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El propietario de la marca de bebidas energéticas, Dietrich Mateschitz, carga contra Renault, quien se arriesga a perder a muchos de los compradores de sus motores

Red Bull baraja abandonar la Fórmula 1 y es algo que la categoría no puede permitirse

Junio 21, 2015

Ni es el primer equipo ni sería el último en desaparecer de la competición más lustrosa de la velocidad mundial, pero si se marchara sería una pérdida irreparable para la Fórmula 1 y de la que tardará mucho en recuperarse, más aún que cuando se fueron algunas marcas


El equipo austriaco (con sede en Inglaterra), sufre por segundo año consecutivo por el desatino de su motorista y un reglamento poco favorecedor. Tras casi un lustro imbatibles, el año pasado fueron los únicos capaces de plantar cara a los todopoderosos Mercedes, pero el resto de formaciones parecen haber avanzado mientras que a ellos casi les cuesta trabajo no ser atrapados por su equipo junior, Toro Rosso, con dos novatos al volante y un presupuesto muy inferior. El otrora equipo triunfante se encuentra cuarto tras ocho carreras, con un acopio de puntos seis veces inferior a la escudería líder, y lo que es peor, sin una solución en el horizonte. El propietario de la marca de bebidas energéticas, Dietrich Mateschitz, carga contra Renault, con los que consiguieron sus cuatro coronas y ahora les arrea con ese alrededor de 15% de déficit de potencia con respecto a los motorizados por Mercedes. Toda la culpa no es suya, sino también de una reglamentación que impide cambios y mejoras durante la temporada, de manera que su propulsor se quedará casi como está hasta fin de año. Mateschitz no nombra al ente regulador —la FIA— pero si abriesen la mano a la hora de suavizar estas limitaciones, probablemente las cosas adquirirían otro cariz.

Muchos cientos de millones invertidos para…

Para el empresario austriaco la Fórmula 1 es su principal y más rentable plataforma publicitaria, tanto que ha estado pensando en patrocinarla al completo. Desde que en 2005 compró Jaguar y lo acabó convirtiendo en un equipo ganador ha estado inyectando en este deporte ingentes cantidades de dinero, no sólo en el equipo con cifras anuales que superan ampliamente los 300 millones de euros, sino otros complementos de la F1 como el Circuito donde se ha corrido este fin de semana el Gran Premio de Austria. Rebautizado como Red Bull Ring, el trazado y su entorno han recibido inversiones superiores a los doscientos millones, cifras que quedaron plenamente justificadas en la carrera del año pasado en la que se registró un lleno absoluto. Este año no puede decirse lo mismo y ante la bajada de rendimiento del equipo nacional, el pobre resultado obtenido por sus pilotos, y que Sebastian Vettel —germanoparlante— ya no esté a bordo han desembocado en que el graderío estuviera ligeramente por encima de la mitad. Ni siquiera se han animado los seguidores alemanes del tetracampeón ahora en Ferrari, el único coche no Mercedes que ha ganado carreras este año.

Cuando Mateschitz habla, todos escuchan y ha dejado claro que a pesar de tener acuerdos y contratos de compromiso con Bernie Ecclestone, si no tiene la oportunidad de mejorar y crecer, se marchará. El problema es que no se llevaría un solo equipo sino a dos: Red Bull y Toro Rosso, que es casi un 20% de la parrilla. De ser así, el organizador tendría un grave problema porque en los contratos con los circuitos se garantiza la presencia de una veintena de coches y sin ellos serían dieciséis. El año que viene, si nada malo ocurre llegarían los americanos de Haas F1 Team, y la FIA ha abierto recientemente la veda para que otra formación se pueda añadir al grupo. Se habla de que el equipo de GP2 ART, muy relacionado con McLaren y Eric Boullier, podría ser el candidato perfecto, pero la actual atmósfera económica y de depreciación de la Fórmula 1 con respecto a su imagen no ayuda.

Renault, en peligro de quedarse sin compradores

El segundo problema reside en que estas dos formaciones, las que son propiedad de Red Bull, son los únicos clientes de Renault, un motorista al que nadie parece querer comprar. Si en tiempos de los propulsores V8, Alonso, y más tarde Vettel, estos motores eran objeto de deseo de todos, la era “ecológica” les ha sentado verdaderamente nefastas y las restricciones a la hora de mejorar su producto les vienen especialmente mal. Los franceses se podrían quedar sin clientela, y lo que es peor aún, enfriar mucho a los gestores de la compañía matriz, que andan barajando su entrada a la Fórmula 1. Renault es un ‘equipo ascensor’. Como los equipos de fútbol que suben y bajan a Primera, estos aparecen, ganan, y se marchan. Pasan unos años viviendo de las rentas mediáticas y vuelven a reaparecer para repetir el proceso. Así llevan haciendo desde hace años, y si se marcharon como marca del Mundial, ahora andan animados a volver a hacerlo pero no a cualquier precio. Se habla de Lotus o incluso Manor como posible adquisición, pero si al precio de la factura tuvieran que añadir el coste de soportar unos motores de los que serían consumidores únicos, las cifras se les dispararían.

En el plano mediático, la fuga de Red Bull conllevaría dos graves andanadas contra la maltrecha imagen del conjunto. Si por un lado la credibilidad del deporte sufriría una barbaridad, el trabajo publicitario de la bebida energética suma fácilmente el montante del todo el resto de equipos juntos. Sabedores de que no tenían historia, los austriacos se esforzaron en tener una potente imagen pública a base de montar brillantes espectáculos, innumerables vídeos y roadshows por decenas de ciudades. Se ha visto a los coches azules atravesar el puente que separa las dos partes de Estambul, correr por playas de la República Dominicana, por la calle Estafeta de Pamplona o subir por las pedregosas carreteras del Tíbet. La pregunta no es que cuesta esto, sino que vale en términos promocionales para la F1. Se perdería un puntal gratuito con una tarea que el organizador directamente desdeña.

El problema principal de ’Didi’ Mateschitz no es que tenga que poner el dinero que deja de embolsarse en forma de premios; dinero tiene para subvencionar a la parrilla entera. El verdadero quid de la cuestión es que no puede soportar que el resto de equipos, muchos de ellos con menos de la mitad de su presupuesto, le humillen.

Que a nadie extrañe que la reglamentación sufra cierta laxitud en su aplicación para permitir que estos, y especialmente Honda, se terminen de poner al día. La Formula 1 no está como para perder a uno de sus cuatro equipos más importantes y todo lo que ello conlleva. Se atisban negociaciones en el horizonte. 

José M. Zapico

@VirutasF1