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Ana Botella se ha atrincherado en su despacho y quiere ser de nuevo alcaldesa

Rajoy ya no quiere tanto a su lado a Soraya Sáenz de Santamaría: es su candidata preferida para la alcaldía de Madrid

Mayo 7, 2014
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La actual vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, se perfila como la candidata ideal y preferida por Mariano Rajoy para optar como candidata del PP a la alcaldía de Madrid, según fuentes solventes consultadas por Extraconfidencial.com. Pero mientras esto ocurre, la de momento alcaldesa de la Villa y Corte, Ana Botella, se ha atrincherado en su despacho y quiere repetir cargo, no dejando abierta la puerta abierta a nadie.

Por su parte, la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, a pesar de negar siempre en público esta evidencia, también opta al cargo de candidata a la alcaldía de Madrid por su partido. Pero su figura no es bien vista en la calle Génova, y más después de su incidente policial de tráfico ocurrido hace escasos días que le mermó su credibilidad ante una gran parte de la ciudadanía ante su escapada del control policial. Además es Esperanza Aguirre, como presidenta del PP de Madrid, quien debe dar el visto bueno a los candidatos y a los nombramientos en la capital de España. Ya la advirtió hace unos meses: “Aquí en Madrid mando yo y no va a pasar lo mismo que en Andalucía con en el nombramiento del candidato a la Junta y la presidencia del PP regional
Relación más fría que nunca entre Rajoy y Soraya
 
La candidatura de Soraya Sáenz de Santamaría al Ayuntamiento de Madrid no le apartaría de poder ser diputada en el Congreso, ya que en su día fue Alberto Ruiz Gallardón quien movió ficha para poder compaginar ambos cargos. No obstante, según fuentes solventes, tras la decisión de Rajoy de nombrar candidata al ayuntamiento de Madrid a Soraya Sáenz de Santamaría estaría también su deseo de que ésta dejara la vicepresidencia de Gobierno y las labores de control en el Gabinete. Todo indica que en las últimas fechas las relaciones personales entre ambos se han enfriado un poco y que no son todo lo fluidas que hace unos meses. Por su parte, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, parece haber arrojado ya la toalla en sus batallas internas, cansada de tanto desgaste, por lo que no se postula para cubrir el hueco que pudiera dejar Sáenz de Santamaría en el ejecutivo.
 
Para Rajoy mantener la plaza de Madrid en poder del PP es fundamental. Es sabedor de que la figura del actual candidato socialista Jaime Lissavetzky, íntimo amigo del secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, tampoco levanta grandes expectativas. Es un hombre quemado por el dopaje en el deporte español, sin apenas carisma entre sus votantes. Y en cuanto a la Comunidad de Madrid, le preocupa menos la batalla, quizá también sabedor de la escasa popularidad dentro de las propias filas socialistas de Tomás Gómez.

Malestar entre sus antecesores por las rebajas de impuestos preelectorales

La futura batalla en el PP por el mandato en Madrid está servida. Ana Botella no quiere perder su silla y está dispuesta a plantear férrea batalla. Tanto que ha anunciado una rebaja del Impuesto de Bienes Inmuebles, que lleva subiendo desde hace ya unos años a un ritmo del 6 por ciento. Lo mismo ocurre con su anuncio de suprimir la tasa de basuras en la capital de España lo que ha provocado un gran enfado tanto en el ex alcalde de Madrid y actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, como en su número dos de entones, el ex concejal de Hacienda, Juan Bravo, quienes en petit comité han criticado esta decisión personal de Ana Botella, máxime cuando ella fue una de las personas que más apoyó esta decisión recaudatoria como concejala de Medio Ambiente y teniendo a su cargo la recogida de las basuras de Madrid.

A estas dos decisiones preelectorales se le suma el deseo de Botella de suprimir los parquímetros fuera de la M-30. Todas estas medidas son enmiendas directas a la cara de Ruiz Gallardón, en pro de una futura baza electoral a su gestión. Sin embargo, según una encuesta de Metroscopia publicada por El País, el 76% desea que el PP elija a otra persona como candidata al margen de Ana Botella, que está pidiendo a gritos ser tenida en cuenta. Además, con sus demagógicas medidas, está trabajando para que solo ella pueda serlo, a pesar de que su gestión está manchada de sangre por la tragedia del Madrid Arena.

Gran dependencia de los resultados de las Europeas

Rajoy lo sabe. Y apuesta claramente, hoy en día, por Soraya Sáenz de Santamaría, una medida siempre en detrimento de Esperanza Aguirre a la que todos sus acólitos ven como la única candidata capaz de mantener el Ayuntamiento. Sin embargo, Rajoy sabe que la líder del PP madrileño no atrae las simpatías de los votantes de centro, lo que si logra en cambio Soraya Sáenz de Santamaría, gracias a sus buenas conexiones con el Grupo Prisa y a sus siempre contundentes declaraciones políticas. En lo que sí parece tener la mente muy clara el presidente nacional del PP es que quiere que sea una mujer la que opte la alcaldía de la capital de España por su partido:

La encuesta de Metroscopia da actualmente al PP el 32,5% de votos capitalinos, lo que implicaría que perdería la mayoría absoluta, que iría a manos de la unión del PSOE con IU. Según la información publicada por El País, el PP maneja otro sondeo, este propio, que le otorga un colchón del 38% de los votos en el Ayuntamiento de Madrid, independientemente de quien sea su candidato. Votos suficientes para lograr 25 concejales, a cuatro de la mayoría absoluta, que ningún otro candidato lograría

Todo va a depender finalmente de los sondeos. Y del candidato que no cometa errores o que se beneficie de los que cometan sus posibles rivales. La batalla en elecciones primarias del PP madrileño se prevé larga. Rajoy es gallego y sabe aguantar las embestidas, como lo ha demostrado con el nombramiento del candidato del PP a las elecciones europeas. Pero por ahora lo tiene claro: Soraya Sáenz de Santamaría. Es su candidata, la que mejor se postula. Además, así dejaría su labor en el ejecutivo con lo que se abrirían nuevos caminos en el control gubernamental en los que la joven abogada del Estado ya no participaría tan activamente como hoy en día, algo en lo que parece meditar y mucho el presidente.

 Juan Luis Galiacho