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La Infanta Pilar sigue intermediando

¿Reconciliación a la vista entre Laura Ponte y Beltrán Gómez Acebo?

Junio 5, 2009

Todo puede pasar. A pesar de que Laura tomó la decisión de separarse de su marido, pues la convivencia era inaguantable, la Infanta Doña Pilar puede jugar un papel muy importante en la reconciliación matrimonial.

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Tras la esperada separación de Laura Ponte y Beltrán Gómez Acebo las noticias sobre una posible reconciliación no se han hecho esperar. Sin embargo, la información que publiqué hace unos días sobre la clemencia que la Infanta Pilar, madre de él, había exigido en un momento de tensión familiar, ha despertado un sinfín de comentarios. Pues bien, me insisten que la aristócrata ha vuelto a pedir que Laura recapacite sobre la decisión tomada. Una llamada telefónica sirvió como petición oficial. Fue ella quien decidió poner el punto final a un romance que siempre estuvo en el punto de mira. Me dicen que Ponte no podía más. La convivencia con Beltrán era muy complicada, quizás porque ambos tienen caracteres muy distintos. Sin embargo, durante mucho tiempo salvaron las apariencias. Doña Pilar, tal y como conté en exclusiva hace unos meses, era desconocedora de las innumerables crisis por las que atravesaba el matrimonio de su hijo. Por eso era habitual que la pareja acudiera a cenas, barbacoas y comidas con una normalidad que, para los que eran conscientes de la realidad, helaba. Tal vez porque no sabía nada –o no quería saber- exigió que estudiaran posibilidades menos radicales. Parece complicado, pues me aseguran que, hasta el momento, Laura lo tiene claro. Eso sí, la presión que siente es más que inaguantable. No puede con tantas preguntas y tantas incertidumbres. Sus amigos, lo que sí siguen en permanente contacto físico y telefónico, la intentan encarrilar hacia el perdón. Le piden que extienda su mano y le dé una nueva oportunidad. El tiempo hablará, pero aquella noche en la que decidió que su matrimonio se había quebrado para siempre no podrá olvidarla. Beltrán, sin embargo, parece menos dolorido. Él sí que había asumido que lo suyo con la modelo tenía fecha de caducidad. Y ahora se relame en silencio, mira al futuro con escepticismo e intenta no dar demasiadas explicaciones a sus familiares, esos que ahora le llaman para arrancarle alguna información.

Por Saúl Ortiz

saul@extraconfidencial.com