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Mientras, continúa el despilfarro, la entidad pública acaba de recibir 50 millones del Ministerio de Hacienda para cubrir los Juegos de Río

RTVE, presidida por José Antonio Sánchez, presenta su Código Ético que amordaza a sus empleados exigiendo “estricta confidencialidad” en el tratamiento de la información

Julio 9, 2015

El manual se compone de siete artículos en los cuales se puede entrever cierta opacidad en la gestión. El texto pretende “establecer las pautas que han de presidir el comportamiento ético de todos sus administradores y empleados en su desempeño diario”


La corrupción es, sin lugar a dudas, la lacra más grande que arrastra España y gran parte del orbe mundial. Desde la operación Madeja a la Púnica en el territorio nacional, pasando por la guerra de diamantes en Zimbabue o las desapariciones en México, las malas artes de la política copan las portadas de los periódicos internacionales y agotan la paciencia del ciudadano, que es quien paga los platos rotos. La operación de lavado de imagen ha comenzado en muchas instituciones, a sabiendas que la coyuntura actual reclama un giro de timón para poder refrendar el apoyo popular. Sin ir más lejos, la Monarquía española sorprendía hace un año con un movimiento de fichas que le daba la corona a Felipe VI y un nuevo soplo de aire fresco a Zarzuela.

Esta oda a la transparencia ha sido apuntada desde la fecha por otras entidades. Así, Radio Televisión Española (RTVE), presidida por José Antonio Sánchez, ha publicado recientemente su particular Código Ético que tiene como finalidad “establecer las pautas que han de presidir el comportamiento ético de todos sus administradores y empleados en su desempeño diario, en lo que respecta a las relaciones e interacciones que mantiene con todos sus grupos de interés”. La norma de la sociedad mercantil estatal afectará a los empleados, clientes, proveedores, colaboradores externos, accionistas, instituciones públicas y privadas y a la sociedad en general.

“Estricta confidencialidad”

De todos modos, uno de sus siete artículos presenta debilidades. Precisamente, el punto 11 del artículo cuarto -“Pautas de actuación”-, que versa sobre el “Tratamiento de la información interna”. En este texto se puede vislumbrar cierta dejadez en cuanto a la transparencia. Y es que el Código Ético de Radio Televisión Española no es tan diáfano como parece cuando todos los empleados “deben guardar la más estricta confidencialidad sobre toda aquella información reservada a la que accedan como consecuencia del desempeño de su actividad profesional”

Además, según decreta el manual de la entidad pública empresarial, “los empleados que dispongan de información reservada sobre la empresa, o sobre aspectos importantes de la estrategia, política, planes o activos de la compañía, deberán preservarla para que no pueda ser utilizada de forma inadecuada y abstenerse de utilizarla indebidamente en beneficio propio o de terceros”. 

Millones que gestionar

Al mismo tiempo, el Gobierno español, a través del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas de Cristóbal Montoro, viene de inyectar 50 millones de euros a RTVE para cubrir los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016. Un gran aporte que hace pensar que las cuentas de la entidad deberían de ser todo lo claras y concisas que sea necesario para conocer al detalle en qué y cómo se gestiona el presupuesto del gran operador público.

Sin embargo, con manuales tan enrevesados como el nuevo Código Ético queda la duda de si Radio Televisión Española es absolutamente correcta con la administración tanto de su capital como de su información.