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Rocío Carrasco y Fidel Albiac sólo pagaron un 2,44% de impuestos sobre los beneficios del año 2016 al facturar los ingresos en la empresa Yamaguchi SL, administrada por el marido de la hija mayor de Rocío Jurado, y que acumulaba cuantiosas pérdidas de ejercicios anteriores

Septiembre 28, 2017
rociito fidel

Roció Carrasco y Antonio David Flores viven una guerra judicial total con diferentes frentes abiertos. Aunque el caso más mediático ha sido la denuncia que la hija mayor de Rocío Jurado ha interpuesto a su ex marido por supuestos malos tratos continuos, el que está tomando más relevancia judicial es otro, derivado de una acusación por un presunto alzamiento de bienes.

Este caso tiene su origen en una demanda del año 2012 que Rocío Carrasco interpuso a Antonio David Flores por impago de la pensión a sus hijos de la que fue condenado el ex guardia civil a abonar 60.000 euros más costas. Sin embargo, este pago no se realizó nunca al declararse insolvente. Pero Rocío Carrasco contratacó, y amparándose en los supuestos ingresos que el padre de sus hijos cobró entre los años 2011 y 2015 a través de exclusivas y participaciones en programas de televisión, decidió denunciarle por alzamiento de bienes. Supuestamente, ingresó por estas intervenciones a través de sociedades de terceros. Una artimaña que, de ser probada, puede ser considerada ilegal, pero que no debe hacernos olvidar como la propia Rocío Carrasco debe una cantidad millonaria al Estado y la Comunidad de Madrid por impago de impuestos y como, supuestamente, se ampara en una sociedad administrada por su marido, Fidel Albiac, para, no sólo seguir eludiendo estos pagos, sino también para abonar menos impuestos por los beneficios que ha obtenido.

Deudas y embargos con la Agencia Tributaria y con la Comunidad de Madrid

Tal y como salió a la luz en marzo de este año, Rocío Carrasco mantiene unas deudas más que elevadas por impago de impuestos con la Comunidad de Madrid y la Agencia Tributaria. La primera le exige 965.526 euros, más que probablemente derivados del impago del Impuesto de Sucesiones (este tributo lo gestionan las Comunidades Autónomas), de la herencia que recibió de la cantante Rocío Jurado. Por su parte, Hacienda le reclama 110.317 euros.

Para poder hacer frente a la deuda, la hija de la tonadillera puso a la venta la Finca El Administrador, herencia de su madre, por 1,2 millones de euros. Una propiedad que se encontraba embargada e iba a ser subastada por la Comunidad de Madrid en diciembre de 2015 sin que se conozca, hasta el momento, si ha podido venderla. Con este panorama fiscal, Rocío Carrasco y Fidel Albiac se casaron en 2016, con exclusiva de por medio ¿Cómo pudo eludir los embargos? La respuesta puede estar en una sociedad de Fidel Albiac, Yamaguchi Producciones Artísticas SL, que ha pasado de ser una devoradora de pérdidas sin apenas facturación al vehículo perfecto para depositar sus ingresos y pagar menos impuestos por ello.

De impagos con el Ayuntamiento de San Agustín de Guadalix a una facturación millonaria

Yamaguchi Producciones SL fue creada en abril del 2000 con un capital mínimo de 3.006 euros con el objeto social de: “la promoción, representación, explotación de derechos de imagen, marketing y publicitados de cantantes, músicos, compositores, actrices y profesionales del sector del espectáculo y de la radiotelevisión”. Desde su constitución ha llevado una trayectoria decreciente hasta estos dos últimos años.

Así, la empresa administrada en solitario por Fidel Albiac del Pino vio ejercicio tras ejercicio como se deterioraba su Balance. En 2007, sus activos superaban 1,06 millones de euros, en dos años descendió 200.000 euros y esfumó 166.000 euros en tesorería y su patrimonio neto pasó de 350.000 euros a tan sólo 133.000, para alcanzar en el año 2014 su mínimo de 108.438,92 euros, con unas pérdidas acumuladas de 398.481,29 euros. Todo ello derivado de una facturación ridícula (con un mínimo de 484,38 euros en el año 2009), mientras que el nivel de gastos, de una media de entre 20.000 y 40.000 euros de media, superaba con creces lo facturado. En el año en el que llegó a su patrimonio mínimo, el 20 de mayo de 2014, el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid publicó una providencia de apremio por impago de una deuda con el Ayuntamiento de San Agustín de Guadalix, donde está domiciliada la empresa.

Todo este modus operandi cambió al año siguiente, en 2015. Ese año facturó por un valor de 91.677,21, casi 13 veces más que los exiguos 7.472,30 euros del año anterior. Gracias a estas ventas, tras descontar gastos, cerró el año con un beneficio neto de 81.913,10 euros por el que no pagó nada por el Impuesto de Sociedades al beneficiarse de un crédito fiscal proveniente de las cuantiosas pérdidas de los años anteriores. Pero la guinda del pastel la ha conseguido en el último año en el que ha presentado Cuentas: el 2016, el de su boda con Rocío Carrasco. La facturación es un número redondo, 470.000,00 euros, lo que hace sospechar que supuestamente se trata del cobro de una exclusiva o varias. Tras gastos, el beneficio antes de impuestos fue de 349.880,79, quedándose el matrimonio la friolera de 341.552,64 euros ya que, al continuar beneficiándose del crédito fiscal por las pérdidas de ejercicios anteriores, sólo pago 8.328,15 euros en Impuestos, un 2,44% del total del beneficio.

Una maniobra redonda fiscalmente pero que deja interrogantes clave: ¿Tenía que tributar por estos ingresos no como sociedad sino como persona física? ¿Qué parte le corresponde de los mismos a Rocío Carrasco? Que hábiles.