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Entre otras cosas, en él se narran todas las relaciones sentimentales que ha tenido Isabel Preysler durante sus 64 años de vida

Retoma gran actualidad el libro “Isabel y Miguel: 50 años de la historia de España”, escrito por el Jefe de Investigación de Extraconfidencial.com, Juan Luis Galiacho

Junio 18, 2015

En la primavera de 1989 ya se empezó a hablar en los cenáculos madrileños de la relación de la filipina con el escritor peruano Mario Vargas Llosa, por entonces el candidato de la derecha a la presidencia de su país; para apoyar esta tesis se buscaron como fuentes “personas cercanas a Julio Iglesias”, que estaban dispuestas a afirmar las preferencias y la pasión irrefrenable de Isabel Preysler hacia el reconocido literato

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Durante los más de 30 años que Isabel Preysler estuvo junto al ya fallecido ex ministro socialista Miguel Boyer, el matrimonio hizo frente a constantes rumores de crisis, siempre desmentidos. Todos ellos se narran en el libro el libro Isabel y Miguel: 50 años de la historia de España” (La Esfera de los Libros), escrito por el Jefe de Investigación de Extraconfidencial.com, Juan Luis Galiacho. Al igual que todas las relaciones sentimentales que ha tenido la filipina durante sus 64 años de vida.

Alrededor de ella se han suscitado todo tipo de habladurías y tantas versiones contradictorias que se llegó, incluso, a la situación de haber internado a Miguel Boyer en cinco Hospitales al mismo tiempo por un intento de suicidio. Los años ochenta y noventa fueron un periodo informativo de construcción de leyendas urbanas en torno a ellos. En pocos días el rumor adoptaba diferentes interpretaciones, todas ellas contradictorias. Por ejemplo, el mencionado intento de suicidio de Boyer recorrió todas las redacciones de España basado en consideraciones sobre sus constantes depresiones, el desamor de su pareja y su pasión a la bebida, especialmente al güisqui y al licor de pera de la marca Williams.

Las aptitudes amatorias de Isabel Preysler

Pero como había rumores para todos los gustos, las aptitudes amatorias de Isabel Preysler también figuraron en una primera línea de fuego. El periodista Jesús Pérez Mariñas empezó a disertar en distintos programas radiofónicos y televisivos, así como en sus Crónicas Rosas en la revista Época, sobre la técnica amatoria oriental denominada “el carrete”, que, según él, Isabel Preysler utilizaba con gran éxito. Estas declaraciones de Mariñas sobre el famoso “carrete” provocaron en febrero de 1989 que el director del programa de debate de Televisión Española, Derecho a discrepar, Miguel Ángel Gozalo, fuera destituido fulminantemente. Así lo acordó el director general del Ente público, Luis Solana, otro socialista de la beautiful, tras la emisión de un espacio dedicado a debatir sobre el derecho a la intimidad, donde Isabel Preysler era la protagonista principal. Meses después, en la primavera de 1989, también se empezó ya a hablar en los cenáculos madrileños de la relación de la filipina con el escritor peruano Mario Vargas Llosa, por entonces el candidato de la derecha a la presidencia de su país. Para apoyar esta tesis se buscaron como fuentes “personas cercanas a Julio Iglesias”, que estaban dispuestas a afirmar las preferencias y la pasión irrefrenable de Isabel hacia el reconocido literato.

Luego fue su relación con el ex jugador de fútbol argentino y ex director deportivo del Real Madrid, Jorge Valdano. Bulos a los que el matrimonio siempre hizo frente con cierto decoro, incluso interponiendo demandas en los Juzgados correspondientes. La supuesta relación con Jorge Valdano fue llevada por la revista Tribuna a su portada en el primer número de marzo de 1997 con el título El encuentro furtivo de Jorge Valdano e Isabel Preysler en Navarra. “Lo que más rabia me dio de este asunto es que el director [Antonio Pérez Henares], me confesó que se habían equivocado pasado un tiempo… incluso, un director de información me mandó un recado por una antigua jefa de gabinete de Miguel Boyer [la fiel Petra Mateos]: “Dile a Isabel que no se preocupe, que no nos lo creemos nadie pero no tenemos más remedio que sacarlo”, reflexionaba la filipina.

Del supuesto romance de Isabel Preysler con el futbolista argentino Valdano se habló en las televisiones y en las radios nacionales

Del supuesto romance de Isabel Preysler y el futbolista argentino Valdano se estuvo hablando durante varios días seguidos en las televisiones y en las radios nacionales, aunque, según los afectados, la noticia era notoriamente falaz. Lo publicado situaba el encuentro en el Parque Natural de Señorío de Bertiz, en Navarra, el 9 de febrero, día en el que Isabel Preysler decía tener pruebas de haber estado en la estación invernal suiza de Gstaad junto a su hija Ana Boyer. El origen de la filtración parecía encontrarse en el vigilante del citado parque, quien declaró a la revista Tribuna que “seguramente se trataba de Jorge Valdano e Isabel Preysler“.

Además, al comienzo de la información se señalaba que “este encuentro, que ellos pretendían mantener en secreto, confirma los anteriores rumores sobre la relación entre ambos…” El propio Jorge Valdano evocaba así los momentos vividos: “Recuerdo que esa información salió publicada estando mi equipo [el Valencia] en Gelsen-kirchen, en Alemania, para jugar un partido de cuartos de final de la Copa de la UEFA que era importantísimo y perdimos por 2-0. El resultado me dejó preocupado, todo eso que provoca el fútbol cuando uno lo vive con la obsesión con que está obligado a vivirlo un entrenador. Llegamos a las cuatro de la mañana a Valencia y me esperaban tres periodistas con micrófonos afiladísimos, sin pedir permiso, con la cámara encendida, cosa que me parece siempre una agresión imperdonable, con preguntas relativas al famoso romance: “¿Es verdad que se vieron? ¿Es verdad que la conoce? ¿Qué opina de ella?” Mi única defensa fue no contestar pero al día siguiente pasaron el reportaje en un programa de televisión, y como no dije nada, la conclusión del presentador fue: “El que calla otorga”. Cuando los medios de comunicación deciden que ahí hay producto de consumo y tú estás en medio de la venta, es igual lo que hagas, no hay defensa posible, tú no le arruinas la venta”, afirmaba al suplemento dominical del diario El País. Tanto él como Isabel Preysler, ésta a través del abogado de su marido Miguel Boyer, Javier Ruiz Paredes, interpusieron las correspondientes demandas por haber atentado contra su honor, sobre las que el Tribunal Supremo les dio la razón en noviembre de 2008. La resolución obligaba a la editora de la revista Tribuna a pagar 12.000 euros a cada uno de los implicados, así como a sus respectivas parejas.

La filipina ha sido una de las personas que más ha aireado su vida privada en España

Isabel Preysler ha sido una de las personas que más ha aireado su vida privada en este país, pero nunca su vida profesional ni empresarial. No le ha interesado. Tenía más que perder que ganar. Es una mujer hermética, estática, inconmovible e imperturbable ante el asedio sin derribo. Gracias a ese cerramiento, a ese silencio cómplice, lleva más de cuatro décadas subida al carro de la fama, donde ha conseguido hacer de su propio nombre una marca. 

Su figura parece eternizada por el photoshop restaurador y embellecedor, que suaviza fotográficamente el paso del tiempo. Sabe muy bien el terreno que pisa, con la capacidad de saber cuándo abrirse y cuándo volver a cerrarse. Tiene una especial sensibilidad para salvar las situaciones difíciles. Por eso, quizá, ahora no tenga problema alguno es salir airosa de la relación mediática sentimental que mantiene con el escritor peruano Vargas Llosa, casualmente sólo nueves meses después de su morir su marido Miguel Boyer. Hace sólo dos años la filipina decía: “Espero que Miguel sea mi ultimo amor”. Pero no ha sido así. Isabel sigue manejando sus tiempos a la perfección. Ha logrado que ningún acontecimiento moderno haya contribuido tanto a hacer converger la inquietud rosa de todos los españoles. 

Juan Luis Galiacho
juanluisgaliacho@extraconfidencial.com
@jlgaliacho