Menú Portada

Queda espacio para el optimismo en Fernando Alonso y Carlos Sainz a pesar de unos comienzos titubeantes

Marzo 3, 2017
mclaren alonso

La pretemporada del Campeonato del Mundo de Fórmula 1 no ha empezado con buen pie para la armada española pero no todo son nubes grises en el horizonte. En el análisis detallado de lo visto en las cuatro jornadas de pruebas hay algún detalle que hace pensar que la situación puede ser mejor de lo que se piensa. Uno de los más contrariados de toda la parrilla fue el asturiano Fernando Alonso, que en su primer día de test padeció problemas mecánicos aparentemente sencillos e impropios de un equipo del calado de McLaren. La escudería señalaba al motorista, Honda, y los japoneses se limitaron a agachar la cabeza, pedir disculpas públicamente, y prometer mejoras con celeridad. La primera falla con que se toparon en pista fue el de un depósito de aceite aparentemente mal diseñado. Modificarlo requería cambiar varios elementos de su entorno, y aunque la unidad fue remitida a la factoría en Japón, ese problema no volvió a repetirse en las siguientes jornadas. Los orientales empiezan a entender la velocidad y ritmo con que son necesarias sus actuaciones, o han conseguido vadear el problema con alguna solución de urgencia.

Con setenta y dos giros en la tercera jornada con Alonso al volante y sesenta cinco en la segunda con Stoffel Vandoorne como piloto, al menos la fiabilidad parece un poco menos en entredicho. Hay que recordar que no sólo los coches son nuevos y los tests están precisamente para esto, sino que el rediseño de la arquitectura de los monoplazas es total, y muchos sistemas y mecanismos que trabajan muy al límite de sus posibilidades requieren ser probados. Este tipo de problemas han sido sufridos por todos, desde Red Bull y hasta Mercedes, lo que indica que nadie está exento de padecerlos así que es relativamente lógico que ocurran. De un equipo como McLaren no se esperaban estas cosas, y muchos lo achacan a una falta de comunicación entre ambas partes, pero al menos de forma pública todos expresan su deseo de seguir juntos sin discutirse mutuamente. El motor de McLaren parece no aportar la potencia deseable, vibra mucho, su parte eléctrica no funciona como gustaría y aunque los orientales digan que puede estar a la altura del motor Mercedes de 2016, a nadie escapa que ya estamos en 2017. La parte buena es que, si es cierto que en la tercera jornada el bicampeón rodó a más de dos segundos y medio de los mejores registros, se sospecha que el motor iba muy despotenciado para proteger su fiabilidad. En la cuarta jornada, la del jueves, la pista fue mojada con profusión, pero a última hora el asfalto quedó prácticamente seco a pesar de cuarto de millón de litros de agua reciclada que se arrojó sobre él. Vandoorne, compañero de Alonso y que promete ser novato del año detuvo el crono a 1,7 segundos del mejor registro. Cierto es que los Mercedes no lograron tiempos reseñables, pero los Ferrari estuvieron rodando a poco más de una décima de las flechas de plata y sirven de referencia. De acuerdo con esto podría decirse que, de un día para otro, los McLaren, en condiciones normales, han recortado casi un segundo de un día para otro en lo que parece algo más acorde con su potencial. Para Australia el equipo tiene prevista una actualización mayor para su chasis, un elemento del que los pilotos no han mostrado observaciones negativas.

Los problemas entre McLaren y Honda

Por otra parte, se ha discutido su capacidad de generar carga aerodinámica en base a que pasaban con menos acelerador que otros. El paso por las curvas 3 y 9 es especialmente sensible a esto y otros coches si pasaban casi a fondo, algo que los monoplazas de Woking no parecen ser capaces. Con toda seguridad veremos cambios en su configuración de suspensiones y alas para paliar esta carencia durante los próximos tests de la semana que viene. Por su parte, el motor presentado en Montmeló es más ligero y bajo que el de 2016, tiene el turbo partido al estilo del Mercedes, y han prometido presentar en unos días uno más depurado, algo más potente y con menos vibraciones.

botas-fernando-alonso
Botas de Fernando Alonso

Uno de los rumores de la semana ha sido el posible divorcio entre ambas partes. Es muy difícil que esto ocurra, no ya porque haya planes a largo plazo entre ambos, sino porque echarse en brazos de Renault como proveedor, u otro motorista, condenaría a McLaren a ser un cliente más y con productos de equipos competidores; jamás ganarían en lucha con ellos. Algo muy grave tendría que ocurrir para cambiar un destino que parece estar escrito de la mano de Honda al menos durante mucho tiempo.

¿Hay coche para ganar? No, pero parece que, si lo hay para pelear en la zona media puesto que es capaz de quedar a unas tres décimas de los mejores que no son los de delante, en condiciones favorables, pero casi todos hicieron algo similar. En manos del más experimentado Alonso es muy posible que esta diferencia quedase en menos, y que esta situación se apriete un poco más en la segunda tanda de test. Poco a poco los McLaren y en cuatro jornadas parecen haber recuperado el color que merecían y más de acuerdo con las expectativas, presupuesto y contundencia de su historia como equipo. Yusuke Hasegawa, responsable de ellos se ha mostrado muy claro, directo, franco y sin realizar brindis al sol, así que es muy posible que cumpla sus promesas con respecto a ese motor que llega.

Perspectivas para Carlos Sainz

No muy diferente es el caso de Carlos Sainz. Si el madrileño apenas ha brillado estos días en Barcelona, casi peor le ha ido a su compañero Daniil Kyvat que apenas ha rodado. El motor Renault que equipa esta temporada es de nuevo diseño y parece plagado de problemas. Los han tenido todos los equipos que los montan, esto es, la propia Renault, Red Bull, y Toro Rosso. Tras tres temporadas con un propulsor muy deficiente, aunque muy mejorado en 2016, se espera que este año esté a la altura de lo deseable. Una señal clara de que ese propulsor va a dar mucha guerra este año la ofreció el día del estreno Daniel Ricciardo: su RB13 alcanzó los 330,9 kms/h al final de la recta del circuito. Si en principio muchos quedaron defraudados al saberse que era 10 kms/h más despacio que las velocidades máximas del año pasado, los Red Bull jamás han sido los coches más rápidos en recta. Su morfología y concepto básico, muy basado en la aerodinámica y su configuración idónea en curvas y no en recta, no ayuda a alcanzar registros brillantes en este aspecto y ningún otro coche ha alcanzado este registro en los cuatro días de tests.

Si se calcula que la carga aerodinámica con la actual reglamentación ha crecido en un 30%, es fácil prever que el drag o pérdida por el arrastre con el aire sea muy superior. Si Red Bull es tradicionalmente el que más sufre en esta área, que consiga semejante velocidad punta sólo implica que ese motor desarrolla una caballería más que respetable. De ello se beneficiará el STR12 de Carlos Sainz, equipo que ha confeccionado coches excelentes en los últimos años y no ha podido ir a más debido precisamente a limitaciones en este aspecto. 2017 puede ser un año excelente para ellos si una vez solventados los problemas de juventud del propulsor galo se comporten al modo que Red Bull, equipo matriz, hace y eso es asumiendo los errores de diseño muy rápidamente. El equipo de Sainz, a pesar de sus limitaciones presupuestarias, bien podría ser al menos de forma puntual una de las sorpresas del año y el mejor escaparate del madrileño para dar el salto que necesita, que todos esperan, y al que nadie sorprendería.

José M. Zapico

@VirutasF1