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Exclusiva: Primeras palabras de la peluquera tras haber sido ingresada en un centro psiquiátrico

Raquel Mosquera: “Estoy muy bien”

Septiembre 8, 2008

Tras permanecer dos semanas ingresada en la clínica López Ibor de Madrid, Raquel Mosquera se encuentra en su domicilio madrileño junto a su pequeña Raquelita. La peluquera nos atiende telefónicamente.

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Raquel Mosquera ya está en su casa tras haberse recuperado satisfactoriamente de un brote sicótico que le obligo a permanecer ingresada, durante varias semanas, en un prestigioso nosocomio psiquiátrico en el que tratan su caso desde hace varios años. Pese a que se desconocen las causas de esta repentina recaída, insisten en que la agitada vida sexual de Toni Anikpe, ex marido de la peluquera del que todavía está enamorada, pudo haberle provocado una fuerte crisis nerviosa que reactivó su adormilada enfermedad. Con una ternura desbordante, que algunos tachan de fría apariencia, la peluquera atendió a mi llamada telefónica. El reloj marcaba cerca de las nueve de la noche del pasado viernes y su voz, algo áspera y huidiza, sonaba fuerte y pausada a través de las ondas. Acababa de despertarse de un profundo sueño junto a su hija, pero no dudó en mostrarse más sincera y radiante que nunca. Con un “te he conocido por la voz”, la ex contertuliana aprobó que quisiera conocer su actual estado anímico y otros asuntos concernientes a su ingreso: “Estoy muy bien, en mi casa y con los míos. Estoy recuperada y con fuerza para estar con mi pequeña”, me dijo. En estos momentos negocia, con dos programas de televisión, la que será su primera entrevista tras su ingreso hospitalario, por eso Raquel no dudó en asegurarme que “todo se aclarará en su momento porque a través del teléfono no es que me apetezca demasiado mantener una conversación, pero está todo en orden, de verdad”. Parece que su relación con Toni empieza a remodelarse. Quién sabe.
 
Luchando contra la enfermedad
 
La buena de Raquel combate contra una patología mucho más controvertida de lo que los maledicientes insinúan. Algunos hacen burla y frivolizan con una enfermedad que padecen millones de personas. Esquivar obstáculos imaginarios, supone un irreparable desgaste psicológico que repercute, no sólo a su vida diaria, sino también a un estado anímico que -en casos como el suyo- es completamente inestable.  A pesar todo, Mosquera es de las que apuesta por su recuperación e intenta, con brillante optimismo, que su trastorno no le impida llevar una vida dentro de los parámetros normales. Sin temor a que jugar con su pequeña Raquelita o enfrentarse a situaciones de estrés ambiental supongan un peligro para ambas. Es plausible su postura y admirable su entereza. Eso sí, quizás debería replantearse su actitud mercantilista y dedicarse a sus negocios de estética. De esa forma, evitando tensiones mediáticas innecesarias, conseguiría reducir los índices de la ansiedad que se le dispara con estrepitosa habitualidad.
 
Por Saúl Ortiz