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Su hijo, denunciado por darse a la fuga tras un accidente de tráfico, podría salir airoso por la intervención de los guardaespaldas del ministro

Ruiz Gallardón, de indulto en indulto a diestro y siniestro: un narcotraficante de drogas tóxicas condenado a 18 años y un Guardia Civil que arengó en directo una violación

Junio 17, 2014

El indulto parcial de Juan Miguel Vives Cutillas, condenado en Cuba por tráfico de drogas, tiene como condición no cometer delitos en los 5 años siguientes, cuando aún le quedarían por cumplir 4 años en prisión
También conmutó la pena del Guardia Civil Manuel Arbesú González, permitiendo que después de no impedir e incluso grabar un intento de agresión sexual, siga ejerciendo su puesto en la Benemérita

 
En los menos de 3 años que lleva Mariano Rajoy en el Gobierno ya ha autorizado 790 indultos


No corren buenos tiempos para el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. Cierto es que desde que cambió la alcaldía capitalina por la cartera de la imparcialidad su trayectoria ha venido vituperada por multitud de polémicos incidentes: supresión de registros, reforma judicial, reforma de la ley del aborto, candidatura a la dirección del partido y un largo etcétera. Variables, todas ellas, en las que el político madrileño ha sido puesto en tela de juicio, concluyendo siempre numerosos errores en su gestión que han beneficiado más a los intereses partidistas que a los derechos del pueblo. Sin embargo, una piedra ha aparecido en el camino de Ruiz-Gallardón de un modo recurrente, sin ser capaz éste de esquivarla satisfactoriamente: el indulto. Allá por marzo del presente curso, él aseguraba que el Gobierno de Mariano Rajoy “no ha concedido ni un solo indulto” por delitos de corrupción y que mientras él esté en este cargo no se producirá el primero. La verdad es otra, como replicó el diputado de la Izquierda Plural, Gaspar Llamazares, se han concedido unos 700 indultos por el Ejecutivo, de los que una veintena corresponden a delitos relacionados con la corrupción. Todos ellos han deturpado la máxima judicial de ‘ex aequo et bono’.

El último caso, es suficientemente ilustrativo. El pasado 14 de junio, el BOE publicaba ocho nuevos indultos, destacando uno por encima de todos ellos. Es el caso de Juan Miguel Vives Cutillas, “condenado por el Tribunal Provincial Popular, Ciudad de La Habana, sala en funciones de lo Penal, en sentencia de 8 de enero de 2009, como autor de un delito de tráfico ilícito internacional de drogas tóxicas a dieciocho años de privación de libertad, por hechos cometidos en el año 2008”. Sin embargo, la propuesta del órgano ministerial fue aprobada por el Consejo de Ministros y desembocó en el indulto de la mitad de la pena privativa de libertad impuesta a condición de que no vuelva a cometer delito doloso en el plazo de cinco años desde la publicación del real decreto”.
 
El indulto al Guardia Civil
 
Las cuentas de las conmutaciones de la pena dejan en evidencia a la Justicia de este país. Con la reducción de su condena, Vives Cutillas tan solo debería cumplir otros 4 años -al llevar 5 años, desde 2009, recluido-, y la condición de que no vuelva a cometer delito quedaría simplificada a un año ya que ésta comenzaría a contar desde este mismo instante en el que todavía tiene que cumplir 4 años entre rejas.
 
“Durante los hechos acaecidos con Guadalupe, MarioGuardia Civil en activo-, estuvo riéndose permanentemente, sin intervenir en ningún momento, llegando incluso a grabar en su teléfono móvil las palabras que Cipriano dirigía a Guadalupe, y a huir -por dos veces-, de los agentes de la autoridad comisionados para la investigación del suceso”. Mario es el sobrenombre que la Justicia ha designado para referirse a Manuel Arbesú González, el Guardia Civil que no solo hizo caso omiso de sus funciones y deberes sino que espoleó en público una violación. El texto es parte de la sentencia judicial que relata el abuso sexual que se produjo el día 11 de junio de 2011 en la Estación de Renfe de Gijón y que el agente del orden se dedicó a arengar a carcajadas. Manuel Arbesú González seguirá vistiendo el uniforme por otra medida de gracia del Gobierno de Mariano Rajoy que le ha perdonado seis meses de inhabilitación y la salida del Cuerpo. Todo un despropósito.
 
Todo queda en familia
 
El debate de los indultos alcanzó su máximo fragor cuando Gallardón concedió el indulto (posteriormente anulado por el Tribunal Supremo), al conductor kamikaze de Valencia, Ramón Jorge Ríos Salgado, que acabó con la vida de José Alfredo Dolz al conducir en sentido contrario en la AP-7 y que estaba condenado a 13 años de cárcel. Curiosamente, todo parecía fruto de un contubernio familiar, ya que el kamikaze fue defendido por Esteban Astarloa, hermano del diputado del PP y ex alto cargo de Interior y Justicia, Ignacio Astarloa, del despacho Uría y Menéndez, donde también trabaja el hijo mayor del ministro Alberto Ruiz-Gallardón
 
Ahora, tiempo después, otro hijo de Ruiz-Gallardón ha vuelto a salir a escena. El vástago del ministro, habría sido denunciado por darse a la fuga tras tener un accidente de tráfico en pleno centro madrileño. Aunque en un primer momento se especuló que el implicado fue Alberto Ruiz-Gallardón Utrera, el primogénito del ministro de Justicia, la persona que presuntamente se dio a la fuga la noche del sábado al domingo tras colisionar levemente con otro vehículo en la madrileña calle Almagro fue su hermano José quien conducía el Lancia Epsylon que colisionó y que estaba a nombre de su padre. El otro conductor implicado denunció estos hechos ante la Policía tras perseguir al coche huido que se refugió en el garaje de un edificio de la Plaza Alonso Martínez, residencia del ministro de Justicia. Tras identificar la matrícula del coche, la Policía Municipal se dirigió a la vivienda particular de Ruiz Gallardón en donde sus escoltas negaron cualquier tipo de incidente.
 
El presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, -en una entrevista publicada por El Mundo el pasado 17 de marzo-, cargó contra las prácticas del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón: “El indulto debe tener un carácter excepcional, debe hacerse un uso moderado y debe tener siempre una causa que lo justifique. Si se da, debe ser entendible; es decir, que el ciudadano medio entienda que hay razones para utilizar la prerrogativa. No veo causas que justifiquen indultar a los condenados por corrupción, que es una de las conductas que tiene un mayor reproche”. En lo que lleva de legislatura Mariano Rajoy ya ha realizado 790 indultos en tres años.
 
“Afortunadamente vivimos en un Estado de Derecho, y cualquier actuación censurable deberá ser juzgada y sancionada con arreglo a la ley. La justicia es igual para todos”. Las palabras del monarca don Juan Carlos I en el discurso de Navidad de 2011 todavía resuenan en la cabeza de los más de 47 millones de españoles que claman día tras día equidad e igualdad de miras.