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Los vecinos explicaron que el asesino debía conocer a la víctima y por eso le atacó por la espalda

Quinto aniversario del asesinato, en Valladolid, del hostelero José Luis Boal Calvo

Septiembre 16, 2014

Pasaban pocos minutos de las siete de la tarde del 17 de septiembre de 2009 cuando un individuo encapuchado entraba en la cafetería Inicial, en la Avenida de Segovia del vallisoletano barrio de Delicias. Ante los asombrados parroquianos, el desconocido extrajo un cuchillo de sus ropas y apuñaló cinco veces por la espalda al propietario, que fallecería poco después.
 

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José Luis Boal Calvo, de 53 años, no tuvo la más mínima probabilidad de repeler la agresión, ya que se encontraba de espaldas a la puerta, detrás de la barra, el atacante no pronunció ni media palabra, y todo sucedió en pocos segundos. Tras cometer el crimen, el asesino huyó a la carrera en dirección al túnel de Delicias, ante la mirada atónica de peatones y de clientes de la cafetería.

La Policía interrogó a los clientes que estaban en la cafetería. No pudieron aportar muchos detalles ya que el agresor cubría su cabeza con la capucha de un chándal. Algunos apuntaron la posibilidad de que fuera una persona de origen sudamericano y de elevada estatura, aproximadamente 185 centímetros. Lo que está claro es que el móvil no fue el robo; había alguna cuestión pendiente entre víctima y agresor. 

El cliente de la tragaperras

Los vecinos explicaron que el asesino debía conocer a la víctima y por eso le atacó por la espalda. José Luis Boal había trabajado durante años como vigilante de seguridad de un polvorín y como recaudador de máquinas tragaperras, y tenía amplia experiencia para evitar atracos. Todos los vecinos interrogados coincidieron en calificar al fallecido como una buena persona, muy querida en el barrio, y que solía celebrar en su establecimiento exposiciones y concursos de pintura.

La hipótesis de trabajo más sólida pasaba por una discusión, días antes, entre Boal y un cliente que jugaba en una tragaperras. Como le máquina no le daba ningún premio, la emprendió a patadas y puñetazos con ella. El dueño del local le puso en la calle y le prohibió posteriormente la entrada. Sin embargo, no se ha podido localizar a este cliente y los investigadores no han podido en todo este tiempo dar con la clave que lleve a la resolución de este caso.

José Manuel Gabriel

josemanuelgabriel@extraconfidencial.com