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Isabel Pantoja deslumbró en el homenaje que le dieron en Utrera

Ramiro Lapiedra amenazó a Kiko Rivera

Junio 30, 2008

Aunque lo suyo no es amor, lo cierto es que ha habido encuentros alicatadores entre Kiko Rivera y María Lapiedra que han enfadado enormemente a Ramiro Lapiedra.

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El pasado sábado Utrera se vistió de gala para homenajear, por todo lo alto, a la tonadillera Isabel Pantoja. Un destacadísimo acontecimiento al que asistieron miles de seguidores y que descubrieron a una cantante entregada. Isabelita se mostró emocionada la lectura de una epístola con la que Raquel Bollo, su eterna amiga, decidió brindarle su propio homenaje. Isabel río, sonrió e, incluso, contagió esa gracia andaluza que la caracteriza. Pantoja siempre ha sido de grandes sonrisas y miradas para ilusionar. Fue su primer gran homenaje, un reconocimiento más que merecido a su extensa y más que pulcra trayectoria como cantante de postín. Y, mientras su madre digiere uno de sus mejores momentos profesionales, Kiko Rivera anda envuelto en romances de plexiglás con famosas de baja cuna y baja cama. Hace algún tiempo que mantiene encendidos encuentros, alicatadores de sentimientos, con María Lapiedra, una vieja conocida de la noche madrileña, con la que, pese a no guardar ningún tipo de vínculo amoroso, lo cierto es que sí ha dado rienda suelta a sus pasiones más irracionales.
 
La reacción no se hizo esperar
 
Sin embargo, me cuentan que Ramiro Lapiedra montó en cólera al enterarse de que su polvorina intentaba conquistar al mozalbete. Agarró el teléfono y, durante una conversación con Kiko, decidió marcar su territorio, invitándole a rechazar cualquier invitación que había recibido por parte de la actriz erótica. Pese a que podían haber sido buenos amigos, lo cierto es que el ansia de popularidad que envuelve a la actriz de mirada sugestiva aniquiló cualquier posibilidad. Quién sabe si María pretendía hacerse una nueva tournée televisiva para airear las vísceras del afable mocetón. No sería de extrañar, pues gran parte de su fama proviene de asegurar públicamente que el afamado productor del sexo le había propinado malos tratos reiterados. Sin embargo, chirría hasta límites insospechados que, después de todo, ahora haya decidido volver a saborear sus besos en la intimidad. El clan Lapiedra parece dispuesto a alzarse como estandarte del todo por la pasta. Que Dios nos pille confesados.
 
Por Saúl Ortiz