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Supuestamente la Generalitat Valenciana ya adelantó dinero para construir la sede

¿Qué ha sido del Salón de la Fama del Fútbol encargado por la FIFA a España?

Diciembre 17, 2007

Se firmó en 2002 durante el Mundial de Corea y Japón y se retomó en 2005, pero el Salón de la Fama del Fútbol (Hall of Fame) de la FIFA encargado a Valencia duerme el sueño de los justos. El Ayuntamiento de Valencia cedió el terreno, 5.000 metros, la Generalitat se comprometió, la Federación Española (RFEF) sería la titular, pero las obras no han comenzado.

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Igual ahora como campaña electoral a Villar se le ocurre prometer al fútbol español la creación del Salón de la Fama. Y dado que a los votantes les da lo mismo todo o casi todo, lo verán como una gran idea. Idea que lleva en un cajón de no se sabe quién ni por qué motivos paralizada.
Todo arrancó cuando el comité ejecutivo de la FIFA acordó el 26 de mayo de 2002 instalar en Valencia el Salón de la Fama de Fútbol. Días más tarde, el 1 de junio del mismo año, el organismo que rige el fútbol mundial, el Consell y la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) firmaron en Seúl (Corea del Sur), durante la disputa del Campeonato del Mundo, un acuerdo para su construcción en la ciudad española. A finales de año, en diciembre de 2002, parecía estar todo atado después de que Ángel María Villar y Gema Amor (entonces directora general de Coordinación y Proyectos de la Generalitat) firmaran la constitución de una fundación para desarrollar el proyecto del museo, cuyo enclave iba a ser el parque de Cabecera. Había prevista, incluso, una fecha de inauguración, en 2004, coincidiendo con el centenario de la fundación de la FIFA, pero el proyecto cayó en el olvido.

En 2005 se retomó el tema por parte de la administración valenciana, al grito de “tenemos que ser capaces de impulsar este proyecto deportivo porque tendrá una enorme repercusión”, en palabras del responsable de Deportes. Se volvieron a tener reuniones con FIFA, porque después de tres años sólo había una “declaración de voluntad y ahora hay que darle forma”.
Pero desde ese momento a hoy han vuelto a pasar más de dos años y la cosa sigue igual. Igual es motivo para que alguien investigue qué ha pasado, qué fue de aquella fundación, a qué se han destinado los terrenos cedidos por el Ayuntamiento y en quién han recaído las responsabilidades. ¿Qué papel ha tenido la RFEF en todo este asunto? ¿Ha exigido responsabilidades la FIFA? El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, algo tendrá que decir porque el dinero salió en su día de las arcas públicas que él rige y nadie ha dado cuenta en todo este tiempo de nada.

Tres auditorías sin entregar a los asambleístas

Son preguntas que como no lleguen al ámbito político van a tener pocas respuestas, ya que en el futbolístico hay poca constancia de todo. Una federación como la de Fútbol que durante tres años seguidos presenta irregularidades en sus cuentas, que sufre tres auditorías que así lo refleja y que sus asambleístas ni se enteran de ello, difícilmente va a tener constancia de un acuerdo firmado en 2002 con FIFA, delegado a Valencia ese mismo año para ser inaugurado en 2004 y que a finales de 2007 sigue sin iniciarse.
Entre otras cosas porque la junta que preside Angel María Villar aprovechó la nula diligencia del Consejo Superior de Deportes (CSD) para no entregar la auditoría a la asamblea y en consecuencias logró que los representantes del fútbol español no se enteraran de la crisis que vive el ente federativo. Auditorías que reflejan que la situación real de la RFEF no es la que dicen sus libros de cuentas, sino que está en quiebra técnica.
Más de tres meses dispone el CSD para auditar las cuentas, pero siempre se hace cuando la asamblea convocada para el mes de julio se ha celebrado y por tanto Villar tiene la excusa perfecta para no acompañarla junto al resto de informes. Recordarán, porque lo publicó extraconfidencial.com, que en la última auditoría los auditores ya pedían explicaciones de por qué no estaba reflejada la sentencia que dejaba sin titularidad sobre la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, ni que tampoco constase que la RFEF había tenido que devolver 3.100.000 euros de las subvenciones del CSD mal justificadas ante el Tribunal de Cuentas, más otros 900.000 euros de intereses. Cuatro millones de euros perdidos por la RFEF por el mal gobierno de sus dirigentes. Los mismos que ya han anunciado que se presentan a la reelección con Villar a la cabeza.
Los mismos que se llevan documentación de los archivos federativos y que los auditores no pueden contrastar sencillamente porque en lugar de los documentos figuran folios en los que se puede leer cosas como “los documentos del número 10.0xx al 10.0xx, en poder del director general, José María Castillón”. El mismo director general que ahora quería ser representante sindical, pero que no ha colado.

Y hay más.