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Robert William Fisher, el ex miembro de los Marines fugado tras disparar a su mujer, degollar a sus dos hijos y hacer estallar la casa por los aires

Octubre 14, 2015
robert william fisher

Robert William Fisher está buscado por la Justicia por presuntamente matar de un disparo a su esposa Mary (38 años), degollar a sus dos hijos, Brittney (12 años) y Bobby (10 años), y volar por los aires la vivienda en la que se produjeron los asesinatos en Scottsdale, (Arizona), en abril de 2001. Se le acusa de asesinato en primer grado, fuga ilegal para evitar enjuiciamiento e incendio provocado de una estructura ocupada. El 29 de junio de 2002 entró a formar parte de los delincuentes más buscados del FBI, que ofrece una recompensa de hasta 100.000 dólares por información que conduzca directamente al arresto del fugitivo.

El divorcio de sus padres le dejó secuelas

Fisher nació en 1961 en Brooklyn (Nueva York). Cuando tenía 15 años sus padres se divorciaron de un modo “poco amistoso” hecho que, según los investigadores, dejó secuelas en el pequeño Fisher, ya que años después seguía hablando del tema en el trabajó y confesó a un compañero que su vida habría sido “muy diferente” si su madre no se hubiera marchado.

Veterano de la marina de guerra estadounidense, se casó con Mary Cooper en 1987.  Las personas que conocían al matrimonio le describían como cruel y distante, fanático del control y un padre torpe con sus hijos. Intentaba mostrarse como un padre dedicado a la familia, pero no conseguía trasladar esta imagen a las personas que les rodeaban. La madre de Fisher declaró ante los investigadores que, al ver el modo en el que trataba su hijo a su mujer y las semejanzas con el matrimonio que había padecido ella, habló con Mary para trasladarle sus preocupaciones, pero ella no le hizo caso.

En 1998, Fisher acudió al pastor de la Iglesia para una consultoría matrimonial. De esta manera, explicó a sus compañeros de trabajo que la noche anterior había estado con una prostituta que había conocido en un salón de masajes y le preocupaba que Mary le descubriese ya que había contraído una infección urinaria allí.

En las semanas previas a su muerte y, tras enterarse de la infidelidad, Mary dijo a varios amigos suyos que iba a divorciarse de Fisher. Por su parte, Fisher aseguró a un compañero de caza que “no podía vivir sin su familia”, dando a entender que se suicidaría durante el proceso de divorcio.  Según los psicólogos, tenía un intenso miedo a la pérdida fruto del trauma por la separación de sus padres.

Cronología del crimen

Un vecino de la familia aseguró haber escuchado una fuerte discusión el 9 de abril sobre las diez y media de la noche, aproximadamente unas diez horas antes de que escuchasen la explosión.

Durante la mañana del 10 de abril de 2001, Fisher disparó en la parte posterior de la cabeza de su esposa y corrió detrás de sus hijos a los que degolló con un corte de oreja a oreja pasando por el cuello. Una vez hubo asesinado a todos los miembros de su familia abrió el gas e hizo estallar la casa por los aires.

Los bomberos recibieron una llamada en la que se alertaba de una explosión de gas natural y acudieron de inmediato. A su llegada, el incendio parecía haberse producido en la sala de estar. Además, la explosión había sido lo suficientemente potente para hacer que las paredes se redujesen a escombros y que estallasen los cristales de las casas vecinas que se encontraban a una milla de distancia en todas las direcciones.

Mientras los bomberos trataban de evitar que el incendio se propagase a otras casas del vecindario, se produjeron una serie de explosiones secundarias de menor intensidad, creen que debidas a un rifle de municiones y latas de pintura. Este hecho obligó a los bomberos a mantener la distancia, ya que uno de ellos había resultado herido minutos antes al perder el equilibrio durante una de las explosiones y caer cerca de la casa en llamas.

Los investigadores consideran que Fisher provocó el incendio en un intento desesperado de ocultar las pruebas de los crímenes que acababa de cometer. Una vez extinguieron el fuego, los bomberos se encontraron los cadáveres calcinados de la mujer y los dos hijos de Fisher en sus respectivas camas. Una de las teorías de la Policía es que el padre mató a toda su familia porque no quería que sus hijos pasasen por lo mismo que él cuando era niño y sus padres se divorciaron.

La huida

Fisher desapareció desde el preciso momento en el que se produjeron los asesinatos.  De esta manera, la última evidencia física de su paradero fue el 20 de abril de ese mismo año cuando los investigadores encontraron su vehículo, un Toyota, y a su perro a 100 millas al norte de Scottsdale.

Después de que Fisher pasase a engrosar la lista de los diez fugitivos más buscados del FBI, el organismo de seguridad ha recibido cientos de llamadas de personas que decían conocer su paradero. Sin embargo, todas las informaciones de avistamientos del fugitivo han resultado ser falsas.

En febrero de 2014, detuvieron en Vancouver a un individuo con asombroso parecido físico a Fisher. Las huellas dactilares confirmaron que el hombre no era él. Aun así, estuvo retenido por la Policía canadiense alrededor de una semana hasta que un familiar suyo lo identificó correctamente confirmando que no era el fugitivo.  En 2012 el FBI alertó a la Policía local de que Fisher podía estar viviendo en la zona de Payson.

Perfil de criminal

Fisher está considerado “extremadamente peligroso” por el FBI. Además, señalan que podría tener en su poder varias armas, incluyendo un rifle de alta potencia. Tiene vínculos en Nuevo México y Florida y se ha especulado con que se suicidó o ha iniciado una nueva vida bajo una identidad falsa.

En cuanto a su personalidad, los investigadores destacan que se trata de una persona arrogante, sabelotodo y solitario. Fuma tabaco de mascar y a veces camina de un modo extraño, erguido con el pecho hacía delante, debido a que padece un intenso dolor de espalda. Además, tiene una buena forma física y es una amante de la naturaleza así como un buen cazador y pescador.

Alexandra Manzanares