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¿Un ladrón fetichista?

Robo en la casa de Belén Esteban: 100.000 euros en joyas, material electrónico, gafas, tangas… y no es para tomárselo a risa

Abril 2, 2013
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Me apasiona viajar. Y cada vez que disfruto de ese placer necesito robar imágenes, capturar el alma de lo que me llama la atención. Se trata de cerrar el ojo, mirar por el visor, buscar el encuadre y disparar la foto. Reconozco que para mi pareja este adorable vicio se convierte en algo tedioso porque cada presión sobre el disparador significa una parada, un deshago en el camino, pero cuando son muchas, frecuentes y hasta reiteradas, rompen no sólo el ritmo del paseo sino el de la conversación, lo que puede llegar a ser irritante y de hecho, lo es. No le disgusta tanto que debido a mi trabajo haya ocasiones, en España y en el extranjero, en las que le vaya señalando lugares donde se han cometido crímenes famosos. Entre otras cosas porque es criminóloga y la mayoría me los señala ella a mí. Los conocemos por trabajo, pero sobre todo por pasión (Dios les cría y ellos se juntan dicen el dicho). Le confieso en voz baja, susurrando, que recientemente en Londres hicimos la ruta de Jack el Destripador y que deslicé mis pasos de madrugada, buscando las brumas y las sombras que devoraban los estrechos callejones de Whitechapel.

Hay otra modalidad de turismo, que no es de mi gusto, que es la de acudir a las puerta de las televisiones a pedir autógrafos a famosos o la de ir a visitar sus casas y hacerse fotos en la puerta. Está ocurriendo en la actualidad con el ya archi conocido portal de Luis Barcenas, ex tesorero del Partido Popular. Y según me cuentan, esta modalidad de turismo fue el origen del descubrimiento del robo en casa de Belén Esteban. 

Dos fans descubren el robo

A la 1:50 de la madrugada del Miércoles Santo al Jueves Santo (del 27 al 28 de marzo) un Seat de color blanco hace señas a un coche de la Guardia Civil con el que se cruzan cerca de Paracuellos del Jarama, Madrid. Dos chicas se bajan y explican a los agentes que habían acudido al chalé de Belén Esteban a hacerse unas fotos y que habían visto la puerta de la cancela y la de la casa abiertas. Pensaban que se trataba de un robo.

Los agentes van al lugar y comprueban que es cierto. Hacen una inspección ocular externa. Una reja de una ventana a ras de suelo está forzada y la ventana también. Es la habitación de la asistenta de la presentadora de televisión. En el chalé no hay nadie. Está vacío. Belén se encuentra de vacaciones en Miami y al parecer lo sabía media España (yo soy de los que no me había enterado). La presencia policial despierta la curiosidad de los vecinos que se enteran de todo y llaman a la popular colaboradora. Es ella la que avisa a su hermano para que acuda a ver qué ha pasado. Llega con un juego de llaves, pero no es necesario, la puerta principal está abierta de par en par.

Los ladrones entraron por una ventana a ras de suelo, subieron a la primera planta, decodificaron y destrozaron la alarma a golpes, pasaron por la cocina, y con toda la calma y pachorra del mundo abrieron la nevera y cogieron una Coca-Cola, pero se les cayó al suelo y estalló. Después registraron la casa entera. A mí me consta que se llevaron un reloj, joyas (algunas de gran valor sentimental), material electrónico (un Iphone y una tableta, pero dejaron dos ordenadores portátiles), una caja fuerte y algo de dinero. Me cuentan que la cifra de lo sustraído puede situarse en torno a los 120.000 euros, aunque personas cercanas a “La Esteban la rebajan a 100.000.

¿Un ladrón fetichista?

La caja fuerte era voluminosa y no estaba anclada al suelo ni a una pared, porque la había adquirido recientemente. La encontraron en un piso superior y dado su gran tamaño la arrastraron por la tarima (la evidencia está en la madera rayada) y la arrojaron por las escaleras. Prueba de ello es que una de las baldosas de la escalera está destrozada del impacto.

Pero le robaron algo más. Puede provocar la sorna, la carcajada e incluso da para hacer comentarios graciosos, pero se trata de un error. A Belén le han robado algunas braguitas y tangas. Más allá de la vergüenza que le puede provocar a cualquier mujer que alguien robe su ropa interior, vaya a saber usted con que fetichista propósito, el hecho produce profundo miedo y nunca hilaridad.

No hay que ser un lince para deducir que “La Esteban” está molesta con las risas. Y tiene su lógica. Que te roben los tangas sólo conduce a un pensamiento inquietante. No es un simple ladrón. Puede tratarse de una o varias personas obsesionadas con Belén. Si ya ha sido capaz de reunir el valor para forzar la ventana y entrar en la casa, en el futuro puede crecer en su escalada criminal y asaltarla en un callejón. ¿Entonces también dará lugar a los chistes y las gracias? Los asesinos en serie no comenzaron sus carreras delincuenciales matando. Todos pasaron por el maltrato de animales, pequeños fuegos, el robo, los asaltos, algunos por las violaciones. Una escalada de placer que culminaban con brutales crímenes.

Los investigadores manejan como principal hipótesis que los cacos tenían como único objetivo la casa de Belén Esteban. Esa noche sólo dieron ese palo en la zona, a pesar de que había otras casas deshabitadas. Eso también preocupa y mucho. Como también lo hace que, a pesar de verlas, no se llevasen todas las joyas. Algunas de valor se quedaron en la casa.

Dos cosas tengo claras. La primera, que estoy convencido de que la Guardia Civil resolverá el caso. La segunda, que a mí no me da ninguna risa.  

Nacho Abad

nachoabad@extraconfidencial.com