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Su mujer, Corinna, se echó a llorar cuando vio el homenaje de los aficionados por el 45 cumpleaños del piloto

Schumacher permanece estable dentro de la extrema gravedad sin apenas cambios. Su familia sufre la parte amarga de su fama

Enero 6, 2014

Michael Schumacher permanece en coma inducido en el hospital de Grenoble donde se le han practicado dos operaciones. Los médicos no se atreven a hacer ningún tipo de prospección acerca de su futuro inmediato aunque se afanan en reducir en lo posible el edema cerebral que padece así como los diversos derrames que tiene en su cabeza. Lo noticiable ocurre de puertas afuera de la clínica, y se está convirtiendo en una pesadilla para la familia.

La primera llegó a los dos días de su ingreso en la clínica. Un periodista del que no ha trascendido ni el nombre ni su medio fue ´cazado´ por los pasillos de acceso a la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital disfrazado de cura. El reportero fue expulsado del edificio.

La segunda llegó en forma del lógico interés mostrado por medios de todo tipo. Los Schumacher son una familia discreta y poco dada al jolgorio mediático. Nunca niegan la palabra al que les pregunta pero tampoco son amigos del faranduleo. Hace poco Corinna, la mujer del piloto, inició una pequeña aventura empresarial relacionada con la cría caballar, y Michael la ayudaba con discretas apariciones por los hipódromos. Igualmente su hijo Mick, testigo del accidente, se inscribía en carreras de Karting con el apellido de la madre para no llamar la atención. Ahora cada vez que la rubia pero discreta teutona entra o sale del hospital la nube de fotógrafos es de tal calibre que interfiere en las operaciones rutinarias de entrada y salida del centro.

La tercera es que precisamente Mick, que estaba delante cuando ocurrió la caída, ya ha sido interrogado por la gendarmería de Albertville, a la que ha sido asignado el caso, y han anunciado un informe pericial que será hecho público el miércoles. De él se depurarán responsabilidades acerca de si la zona estaba correctamente señalizada y si se cumplían los preceptos de seguridad requeridos. Los servicios jurídicos de Méribel ya tienen algunos datos por si se diera el caso de un posible juicio.

Más de una grabación

La cuarta es que la cámara de vídeo que portaba Michael en su casco ya ha sido estudiada por la policía y fue entregada por la familia. Al parecer existe otra grabación donde se podría ver desde otro ángulo tomada de manera casual por un comisario de pistas mientras grababa el descenso de su novia. La grabación fue aportada por la familia sin mayores objeciones aunque en un principio temieron por la posibilidad de que se hiciera pública. Las imágenes que rifen libremente por la red de su caída son falsas. 

La quinta es que la sed de actualizaciones por parte de los aficionados hacen de frases sueltas por parte de algún visitante acaben siendo dadas como sentencias oficiales. Un amigo del piloto salió por la puerta tras verle y dijo animosamente “que estaba fuera de peligro“. La intención era buena y sus deseos positivos, pero ante la falta de información esto creó cierto revuelo hasta que Sabine Kehm, responsable de comunicación del piloto, salió a explicar que sólo ella debería ser tomada en cuenta como fuente y origen de toda información, no ya por respeto a los deseos de la familia sino porque son ellos los que manejan lo último en esta materia. Los médicos cuentan con una frontera temporal de las tres semanas. Si no despierta antes de ese momento, las consecuencias neurológicas pueden ser muy graves. Esperemos que Michael haya despertado antes.

La última es agridulce. El pasado viernes fue el 45 cumpleaños del heptacampeón y cientos de aficionados y fans acudieron a las puertas del Hospital Universitario de Grenoble. Se vieron banderas de Ferrari gigantescas, le cantaron el cumpleaños feliz, proyectaron fotos suyas sobre la fachada del edificio, y corearon su nombre. Su mujer, Corinna, se echó a llorar cuando lo vio.

José M. Zapico/Virutas
@VirutasF1