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Rosberg y Hamilton se juegan el mundial de Fórmula 1 a cara de perro en la prueba final de Abu Dhabi tras una alocada carrera en Brasil

Noviembre 14, 2016
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El Gran Premio de Abu Dhabi, la prueba que cierra el calendario de la presente temporada el próximo 27 de noviembre, se ha convertido en la carrera del morbo. Las cosas podían haber quedado zanjadas en la carrera de Brasil, pero el destino ha dictaminado que sea en la última cita en la que uno de los dos pilotos de Mercedes acabe sosteniendo el cetro de este año. A Nico Rosberg, actual líder de la tabla, le bastaba con ganar y sacar algo de ventaja a su compañero Lewis Hamilton pero no se mostró en todo el fin de semana con el mordiente y la ambición necesaria para dejar listo el asunto. Sólo en una de las cuatro sesiones de entrenos se mostró más rápido que el tricampeón británico y a la postre se clasificó segundo en parrilla de salida tras Lewis, posiciones con las que acabaron la prueba.

El Gran Premio de Brasil fue absolutamente alocado desde antes incluso de comenzar. El piloto galo Romain Grosjean perdió el control de su Haas en la vuelta de formación de parrilla media hora antes de darse la salida. Esto resulta especialmente doloroso debido a la muy trabajada séptima plaza que se ganó el día antes; primer coche fuera. La enorme cantidad de agua sobre el asfalto que se encontró fue uno de los causantes, y precisamente la justificación que utilizó dirección de carrera para iniciar la prueba en la modalidad de salida lanzada bajo periodo de Safety Car. Esto no gustó a nadie, pero menos gustaron los tres Safety Cars que salieron a pista y las dos detenciones en seco del evento debido a sendos accidentes provocados por Kimi Raikkonen y Jolyon Palmer. Los dos se zanjaron afortunadamente sin consecuencias, pero todos los coches indemnes tuvieron que volver a boxes para reiniciar la prueba en dos ocasiones para sorpresa y disgusto de los espectadores. En muchos casos comenzaron a abandonar las instalaciones de Interlagos tras la larga segunda parada.

Un conservador Nico Rosberg

Una vez solventados estos inconvenientes, vimos una de las carreras más divertidas y excitantes del año. Hamilton se dedicó a controlar la prueba desde sus retrovisores con un dominio sin respuesta. Nico Rosberg pecó de la falta de mordiente propia de los campeones y se dedicó a conservar su segunda plaza que le sirve para acumular puntos sin arriesgar en gran media. El tercero en el pódium fue un increíble Max Verstappen, agresivo, correoso, con ambición, y que supo sacar lo mejor de un Red Bull bueno pero imperfecto en carreras de seco pero implacable en mojado, carreras en las que la potencia bruta de los motores se diluye y la bondad del chasis, su aerodinámica y las manos de los pilotos se convierten en ingredientes fundamentales para recabar resultados. Max fue sin duda el piloto de la carrera. Otro que estuvo a su altura fue su ex compañero español Carlos Sainz. El madrileño salía decimoquinto, y gracias a una estrategia favorecedora estuvo media carrera rodando cuarto, plaza que le arrebataron a apenas a un par de vueltas del final para acabar sexto. Muy serio Carlos, muy eficaz, corriendo contra coches mucho más rápidos a los que plantó cara sin amilanarse. Red Bull acertó al llevarse a su primer equipo a Verstappen, pero los resultados no hubieran sido muy distintos si el elegido hubiera sido Sainz. El hijo de El Matador se ha ganado con creces un hueco en el imaginario de los directores de equipo y solo su contrato con Toro Rosso y la bebida energética que le da soporte impide que otras escuderías de mayor fuste se lo disputen. Mención especial para Fernando Alonso, que cometió algunos errores, pero también protagonizó aciertos. Tras cerrar el pelotón con un trompo, que no fue el único del fin de semana, logró avanzar desde la decimoséptima a la décima y dentro de los puntos, en apenas diez vueltas. El asturiano puede resultar implacable bajo el agua, momento en que las carencias de su coche se diluyen. Dos menciones especiales para los brasileños de la Fórmula 1. Felipe Nasr consiguió acabar noveno con su Sauber, lo que le hace acreedor de los dos puntos que pone a su escudería décimos en la tabla de constructores. Este logro puede parecer nimio, pero el año que viene contarán con una cifra que supera los treinta millones de euros extra en concepto de premios.

La triste despedida de Felipe Nassa

La pena es que esto lo pierden los de Manor. El otro brasileño, Felipe Massa abandona la categoría dentro de quince días y esta es muy probablemente la última vez que corra ante su público. Massa es enormemente querido en su país, y siempre se le ha autorizado a usar cascos y monos personalizados que él siempre ha insistido en mimetizar con los colores de su bandera nacional. Su despedida no pudo ser más triste: en mitad de la prueba estrelló su Williams en la entrada a boxes, a pocos metros de la tribuna principal. Felipe decidió ir paseando envuelto en la bandera de su país saludando al respetable y fue recibido en el box de su equipo tras caminar por delante de los pasillos que le rindieron los componentes del resto de escuderías, especialmente los de Ferrari, Mercedes, lógicamente el del suyo, Williams. En plena puerta de su box fue recibido por su mujer y su hijo en una emotiva escena.

La que en principio comenzó como una carrera fea, sosa, tumultuosa y falta de gracia, acabó como un evento magnífico, divertido, pintón y que quedará grabado en la retina de los aficionados durante mucho tiempo. Dicen que lo que mal empieza, bien acaba… vamos a ver cómo termina la temporada entre Lewis y Nico, dos compañeros que ya apenas se hablan, no se dirigen más que miradas de soslayo, y van a pelear hasta el final por un título que Hamilton puede ganar, y Rosberg sólo puede perder. El morbo está servido.

José M. Zapico

@VirutasF1