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"Va a ser mi último plató" ha dicho sobre su próxima aparición en televisión

Requisan el teléfono móvil de Coto Matamoros

Noviembre 10, 2009

No es la primera vez. Tampoco será la última. Coto Matamoros ultimaba los detalles de su salida penitenciaria a través de un teléfono móvil que se le ha sido requisado. Cobrará cerca de ochenta mil euros.

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Lo tiene todo preparado. Ha rubricado el contrato para comparecer tras su salida penitenciaria en el programa ‘Dónde estás corazón’. Coto Matamoros abandonará el centro penitenciario de Aranjuez el próximo día diecisiete de noviembre. Será entonces cuando decida largar todo aquello que se ha callado durante años: “será mi última aparición televisiva, pero van a rodar cabezas” ha comentado a varios de sus compañeros de prisión. Se embolsará cerca de ochenta mil euros, que asegura invertirá en comprarse una vivienda lejos del mundanal ruido y de todo aquello que tenga que ver con focos y cámaras. No tiene intención de solventar una vida que nunca ha valorado. Drogadicto empedernido, quiso suicidarse para no ingresar en la cárcel. Allí, mucho más delgado y con un bronceado espectacular, Coto hace vida de marqués. Se ha convertido, por arte de birlibirloque, en el jefe de todos aquellos que navegan sin rumbo fijo entre los barrotes. Es el héroe. El que más brilla entre el resto. Hace unos días fue pillado con las manos en la masa. Un teléfono móvil sonaba sin cesar. Era el suyo. Lo tenía escondido entre sus pertenencias. Con él organizaba todo aquello que es necesario para su licenciamiento definitivo. Es muy inteligente, aunque poco listo. Demasiado burdo. No es la primera vez que se requisan este tipo de aparatos electrónicos cuando se priva de libertad. Estaba preparando la que será su entrevista más fácil. De hecho, hace unas semanas exigió ser trasladado hasta el módulo 1 de la cárcel para entrevistarse con los delincuentes, de carácter agresivo, para que su caché aumentara como la espuma. Pero no hay nada más que hacer.
 
Su vida en la cárcel
 
A pesar de estar interno en el módulo diez, o también llamado de respeto, (compuesto por delincuentes poco o nada peligrosos) del centro, a Coto le hubiera gustado compartir confidencias e ilusiones con internos más conflictivos. Es la segunda vez que manifiesta su interés en ser trasladado y convivir con narcotraficantes, miembros de grupos terroristas o delincuentes reincidentes internados en el módulo uno. “Mi testimonio tendrá así más valor”, ha dicho. Algo insólito, teniendo en cuenta que su módulo tiene un acuerdo sine die con la UNED (universidad nacional de educación a distancia) para que los presos puedan iniciar o continuar sus estudios universitarios o de grado. Matamoros prefiere no esforzarse mental ni físicamente. No realiza actividades culturales, laborales ni deportivas y tampoco tiene intención de hacerlas. Sus días transcurren meditabundos. Reclinado en uno de los bancos de madera del patio, Coto ve el tiempo pasar y conversa tranquilamente con todos los que se le acercan. Sin tabúes ni temores. Muestra de ello es que no esconde que el motivo real  por el que se encuentra interno en Aranjuez es económico: “para mí esto no es más que un negocio” ha repetido incansablemente a todo aquel que le ha preguntado. Lo tiene claro y no oculta que no abonar la responsabilidad civil a la que fue condenado en sentencia (aún a sabiendas que su actitud rebaja considerablemente las opciones a obtener algún tipo de beneficio penitenciario) forma parte de una estrategia comercial.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)