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Según algunos medios, fue interceptada en el Aeropuerto de Niza

¿Qué hay detrás de los falsos rumores de intento de fuga de Charlene Wittstock, novia del príncipe

Junio 29, 2011
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Los inquietantes rumores que en días pasados recogía el medio de prensa francesa L’Express sobre un supuesto intento de fuga de Charlene Wittstock la novia del príncipe Alberto de Mónaco, ya han conseguido empañar la inminente vida principesca en la que los Grimaldi han gastado cuatro millones de euros para no reparar en brillos en un acontecimiento que ha generado un enorme interés mediático. La secretaría del príncipe no ha tardado en desmentir con enorme rotundidad tan gruesas informaciones, pero el tremendo daño ya está hecho pues el citado medio de prensa llegaba a afirmar en su página de Internet que Charlene habría sido interceptada por la Policía del propio Aeropuerto de Niza (el más cercano a Montecarlo), tras recibir una urgente llamada desde el Palacio de Mónaco.

Así mismo L’Express afirmaba que un influyente personaje de la importante familia monegasca Castor (muy próxima al príncipe Alberto), sería quien habría conseguido hacer de intermediario entre el príncipe y su novia, salvando así una situación que podía hacer temblar todos los cimientos del principado a tan pocos días de la boda principesca. Más aún, también se afirmaba que otro medio de prensa estaría en posesión de ciertos materiales muy comprometedores para el príncipe Alberto, cuyo conocimiento por parte de Charlene Wittstock estaría en el origen de su supuesto intento de fuga a su Sudáfrica natal. Todo un culebrón al mejor estilo monegasco que pareciera un montaje en toda regla con intenciones maledicientes que pretenderían atentar contra lo más íntimo de la imagen pública de Alberto II justo en vísperas de tan esperado acontecimiento.

L’Express, órgano de presión

Pero por lo que parece no es la primera vez que L’Express ha actuado como órgano de presión en distintos ámbitos de la vida pública y política desde que el medio de prensa fue adquirido por el grupo belga de prensa Roularta. Un grupo que apoya las posiciones independentistas de los nacionalistas de la comunidad flamenca de Bélgica, y que en el pasado no ha reparado en medios para atacar a la ya bastante dañada monarquía belga que es tan poco valorada entre la comunidad flamenca.

Curiosamente, ese mismo grupo de prensa es el actual propietario de la muy conocida y prestigiosa revista francesa Point de Vue, que durante décadas ha sido la mayor especialista a nivel internacional en la actualidad y el devenir de las distintas familias reales europeas. Pero en los últimos años Point de Vue ha dado un inesperado giro para convertirse en un semanario muy en la línea de lo que en Francia se califica como revistas people,y su tratamiento de la realeza y de las personas reales se ha frivolizado notablemente.

Tensas relaciones entre la prensa y los Grimaldi

Dicen algunos que ello tendría que ver con que la actual redactora en jefe del semanario es una antigua colaboradoras de L’Express, y que en estos momentos las relaciones entre Point de Vue, siempre tan cuidadosa y pulcra en su tratamiento a los royals, con la familia Grimaldi pasan por sus peores momentos a causa de la publicación de unas manifestaciones que no fueron autorizadas por Carolina de Mónaco. De hecho, algunos artículos aparecidos en Point de Vue en fechas recientes parecieran contener algunos ataques velados a la dinastía monegasca, como el traer de nuevo a la palestra los supuestamente débiles derechos de los Grimaldi al trono de Mónaco ya que se llegó a afirmar que Alberto II es, por derecho, solamente el conde Alberto de Polignac. Una historia vieja y manida con la que quizá se ha querido enturbiar las aguas en casa de los Grimaldi en momentos tan delicados.

Todo un curioso entramado que sin duda alguna oculta algo más, puesto que es muy osado lanzar una bomba de relojería del calado de esta supuesta fuga de Charlene Wittstock cuando todo se basa en meros rumores que huelen a invento y sin tener prueba alguna. Y es que toda esta historia pareciera un calco de aquella fuga, esta si absolutamente cierta, que allá por 1871 protagonizó la aristócrata británica Lady Mary Douglas-Hamilton al abandonar a su esposo, el príncipe Alberto I de Mónaco, para ir a caer en brazos de su amante y luego segundo marido, el conde húngaro Tassilo Festetics von Tolna.

Ricardo Mateos