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Arte, cultura, gastronomía y tradición

Ruta de la plata por los Paradores de Extremadura

Octubre 2, 2011

Hace más de dos mil años los Romanos construyeron la vía de la Plata que unía la Hispania romana de sur a norte, pasando por ciudades tan imponentes como Hispalis (Sevilla), Emerita Augusta, Mérida, la ciudad más importante de la península y capital de la Lusitania o Astúrica Augusta (Astorga).

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Pueblos, ciudades, parajes que en estos dos mil años no han hecho más que crecer en riqueza monumental, cultura y patrimonio, y alrededor de ellos la Red de Paradores ofrece una oportunidad inigualable, unos edificios emblemáticos con tanta historia en sus paredes como los lugares que los acogen y, además, una gastronomía pensada siempre con una doble mirada: la calidad y lo autóctono.

Recorrer la ruta entera es un lujo en tiempo, muchos kilómetros y mucho que ver, por ello, lo mejor hacerlo por parte, y Extremadura con cinco maravillosos Paradores: Zafra, Mérida, Trujillo, Jarandilla de la Vera y Plasencia, que saliendo de sur a norte, nos llevará de Zafra un domingo hasta Plasencia donde llegaremos un viernes para disfrutar dos días su gran patrimonio histórico.

Un castillo en Zafra

El punto de partida de la Ruta es el remozado castillo del siglo XV de Zafra, con una espectacular fachada en un enclave idóneo para descubrir el entorno monumental y los parajes naturales que posee la zona. Nueve torres almenadas guardan celosamente un interior regio y grandioso que conserva hermosos artesonados, arcones, herrajes, pasamanos y otros detalles decorativos pertenecientes al antiguo palacio.

Las habitaciones del hotel, que conservan artesonados, decoración y detalles del Ducado, son señoriales, elegantes y espaciosas. Destacan asimismo la piscina y el jardín, perfectamente cuidado.

 

Un convento en Mérida

Y damos un salto nada extraño en los recorridos que propone la red Emerita Augusta conserva la estructura del antiguo convento del siglo XVIII, instalado sobre los restos de un templo dedicado a la Concordia de Augusto y brinda al huésped la oportunidad de conocer la riqueza patrimonial de la bellísima ciudad y los espacios naturales de los alrededores.

El segundo mejor Museo de Arte Romano del mundo y un patrimonio espectacular nos hará disfrutar de esta preciosa ciudad a orillas del Guadiana.

El salón del hotel, la antigua capilla del convento, el patio interior y los hermosos jardines donde se ha instalado el Jardín de Antigüedades, conjunto arqueológico formado por elementos mudéjares, romanos y visigóticos, son algunos de sus espacios más destaca- dos, además de un capilla propia, que permite la celebración de bodas y otras ceremonias familiares. Entre las múltiples propuestas gastronómicas que ofrece su restaurante destacan las criadillas de la tierra, la caldereta extremeña, el surtido de gazpachos y los higos de Almoharín.

Trujillo, conquistadores.

Nos desviamos ligeramente de la Vía de la Plata original para llegar a Trujillo, la tercera parada del periplo extremeño, está ligado a historias de hombres irrepetibles, como Francisco de Pizarro, el conquistador de Perú, o Francisco de Orellana, que participó en la conquista del Imperio Inca.

No menos irrepetible es el edificio que hoy alberga el Parador, otro convento, del siglo XVI en esta ocasión, el de Santa Clara, un rincón que sigue conservando el ambiente de paz y sosiego que le imprime su estructura conventual. En su interior destacan dos hermosos claustros, uno de ellos renacentista con arcos y columnas.

Ideal para el descanso, el ocio y el trabajo, el Hotel cuenta con estancias y detalles de carácter monacal, salones amplios, tranquilos y agradables, habitaciones nobles en las que prima la madera y un bar-cafetería situado junto al luminoso claustro del Parador.

Jarandilla y Carlos V

La cuarta parada permite unir dos de los edificios en los que había des- cansado hasta ahora el viajero, pues el hotel de Jarandilla de la Vera está en un castillo-palacio medieval, del siglo XV, en el que pasó algunos meses Carlos V, muy cerca de dónde pasó sus últimos días el Monasterio de Yuste.

 No es de extrañar que eligiera este lugar, en el centro del vergel de la Vera y el Tiétar, entre gargantas de agua, piscinas naturales, bosques de castaños y robledales y paisajes naturales de inusitada belleza que reafirman la riqueza de su entorno histórico y monumental.

Plasencia, cierre de Recorrido

En Plasencia donde el viajero permanecerá los días seis y siete de esta Ruta, en Plasencia, de nuevo en un moderno hotel que antes fue convento de Santo Domingo, fundado por los Zúñigas a mediados del siglo XV, sien- do su estilo gótico en el interior y parte del exterior.

Y en todos ellos no debemos olvidar las señas de identidad de Paradores, el confort, la historia y, sobre todo, la gastronomía, que en una tierra con una oferta tan rica y variada como la extremeña se convierte en un verdadero lujo, placer de dioses.