero finalmente decidió inclinarse por “mamá” y poder quedarse con ella.

¿Cumplió Rivera Ordóñez con su régimen de visitas?

También el Tribunal ha considerado que Rivera Ordóñez no ha cumplido como debía con su régimen de visitas, que en ocasiones ni cumplía a pesar de un compromiso preestablecido, dada su complicada y ajetreada vida en determinadas ocasiones. Una vida y existencia movida que a veces atraía a la pequeña Tana, de trece años, que iba acompañada por sus amiguitas, y que veía en el entorno de su padre, rodeada de tanto folclore, una vía de escape a la educación británica que estaba recibiendo. El año anterior la pequeña había estado interna en un prestigioso colegio en Inglaterra, y este curso ya había comenzado sus clases en el Instituto Británico, ubicado en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón, donde prácticamente lleva toda su vida y donde también estudió su madre. Un hipotético cambio de ambiente significó un deseo en la niña por trasladarse a vivir con su padre a Sevilla, una idea que en varias ocasiones comentó a su madre sin que ésta atendiera sus súplicas, dada su eventualidad juvenil, como así se ha comprobado finalmente.

A pesar de que Rivera Ordóñez mostró durante la vista judicial un informe que reflejaba no solo los romances de Eugenia, sino sus múltiples viajes durante largos periodos para así demostrar que la niña quedaba al cuidado del servicio doméstico de la Casa de Alba, no logró convencer al Tribunal. Muy al contrario. Afirman fuentes del caso, fue un efecto negativo ya que salieron a relucir algunos de los días que el torero no había ido a recoger a la niña cuando ya se había comprometido. Como un fin de semana en Inglaterra en el que la pequeña Tana se quedó sola y sin nadie, ya que su padre se había comprometido a recogerla y no acudió a la cita. La niña tuvo que llamar a su madre para ver que hacía. Estos hechos han hecho ver al Tribunal que el torero, como se dice popularmente, “se ha pasado de frenada en ocasiones”, y que no hay cumplido con el régimen estipulado de visitas, que hasta ese momento era muy abierto, por lo que supuestamente, con esos “antecedentes”, no está muy capacitado para tener la guardia y custodia de su hija, siempre según las fuentes consultadas.

Desde que saltó el caso a la palestra informativa -desvelado por Extraconfidencial.com en el verano de 2012 ante la demanda expresa de Francisco Rivera por serias discrepancias familiares-, el régimen de visitas varió, se endureció y se redujo a que el maestro solo podría estar con su hija cada dos fines de semana. Para ello el torero se tuvo incluso que alquilar un chalé muy cerca de la urbanización La Finca en Pozuelo de Alarcón (Madrid), y cumplir a rajatabla con el nuevo régimen de visitas impuesto, un régimen que en otras ocasiones anteriores no cumplió a rajatabla dados sus compromisos profesionales o de otra índole. Desde entonces, las relaciones cordiales que mantenía con su ex mujer, Eugenia Martínez de Irujo, y la familia de esta, sobre todo con su madre, la duquesa de Alba, comenzaron a enturbiarse profundamente.

Todo por Tana

La vista oral de este caso mediático se celebró el pasado mes de enero en Madrid.  Según el torero lo hacia porque su hija había pedido vivir en Sevilla con él y con su actual compañera, la abogada hispalense Lourdes Montes. Para ello, Francisco Rivera Ordóñez reservó plaza en un centro escolar para Tana y se compró hace unos meses un dúplex en la calle San Fernando, en pleno centro histórico de Sevilla, muy cerca de la Catedral y frente a la histórica Universidad. Allí pretendía vivir junto a su hija y su actual compañera, ya que su anterior casa era demasiado pequeña para vivir tres personas. Dicen que la adquisición de esta nueva propiedad fue como una señal ante la Justicia y un intento de que la opinión pública viera que su prolija vida había cambiado radicalmente.

Pero la vista judicial sacó ante la opinión pública la guerra sucia que actualmente enfrenta a Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera. Durante el juicio, según fuentes del caso, la duquesa de Montoro lanzó durísimas acusaciones contra su ex pareja y relató oscuros episodios habidos en su vida en común. Como uno acaecido durante la celebración de El Rocío. Dicen que la hija de la duquesa de Alba, defendida por la prestigiosa letrada Cristina Peña (abogada de Pedro J. Ramírez y del diario El Mundo), centró su defensa en la inestabilidad sentimental del torero, mientras él trató de demostrar la inestabilidad emocional y psicológica de su ex mujer.

Un matrimonio que pronto hizo aguas

Eugenia y Francisco contrajeron matrimonio en la Catedral de Sevilla el 23 de octubre de 1998, tras un espeso y sufrido noviazgo. La duquesa de Montoro nunca podrá olvidar aquella fecha. Era la primera vez que un torero contraía matrimonio con un miembro de la alta aristocracia. Al enlace acudieron cerca de 1.400 invitados, entre ellos, representantes de la monarquía española, como los duques de Lugo, Elena de Borbón y Jaime de Marichalar, por entonces unidos en pareja. La boda de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco de Asís Rivera Ordóñez tuvo carácter de histórica para algunos. Y se la definió como “la boda de las mantillas”, en referencia a la gran cantidad de mantillas españolas que lucían las invitadas. Apenas han pasado catorce años de este enlace y bastantes de las parejas que asistieron felices a la boda ya no están juntos.

Fue una semana antes de cumplir su primer año de casados, cuando Francisco Rivera Ordóñez y Eugenia Martínez de Irujo se convirtieron en padres por primera vez. La niña, a la que llamaron Cayetana, se adelantaba tres semanas a la fecha prevista para su nacimiento y venía al mundo el 16 de octubre de 1999 en la Clínica Fátima, de Sevilla. A pesar del nacimiento, el matrimonio entre el torero y la aristócrata estuvo marcado desde el inicio por el fracaso. La relación entró muy pronto en picado. El día 3 de marzo de 2002, en un comunicado leído por teléfono a la Agencia Efe, María Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera Ordóñez anunciaron su separación matrimonial, “al no haber sido posible salvar nuestras diferencias”. La duquesa de Montoro se instaló entre Madrid y Sevilla, donde compró una casa de 267 metros cuadrados. El dinero conseguido con sus múltiples participaciones en actos públicos y poniendo su imagen a la colección de joyas Rebecca, lo fue invirtiendo en la compra de pisos y locales en el centro de Madrid.

María Eugenia Brianda Timotea Cecilia Martínez de Irujo Fitz-James Stuart es, junto a su hermano Cayetano, la gran estrella mediática de la Casa de Alba. Es la menor y única hija de los seis descendientes de la duquesa de Alba. Nacida en Madrid el 26 de noviembre de 1968, es la favorita de mamá, aunque ella, dicen quienes la conocen, “no se considera una niña mimada”. Tiene fama de ser vital y pasional, cariñosa y con mucho carácter. Siempre fue una mala estudiante, como su hermano Cayetano.

Arropados por sus hermanos

Nada más terminar su bachillerato en Madrid, Eugenia se trasladó a Sevilla. En la capital andaluza tuvo abierta durante siete años la tienda de ropa “Ciencias Naturales”, controlada por la extinta sociedad Europpa. La duquesa de Montoro ha trabajado como promotora internacional de los joyeros catalanes Tous. Y también figura como accionista de las empresas del holding de la Casa de Alba: Agralsa S.A., Euroexplotaciones Agrarias S.A. y Eurotécnica Agraria S.A. Es a su vez propietaria de varias fincas que le ha donado su madre, una de ellas es La Campiñuela Alta, situada en la provincia de Córdoba con 38 hectáreas de extensión. Sin embargo, Eugenia es de todos los hermanos la que menos se ha ocupado de los negocios familiares. Dicen sus allegados, que “el mundo empresarial no es lo suyo”. Eso sí, al igual que su madre, es una gran aficionada al flamenco y a la poesía; y en sus deportes favoritos figuran la equitación y el tenis. Su comida preferida es la vegetariana y ama en demasía a los animales.

Durante la vista oral por la custodia de su hija, ambos estuvieron acompañados por sus familiares mas directos. Eugenia lo estuvo junto a sus hermanos Carlos, duque de Huéscar, Fernando y Cayetano. Mientras, Francisco estuvo arropado por sus hermanos Cayetano y Julián. Al menos al torero, como comentó en su día a este periódico, nadie, ni su propia hija, le podrá decir que no ha luchado por ella. Como escribió hace unos días en su cuenta de Twitter: “Si algo tengo claro en la vida, es lo que significa mi hija para mi. Y lo que estaría dispuesto a hacer por ella… Todo. Lo que cambia a un hombre es el orden de prioridades que va cambiando a medida que pasa el tiempo“. El maestro, hoy alejado de los ruedos, se haya actualmente inmerso en grandes proyectos empresariales, como el negocio de la chatarra en Andalucía, los restaurantes gourmets, así como el intento de una refinería junto al empresario extremeño Alfonso Gallardo, uno de sus mayores aliados.

Juan Luis Galiacho
juanluisgaliacho@extraconfidencial.com