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Hizo las prácticas de ingeniería mecánica en una central nuclear

Ross Brawn, el hombre que dijo no a Ferrari… porque Alonso no correría con ellos

Diciembre 8, 2014

Todos le desean porque ha sido el hombre que estuvo tras los títulos de Schumacher en Benetton, luego en Ferrari, más tarde protagonizó el más deslumbrante debut de una escudería de todos los tiempos el año de su llegada a la F1 con BrawnGP y después ha armado el exitoso equipo Mercedes del que salió hace un año


Corpulento, de ojos rasgados, habla poco y con voz profunda más que grave. De sonrisa fácil, habla despacio y parece que nunca molesta a nadie con sus gestos pausados exentos de tensión, tras sus gafitas de listillo de la clase. Ross Brawn, que hizo las prácticas de ingeniería mecánica en una central nuclear, parece uno de esos muñecos de goma de la que todos los equipos de Fórmula 1 parecen tirar. Todos le desean porque ha sido el hombre que estuvo tras los títulos de Schumacher en Benetton, luego en Ferrari, más tarde protagonizó el más deslumbrante debut de una escudería de todos los tiempos ganando por goleada el año de su llegada a la F1 con BrawnGP, y después ha armado el exitoso equipo Mercedes del que salió hace un año.

Brawn es a la Fórmula 1 lo que el señor Lobo a Pulp Fiction, el hombre de las soluciones y eso en F1 vale mucho. Tanto que se calcula que Brawn está sentado sobre una fortuna que ronda los 120 millones de euros. Desde que salió del equipo actualmente Campeón, pasa por uno de esos periodos estipulados en los contratos denominados eufemísticamente “gardening leave” (ausencia por jardinería), que impiden su trabajo para otros equipos con la idea de que sus mejores soluciones no viajen de manera inmediata a otras mecánicas. 

Un cheque en blanco por hacerse cargo de Ferrari

A pesar de ello, y aparentemente sin efecto en este tipo de acuerdo, el británico recibió en diciembre de 2013 la visita de un discreto grupo de representantes de la escudería Ferrari con la idea de reclutarle. El ingeniero vive en Oxfordshire, tiene un casa al norte, en Cornish a donde suele ir en verano a pescar, y otra en La Toscana, muy cerca de la del cantante Sting, pero para el encuentro se eligió una granja en la que Brawn posee participaciones cerca de la ciudad que vio nacer a Shakespeare, Stratford-upon-Avon, en el sur de Inglaterra. En la comitiva se encontraban James Allison, actual director técnico de los italianos y su presidente, Luca di Montezemolo, lo que da la medida de lo importante de la reunión.

Al parecer Brawn tuvo acceso al proyecto del F14T, el coche de Fernando Alonso durante este 2014, diseñado por Pat Fry, y vio algo del proyecto denominado 666, desarrollado por Allison, que procedente de Lotus, fue fichado a mediados del año pasado y que se ha concentrado en el coche de 2015 (el citado 666). A Brawn le pusieron poco menos que un cheque en blanco para que se hiciera cargo de la escudería y en principio aceptó, no sin pensárselo un tiempo. Entretanto los test de pretemporada empezaron a arrojar datos y no eran positivos. Brawn fue paciente y vio caer al director de motores de Ferrari, luego al director, y luego al presidente, el hombre que fue a buscarle. Se sabe que Brawn tuvo un borrador de contrato con su nombre escrito, pero nunca se llegó a firmar. 

Un acuerdo verbal incumplido

El técnico pidió dos cosas de manera ineludible: Fernando Alonso, un piloto al que admira y arde en deseos de trabajar con él, y conociendo las interioridades de Maranello, evitar interferencias político-empresariales y tener un poder absoluto sobre la toma de decisiones. Ambas le fueron prometidas, pero los fracasos deportivos empujaron al piloto asturiano a abandonar el barco tras la carrera de Spa, en el Gran Premio de Bélgica. Cuando Brawn se enteró, su interés decreció en gran medida a pesar de haber un acuerdo verbal entre ambas partes. Otro técnico clave que le acompañaría iba a ser Bob Bell, el creador de los exitosos Renault R25 y R26 que hicieron Campeón del Mundo a Alonso, pero tampoco ha aparecido todavía por la sede roja a pesar de los insistentes rumores.

A pesar de ello, la prensa italiana le sitúa allí en primavera. El viaje de vuelta de Alonso, las guerras políticas en el seno italiano con Sergio Marchionne, por un lado, como nuevo presidente del grupo Fiat, y Piero Ferrari, como accionista de referencia, por otro, y la separación de la marca de la empresa matriz para cotizar en Bolsa han hecho repensárselo todo a Brawn, y de entrada la Scuderia recibe a su tercer director en apenas siete meses protagonizando una situación inédita que revela el grado de descomposición interna de Ferrari.

Conversaciones con McLaren

De todos es sabido que no hay nada que le siente mejor a un equipo de F1 que la continuidad, y esto no es más que el reflejo que todo está cambiando desde los cimientos. Se dice que Ross Brawn ha estado en conversaciones con McLaren y, aunque tradicionalmente haya mantenido unas relaciones más bien tensas con Ron Dennis, si el plan de Honda -quedarse con una parte sustancial del accionariado-, cuaja es muy posible que Dennis quede desplazado del poder, y con ello se matarían dos pájaros de un tiro al evitarle tanto él como Alonso, con el que tantos problemas tuvo en 2007. 

Cuando a finales de 2006 Ross Brawn abandonó Ferrari, se propuso tomarse un año sabático y hacer algo de turismo real, harto de viajar por todo el mundo y ver tan sólo aeropuertos. Acompañados de su hija, él y su mujer, Jean, entraron en un solitario y aislado bar en mitad de un parque natural neozelandés donde su encargado era casualmente un enorme aficionado a la Fórmula 1. El tipo les dijo que se hubiera sorprendido menos si por la puerta hubiera entrado caminando el mismísimo Elvis Presley. En McLaren se sorprenderían menos… 

José M. Zapico
@VirutasF1