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A las tremendas acusaciones del juez del voto por correo, se une otro juez implacable a la hora de aplicar la ley

Ramón Calderón: con la Justicia hemos topado

Mayo 9, 2009

Ramón Calderón, ex presidente del Real Madrid, vive sus momentos más duros y críticos desde que decidiera presentarse a las elecciones del 2006. El mismo día, el 6 de mayo, conocía la imputación por parte de dos juzgados diferentes en dos delitos diferentes, ambos relacionados con su cargo de presidente madridista. Lo que igual desconoce Ramón Calderón es que a las tremendas acusaciones vertidas en su auto por el juez de voto por correo, se une otro juez implacable a la hora de aplicar la ley: Santiago Torres. Con la Justicia ha tomado el señor Calderón.

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Todo el mundo es inocente hasta que no se demuestre lo contrario. Y hasta que no haya una condena firme, Calderón será sólo un imputado en dos tramas diferentes, aunque en ambas se solicite para el ex presidente madridista condena penal. Con la legislación española, por un primer delito nadie suele ir a prisión salvo que la condena sea mayor. El problema para Ramón Calderón es que si pierde ambos juicios, lo que eluda por el primero será ineludible por el segundo. Eso es lo que está en juego para un hombre ambicioso que quiso gobernar el club más poderoso del mundo y no reparó en las formas para conseguirlo y mantenerse. Estas son las consecuencias.
Antes de reproducir algunos de los párrafos del auto dictado por el juez Valentín Sanz Altozano, titular del Juzgado de Instrucción de Madrid número 25, conviene saber qué puede pasar en el otro Juzgado, el 32, que tiene al frente al juez Santiago Torres. Dada la diligencia de uno y otro magistrado, aunque la causa del 32 es casi tres años posterior al del 25, lo normal es que Torres acabe antes el sumario y lo pase a juicio oral mucho antes de lo que lo haga Sanz.
Santiago Torres, al que muchos recordarán de su etapa como decano de los juzgados de Marbella, fue el primer juez que se atrevió a imputar y a meter en la cárcel a Jesús Gil y Gil, alcalde de Marbella y propietario y presidente del Atlético de Madrid. Torres no se ha arrugado jamás ante ningún personaje por poderoso que fuese, y otro ejemplo más reciente es el de César Alierta, presidente de Telefónica, al que tiene enjuiciado por el Caso Tabacalera.
Para el caso de la asamblea del Real Madrid del 7 de diciembre ha tardado tan sólo tres meses en realizar la instrucción. Hay casos como el conocido como Federación –contra Angel Villar y cuatro directivos de la Española en el Juzgado 47- que llevan seis años de instrucción y aún no hay juicio abierto. El propio Sanz ha tardado tres años en la instrucción del Caso Elecciones.
Santiago Torres es conocido en la judicatura como un juez íntegro, insobornable, recto, enemigo absoluto de las componendas y diligente al máximo. La antítesis de los jueces estrellas y mediáticos, no le gustan los focos, los elude y se dedica exclusivamente a trabajar. Se puede decir que es el tipo de juez modélico que necesitan los juzgados españoles. El 32 de Madrid tiene los casos al día, no se amontonan ni se extravían expedientes.
En el Caso Asamblea, Torres cuenta con la ventaja de conocer perfectamente el mundo del fútbol por todo lo aprendido en los juicios contra Gil, y no le afectan las presiones de los medios de comunicación –todo lo que soportó de presiones en cadenas como Ser y Cope con el Caso Gil le dejó inmune-. Por esa razón, si Calderón y toda su Junta directiva –Boluda y compañía- no se atuvieron a la ley en los sucedido el 7D, se pueden dar por sentenciados.

La catarata de irregularidades en las elecciones

Eso será lo que espera a Calderón y los suyos por la pasada asamblea. Lo que les espera por el proceso electoral del 2006 ya lo conocen. Varios medios han recogido algunas de las frases que el juez instructor, Valentín Sanz, incluye en el auto hecho público el 6 de mayo. Pero son otras muchas las que han quedado sin airearse que no tienen desperdicio. Para que ustedes mismo entiendan parte de lo que sucedió, aquí les dejamos algunas de las acusaciones vertidas por el juez.
El juez escribe refiriéndose a lo acontecido durante la campaña electoral y los primeros meses del mandato de Calderón: “En el proceso electoral de autos, a la muy deficiente regulación de esta forma de votación (el voto por correo) se unió después la indolencia de una junta electoral que no estableció ningún control del voto por correo recibido que eliminara el riesgo cierto de fraude electoral. Ni se realizó ningún tipo de inspección destinado a comprobar la autenticidad de las firmas, ni se registraron los votos que se recibían, ni se vigilaron posteriormente en el lugar en que se almacenaron (…). Todo ello desembocó en una auténtica catarata de irregularidades que viciaron el proceso electoral salpicando a todas las candidaturas”.
En otro punto añade: “El proceso electoral se desenvolvió cometiéndose un sinfín de anormalidades (…). La instrucción ha permitido constatar la comisión de toda clase de irregularidades y falsificaciones del voto por correo. El alarde imaginativo desplegado por los autores hace muy difícil enumerar todos los tipos de anomalías detectadas:
-Votos por correo emitidos por socios que no votaron por correo.
-Socios que votaron, dos, tres o cuatro veces.
-Votaciones de socios con carnés que no habían sido entregados todavía (documentación custodiada en las oficinas del Real Madrid).
-Votos realizados con fotocopia de dnis de socios que hacía tiempo habían sido sustituidos por nuevos documentos.
-Votación de socio fallecido.
-Votos de socios que en aquella época estaban impedidos para poder votar.
-Votos por correo admitidos sin certificar.
-Delegación de voto a terceras personas.
-Votos por correo emitidos a una determinada candidatura y que sin que el votante lo supiera era concedido a otra candidatura.
-Compra-venta de votos.
-Votos emitidos por socios menores de edad y por socios con menos de un año de antigüedad.
Y luego narra cuál fue el método utilizado por la candidatura de Calderón: “La candidatura de Ramón Calderón comenzó intentando conseguir el mayor número de votos por correo. El grupo de sus colaboradores convencía a los votantes de lo cómodo de votar sin salir de casa y se personaban en los domicilios con fotocopiadora portátil para conseguir los documentos necesarios para el voto. Los que manifestaban querer votar a otro candidato distinto, días más tarde eran contactados de nuevo haciéndose pasar los colaboradores de Calderón por miembros de esa otra candidatura y así conseguían ese voto que luego falsificaban cambiando simplemente la papeleta”.
Al poco tiempo de comenzar la captación de votos este candidato comprobó que otras candidaturas estaban consiguiendo mayor número de votos. Esa fue la razón por la que decidió abandonar esa vía y centrarse en la judicial”. (…) “El equipo expresado cambió su actividad y pasó de conseguir y falsificar votos para Ramón Calderón, a falsificar votos para otras candidaturas”.
Más adelante pone varios ejemplos de lo que sucedió con algunas peñas: “Los socios de la peña Quinta del Buitre de Callosa de Segura decidieron votar a Ramón Calderón. No obstante, la instrucción ha permitido comprobar la discrepancia existente entre los votos remitidos al Real Madrid al comienzo del proceso, a favor de dicha candidatura, de aquellos que fueron enviados cuando se discutía judicialmente el voto por correo, favorables a Villar Mir. El presidente de dicha peña, José Bernabéu, fue contratado como responsable de peñas del Real Madrid tras las elecciones”.
El juez confirma “la existencia de una organización a las órdenes de Ramón Calderón, dirigida por Alfonso Carrascosa, coordinada por Nanín y con la colaboración de Juan Mendoza dedicada a la falsificación de votos por correo en pro de la victoria del Sr. Calderón”.
El juez instructor confirma que todas las denuncias interpuestas por los presuntos socios falsificados en las elecciones fueron organizadas por Nanín, Carrascosa y compañía, una vez que Calderón fue proclamado presidente y en las oficinas del club. Todos fueron premiados con abonos, carnés de nuevos socios, entradas, viajes, camisetas y demás.
Sólo con leerlo entran sudores. A buen seguro que el propio Calderón, abogado de carrera, ya sabe la que se le avecina.