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Información falsa

Relacionan a Patricia Rato con su propio primo

Octubre 25, 2010

Es lo que le faltaba. Patricia no está enamorada. Demasiado pronto. La herida todavía supura. Tardará en cicatrizar. El joven con el que ha sido inmortalizada es Luis Salazar-Simpson, uno de sus más queridos primos. No hace falta reseñar que entre ellos no hay más que una estrechísima relación familiar.

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Empieza a remontar. Patricia Rato esboza sonrisas tímidas cuando habla con sus amigos. Sus grandes ojos almendrados tienen ganas de vivir. La tristeza empieza a desaparecer. Es necesario. Sus hijos la necesitan más que nunca. Y ella lo sabe. Por eso intenta desterrar al ostracismo las lágrimas que, de vez en cuando, derrama en soledad. Haberse arrancado con sus propias manos un puñal clavado con saña en el centro de su corazón le ha dejado algo turbada. No es para menos. Son muchos los sentimientos vividos junto al matador que ahora persigue su pena. No entiende nada. Ya no sólo que su matrimonio saltara por los aires, sino que la buena sintonía que podrían tener por el bienestar de sus vástagos, se rompiera por asuntos pecuniarios. No sólo eso, pues Patricia es conocedora de todo lo que se mueve a su alrededor. Es consciente, hasta el último detalle, de quién y por qué filtra informaciones controvertidas para señalarla como una mujer fría y calculadora.
Patricia sabe quién se encargó de explicar a ciertos periodistas que, entre otras cosas, mantenía un affaire con Francisco Rivera. Fue víctima en aquella ocasión de una especie de caza de brujas. Pero ella prefiere callar. Hace mucho que optó por hacer caso omiso a ese que filtra datos inventados o manipulados para señalarla como una mujer fría y calculadora. Su exquisita educación le prohíbe bajar a las arenas movedizas. Hace bien. Sólo le importa el bienestar de sus hijos. Apartarlos de la tormenta mediática, intentar que se refugien en sus brazos como si fueran su única salvación. Es una madre ocupada y preocupada por quienes nacieron del amor y la comprensión. Mucho ha tenido que aguantar durante su matrimonio. Más de lo que las voces interesadas airean cuando los focos se apagan. Malmeten hasta el extremo. Suerte que quienes conocen la historia sin edulcorantes se ponen de su lado. Esos son los que no han desaparecido ahora que el polvorín ha estallado.
La persiguen con insistencia. El agobio empieza a ser excesivo. Dicen, incluso, que se ha vuelto a enamorar. Unas instantáneas en compañía de un mozarrón de distinguida apariencia la han puesto en la picota informativa. La relacionan con él. Incluso venden la posibilidad de que Rato se despidiera del joven con un tímido beso en los labios. Es lo que le faltaba. Patricia no está enamorada. Demasiado pronto. La herida todavía supura. Tardará en cicatrizar. El joven con el que ha sido inmortalizada es Luis Salazar-Simpson, uno de sus más queridos primos. No hace falta reseñar que entre ellos no hay más que una estrechísima relación familiar. De hecho, el pasado verano hubo quien se empeñó en relacionar a Diego, hermano pequeño de Luis, con la guapísima Alejandra, hija de Patricia y Juan Antonio. Bochornoso. Sobre todo porque son muchos los frentes que tiene abiertos. Y, mientras, Espartaco parece ajeno a la polémica. No combate, sólo llora cuando sube al tren camino de Sevilla. Debería pensar en todo lo que está ocurriendo. Su hija tiene que ocultarse de los medios de comunicación que buscan su reacción. Ya vale.
Sorprende, además, que Juana Valderrama, ex novia de Juan Antonio, vaya acudir esta misma noche al programa ‘Enemigos Íntimos’. Al parecer, Juana tiene pensado explicar que Patricia se entrometió en su relación. Que le robó a su novio. Falso. Quizás debería pedirle explicaciones al torero. Preguntarle si, en algún momento, Patricia supo de su existencia. Sería, así, cuando únicamente podría hablar con total conocimiento. Cría cuervos.
Por Saúl Ortiz  
saul@extraconfidencial.com