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Campanario emitirá comunicado de prensa

Remedios Torres: “Estoy bien tras conocer mi condena”

Julio 11, 2011
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La justicia ha sido implacable. A primera hora de la tarde de ayer, la Audiencia Provincial de Cádiz hacía pública la resolución judicial sobre la llamada ‘Operación Karlos’. El resultado, devastador. María José Campanario ha sido condenada a un año y siete meses de cárcel por un delito de falsedad en documento oficial, así como a cuatro meses de prisión por un delito de estafa en grado de tentativa. Así mismo, el magistrado impone una multa económica de cuatro meses con una cuota diaria de quince euros (1.800 euros totales) con responsabilidad personal subsidiaria de un día de prisión por cada dos cuotas impagadas. Remedios Torres, a su vez, ha sido condenada a un año y siete meses de cárcel por cooperación necesaria en un delito de falsedad en documento oficial, así como a cuatro meses de prisión por estafa en grado de tentativa. En su caso, el magistrado impone una multa económica de 720 euros totales.

Tras el varapalo judicial, ambas se mostraban del todo compungidas. Remedios Torres, mostrando su habitual altivez, respondía a mi llamada telefónica. Con tono firme, pero algo inquieta por el fallo judicial, la de Castellón era tajante: “Estoy bien tras conocer mi condena pero prefiero no entrar en ningún asunto más, yo prefiero no pronunciarme públicamente sobre este tema”. Me cuentan que Campanario está completamente abatida. Llora lágrimas de sangre ante lo que considera un fallo completamente errático. Insiste en lo injusto del caso. Atusa su melena y seca sus lágrimas al tiempo en el que maldice el día en que se dejó llevar por Carlos Carretero. A él, y a su codicia quizás desmedida, le debe el amargo de estos días. María José sigue considerándose inocente. Aseguran que es más que probable que en los próximos días emitirá un comunicado de prensa para aclarar que, a pesar de la decisión judicial, sus manos siguen limpias. No sabe si recurrirá, puede que por el temor a que el juez tuerza el morro y decida enchironarla definitivamente. ¡Ay! De momento, Jesulín de Ubrique le ayuda a mantener en alto ese falso estado lacrimógeno, consciente de que las lágrimas siempre enternecen y hacen empatizar. De eso sabe mucho.

Ahora es el turno para todos aquellos que, ensimismados en su inocencia, provocaron a quienes, informados puntualmente, señalaban la clarísima implicación de Campanario en este espeluznante asunto del que todavía no todo se ha contado. Quienes estaban a su lado vociferaban sin pensar en frío. Exigían que no se le hiciera un juicio paralelo, que esperaran a que se dictara sentencia. Ahora, auguro, que se acogerán a eso tan manido de que no es una sentencia en firme y que cabe recurso. Cierto, pero nadie puede negar que, de momento, María José y su madre lo tienen azul oscuro, casi negro.

Por Saúl Ortiz

saul@extraconfidencial.com