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El secretario de la Casa del Rey se pronuncia sobre la polémica

Ramón Iribarren: “Doña Letizia no lleva brackets. ¡Qué tontería”

Febrero 22, 2010

Está siendo la comidilla de todos los lugares. Todo el mundo debate sobre la dentadura de la Princesa de Asturias. Hasta hoy. Ramón Iribarren, secretario de la Casa del Rey, zanja la polémica.

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Los dientes de la Princesa Letizia Ortiz se han convertido, por arte de birlibirloque, en una especie de debate nacional, absurdo e incoherente, que está siendo reseñado por programas de televisión, revistas del cuché y periódicos de tirada nacional. Incluso algunos informativos han decidido introducir el tema porque da audiencia. En Zarzuela se llevan las manos a la cabeza. No entienden la importancia de que la periodista renacentista se haya puesto –o no- aparato dental para corregir pequeños defectos casi imperceptibles. Dicen que lo ha ocultado porque, de alguna manera, le interesa que se siga hablando de su imagen pese a quien le pese, quizás por aquello de “que hablen mal, pero que hablen”. Algo increíble, teniendo en cuenta que Letizia ya es noticia por sus imponibles modelitos o su carácter respondón cuando algo no parece gustarle. Suerte que Ramón Iribarren ha llegado a la Casa del Rey por la puerta grande. Es el secretario del monarca, y toda una eminencia en asuntos de comunicación. Por eso no tiene inconveniente en aclarar todos aquellos puntos que estos días causan controversia y hasta malestar general. Cuando me telefoneó, el asunto de los brackets parecía en un segundo plano, pues la publicación de la ‘no entrevista’ de los Príncipes a la revista ‘Vanity Fair’ había robado todo el protagonismo. Sin embargo, además de dejarme clara la postura que la Casa Real tiene frente al ‘scoop’ periodístico de Lourdes Garzón, directora de la publicación, Iribarren también quiso aclarar los rumores que apuntan a que la Ortiz se ha puesto aparato casi invisible: “Es una absoluta tontería que se diga que la Princesa de Asturias lleva aparato dental, pues si así fuera nosotros no hubiéramos tenido ningún tipo de problema en decirlo públicamente, pero no es así”, matiza Ramón. Según su versión –y, por ende la oficial- la Princesa habría sido víctima de un efecto visual causado por el pixelado de la fotografía tomada: “Las fotografías de la discordia han estado tomadas a prácticamente a diez metros de distancia y es verdad que parece que tiene algo en los dientes, pero es un efecto óptico totalmente. De hecho, en las mismas fotografías aparece también el presidente de Navarra y también parece tener aparato”.
 
Varias fotografías examinadas
 
Ramón Iribarren no da puntada sin hilo. Desde que se desperezó la polémica, él y su equipo investigaron sin descanso hasta examinar todas aquellas imágenes que estaban siendo analizadas minuciosamente por los medios de comunicación: “De las diez registradas en el banco de fotografías de la Casa Real, solamente en dos se aprecia una especie de alambre que no es tal, en el resto de instantáneas tomadas el mismo día no hay ni rastro de alambre ni aparato bucodental. La Princesa de Asturias no lleva brackets”, remata sin medias tintas. Dicen que tras el aluvión de comentarios y especulaciones, Letizia tiene pensado reír a mandíbula batiente para que no haya más lugar a la confusión. O, quizás, para que se hable mucho más y su popularidad suba, aumente y se reproduzca. Desviar la atención, en ocasiones, es mucho más inteligente.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)