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Sacó adelante las cuentas gracias a una votación a mano alzada que sembró grandes dudas de manipulación

Ramón Calderón recurre a los Ultras Sur para salir airoso entre gritos de ¡tongo, tongo!

Diciembre 7, 2008

Ramón Calderón, presidente del Real Madrid, logró sacar adelante las cuentas del Real Madrid gracias a la presencia de los Ultras Sur que atemorizaron a los compromisarios contrarios a la gestión de la directiva con sus insultos y amenazas. Incalificable la actuación del presidente madridista que remató su actuación antidemocrática con la actuación fascistoide del secretario de la junta y con unas votaciones a mano alzadas que sembraron las dudas entre la asistencia sobre la veracidad de las mismas. A ojo vista dio la impresión de que había más tarjetas en contra que a favor, pero la suma oficial indicó lo contrario.

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Si Ramón Calderón se sentía internamente cuestionado, tras la asamblea de este domingo en la que presentó a sus socios las cuentas del Real Madrid, ahora lo sabe él y todos los socios y seguidores del club que sigue en la presidencia a cualquier precio, incluso la de destrozar la imagen del club más importante del deporte español. Infame actuación antidemocrática de Calderón que debería estar avergonzado. Incalificable la del secretario de la junta y moderador de la asamblea José Manuel Serrano, un aprendiz aventajado de dictadorzuelo que silenció a la oposición quitándoles el sonido a los micrófonos y expulsándoles del estrado al tiempo que a los hombres de Calderón les consistía todo. Bochorno mayúsculo.
Uno no sabe por dónde comenzar para exponer por orden de importancia la vulneración del de derecho de los socios del Real Madrid a manifestarse y a exigir que su club esté regido de forma democrática. La presencia de los Ultras Sur, el quitar la palabra a la oposición, la votación adulterada a mano alzada, el recuento de la misma, el que el propio Calderón tuviera la poca vergüenza de culpar a la oposición de ser los que organizaron la bronca… cualquier incidencia se merece el honor de ir en titulares.
Personalmente nos quedamos con la votación. Que en pleno siglo XXI el que así mismo su presidente califica del más grande del mundo, haga una votación a mano alzada, es para no creérselo. Estaba claro que Calderón temía perder la votación e hizo lo humano y divino a su alcance para que eso no ocurriera, aunque ocurriese. Esa es la gran duda. ¿Realmente ganó la votación la directiva o la perdió? Fue a mano alzada para los cinco puntos de la asamblea. El secretario decía el punto del orden a votar y primero pedía los votos afirmativos, las tarjetas blancas. Los socios las levantaban y una azafata por cada fila del auditorio del Palacio Municipal de Congresos las contaba. Luego pedía los votos en contra, las tarjetas rojas, que también eran contadas. Y finalmente para las abstenciones pedía las tarjetas verdes. Las chicas entregaban sus cuentas a un responsable que era quien sumaba y entregaba el recuento al secretario de la junta.
Muchos fueron los socios que pidieron votar en urna pero el demócrata Calderón pasó de ellos como de aquello. Lo grave, gravísimo, es que el secretario daba unos dos minutos para los votos del “sí” y sólo medio minuto para los del “no”. Así, si ya era complicado contar los afirmativos, los negativos es que ni les daba tiempo. Alguna de las chicas manifestó en privado que no le daba tiempo a contar. Si nos dejamos guiar por las imágenes de las pantallas gigantes, la creencia era que el “no” parecía mayoritario en la aprobación de cuentas y en la aprobación de presupuestos. Las prisas de Serrano Abarca en contar las papeletas rojas terminaron por enturbiar la asamblea. Tanto que un compromisario anunció interponer una demanda en los juzgados por manipulación de la votación.

Las cuentas y el presupuesto, aprobadas

La asamblea duró más de seis horas, congregó a 1.200 compromisarios en pleno puente, lo que puso nervioso a Calderón. Sacó las cuentas con 603 votos a favor, 442 en contra y 52 abstenciones. El presupuesto para la presente temporada fue aprobado con 564 votos, 517 en contra y 32 abstenciones. La asamblea respaldó a su vez el mantenimiento de las cuotas sociales y el nombramiento de los nuevos miembros de la junta electoral y de la comisión de disciplina. Por cierto, aunque la asamblea no se enteró, los dos últimos compromisarios que tomaron la palabra para defender las cuentas fueron dos de los elegidos para la junta electoral. Una más.
Fue entonces cuando la oposición se hizo más sonora y los gritos de ¡tongo, tongo! inundaron la sala. Sólo los Ultras Sur trataban de silenciar a los opositores con gritos de ¡presidente, presidente!. La respuesta fue igual de contundente: “¡Calderón, dimisión!
El debate provocó más momentos tensos. Especialmente porque el incalificable José Manuel Serrano Abarca cortaba literalmente el micrófono a los que subían al estrado para oponerse a la gestión. En la dictadura de Franco los hubo más demócratas que éste impresentable personaje al servicio de Calderón. Tanto fue así que a Alberto Villaverde, el primer miembro de la oposición que tomó la palabra, se la quitó Serrano sin darle tiempo a exponer que en su ánimo y el de sus correligionarios está reunir los 200 compromisarios para presentar una moción de censura. Con la actuación del secretario salvó ese match Calderón. Porque luego en el turno de ruegos y preguntas, con menos de 40 personas en la sala, el portavoz de la en ciernes Plataforma Etica Madridista no quiso hablar para una sala semivacía. Por cierto, que cuando Calderón quiso tomar la palabra para recriminar a Villaverde, la asamblea no le dejó hablar. Y luego, la votación, la gana de aquella manera. Tanto Alberto Villaverde como Eugenio Martínez Bravo, presidente de la Plataforma Blanca, dejaron constancia de la manipulación de las cuentas. Nadie decía que las cuentas no fueran correctas con arreglo a la ley, lo que dejaron claro es que con la “desamortización de Calderón” han falseado las cuentas del ejercicio pasado que de acabar en números rojos lo hizo en superávit. Ni Calderón ni Ignacio Rivero, su vicepresidente económico, respondieron a una sola acusación.

Los Ultras Sur, de pegarle a salvarle

Quién le iba a decir a Ramón Calderón que los mismos Ultras Sur que en las décadas de los 80 y los 90 llegaron a pegarle físicamente, fueron sus salvadores en esta asamblea. Calderón trajo autobuses con peñas de varios puntos de España, con viaje gratis, alojamiento, comida y entradas para el Madrid-Sevilla. A cambio, aplaudir a Calderón y gritar a la oposición. Pero como no se fiaba del éxito de su artimaña decidió invitar a los Ultras. Se ve que éstos, salvo con Florentino Pérez, son la guardia pretoriana de los presidentes madridistas. La Policía impidió que pudieran actuar en la calle, pero dentro de la sala Serrano Abarca les dejó gritar, insultar, amenazar, interrumpir y amedrentar cuando les vino en gana sin recibir una sola amenaza de expulsión o una sola petición de silencio. ¡Qué asco!
Así, Ramón Calderón tiene el dudoso honor de ser el presidente que ha vuelto a recuperar a los Ultras Sur para la vida del Real Madrid. Como tampoco le tembló la voz cuando se quejó amargamente de la penosa imagen dada por los asistentes. Claro que él se refería a los que le criticaron, siempre de forma correcta, y no a los que él invitó como le recriminaron incluso algunos de los que sí defendieron sus cuentas.
Pese al “triunfo” en las votaciones, Ramón Calderón sale muy tocado de la asamblea. Ya muy pocos medios de comunicación le van a seguir aplaudiendo. Un socio le pidió que dimitiera por su propio bien. Otro le dijo aquello de “váyase, señor Calderón”. Ni con agua caliente. Ramón Calderón, el peor presidente de la historia del club según otros socios, tampoco se dignó a contestar los ruegos y preguntas. Deleznable. Pero habrá novedades y muy pronto. No desesperen.