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Tras once meses de matrimonio y catorce años de amor, la pareja atraviesa una crisis, por el momento irreconciliable

Quique Sarasola y Carlos Marrero escriben el final de su relación

Septiembre 9, 2007
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El amor es un estado transitorio que cuando deja de latir se convierte en la más absurda de las monotonías. Esto mismo es lo que ha ocurrido en una de las parejas más emblemáticas del panorama social español. Los empresarios Quique Sarasola, hijo del célebre Enrique Sarasola, y Carlos Marrero atraviesan una profunda crisis, por el momento irreconciliable, que podría terminar en divorcio exprés.
 
Quique y Carlos contrajeron matrimonio en un salón de la Casa de la Panadería de la Plaza Mayor de Madrid el pasado mes de octubre, tras más de catorce años de relación sentimental. Me cuentan que en los últimos días la relación se enfrió inesperadamente. Hasta tal punto que Carlos decidió abandonar el domicilio conyugal para penar su desconsuelo en compañía de un viejo conocido del matrimonio. El empresario optó, hace menos de una semana, por interponer la distancia al dolor para intentar disipar las dudas que le atormentan desde que se tomó tan delicada decisión. Marrero es un mar de lágrimas. De sus ojos brotan la tristeza y el desamparo. No es de extrañar, pues eran el ejemplo de la unión, la comprensión y la serenidad. Cuentan y no acaban que los próximos días serán de vital importancia. No obstante, la situación parece complicarse en cuanto avanzan los días. Parece que no hay vuelta atrás.

Obligados a entenderse

 
Pese a que el momento puede resultar algo tenso e incluso violento –todas las rupturas lo son- , Carlos y Enrique deben mantener las formas tras más de catorce años de relación. Son varios los lazos empresariales que todavía les unen. Ambos forman parte de la empresa Room Mate Hotels, dedicada a la tenencia, promoción, compraventa, rehabilitación, explotación y gestión de hoteles, hostales y restaurantes. Una sociedad que cuenta con un capital de cerca de cuatro millones de euros (3.969.845€), y que en la actualidad se encuentra en un momento de irrefrenable expansión comercial. En las próximas semanas inaugurarán nuevos establecimientos en varios puntos de la geografía europea, además de tener prevista su incursión en los mercados de Asia y Latinoamérica.
 
Kike ostenta una de las grandes fortunas de nuestro país, no sólo en líquido, sino también en bienes inmuebles. Es considerado uno de los veinticinco homosexuales más influyentes de España. Amante de los caballos, Sarasola consiguió pasar a la historia del elitista mundo de la hípica al obtener el bronce en los europeos de su modalidad, ser tres veces diploma olímpico y cuádruple campeón de España. Una aparatosa caída que podría haberle dejado parapléjico de por vida, le apartó profesionalmente de una de sus grandes pasiones, a la que, pese a todo, no ha renunciado. Su presupuesto anual para la adquisición de puras sangres oscila entre los 600.000 y los 700.000 euros. No es la primera vez que ha abonado a toca teja tan elevada cifra para apoderarse del corcel del que se había enamorado.
 

Excentricidad, arrebato o ¿delirio personal?

 
Toda una excentricidad, más arrebato o delirio personal. Me cuentan que sus conversaciones suelen inclinarse habitualmente hacia este respecto, impregnando de ilusión a quienes sienten interés por la equitación. Por si no fuera suficiente, las fiestas –más fiestones que fiestas- que organiza con cierta asiduidad para agasajar a amigos y conocidos, son de las más codiciadas entre los famosos pertenecientes a la alta –o no- sociedad. Anfitrión de lujo que también ejercita su parte humanitaria, colaborando con varias organizaciones no gubernamentales.
 
Al igual que Carlos, un apuesto empresario canario, que con su incombustible vitalidad logró ayudar a rebrotar el turismo en zonas cuasi olvidadas. Marrero es administrador único de varias sociedades dedicadas a la compraventa de vehículos, así como también de asuntos relacionados con el comercio. Sirva como muestra del amor que se profesaban, que en prácticamente todas sus empresas aparece -de alguna de todas las formas posibles- la figura de Enrique Sarasola, ya sea como miembro fundacional, secretario, socio o representante…
 
 

Por Saúl Ortiz