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Christie´s subastará, entre otras joyas, el collar el de diamantes de la duquesa de Pistoia ,vendido por una prima segunda del rey Juan Carlos, y con un precio de salida de 50.000 euros

¿Qué ha sido de la cruz de esmeraldas de la reina Victoria Eugenia?

Octubre 27, 2013
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El próximo 12 de noviembre la prestigiosa firma Christie’s saca a la venta en pública subasta en la ciudad suiza de Ginebra una magnífica colección de joyas de importantes procedencias como Elizabeth Taylor, Hélène Rochas, la familia Patiño, la princesa Faiza de Egipto, la duquesa de Marlborough, la duquesa de Pistoia o la actriz Ann Rutherford (hermana de Scarlet O’Hara en “Lo que el viento se llevó”). Un fastuoso conjunto de piezas de Cartier, Bulgari, Van Cleef & Arpels o Harry Winston entre las que destacan un diamante anaranjado estimado en 16 millones de euros, el collar de perlas de la princesa Faiza, el de diamantes de la duquesa de Pistoia (vendido por una prima segunda del rey Juan Carlos y con un precio de salida de 50.000 euros), o el de amatistas de la duquesa de Marlborough, que se espera que alcancen precios muy elevados en momentos en los que las dificultades de muchas grandes familias hacen la felicidad de los grandes coleccionistas que conocen bien el mercado.

Pero lo que más ha llamado la atención en este caso es la salida a la venta de  las famosas esmeraldas que el multimillonario rey del estaño boliviano, Antenor Patiño, compró en 1937 para su primera esposa, la española María Cristina de Borbón y Bosch-Labrús, duquesa de Durcal. Un fabuloso collar firmado por Cartier al que el famoso joyero añadió la cruz de esmeraldas de 45 quilates conocida como “la cruz andina”, que él mismo había adquirido unos años antes a la exiliada reina Victoria Eugenia de España. El precio de salida del collar se estima entre los 7 y los 10 millones de dólares, pero la casa de subastas no termina de aclarar si esta valiosa cruz que fue de la esposa de Alfonso XIII se incluye en el conjunto o continuará siendo propiedad de los herederos de Antenor Patiño, que podrían haber preferido conservarla por su estrecha vinculación con la familia real española.

Pruebas de ADN también para el duque de Sevilla

En España, entre tanto, el príncipe de Asturias se afana con dignidad en levantar el baqueteado prestigio de la corona y de la familia real cada día más en sus manos, y en Francia las aguas continúan movidas por la cuestión de las pruebas de ADN de los príncipes de las distintas ramas de la gran familia Borbón. Ahora los monárquicos galos no solamente solicitan que Luis Alfonso de Borbón acceda a hacerse las oportunas pruebas genéticas que demuestren que es ciertamente el mayor de todos los Borbones, pues esa petición también se amplía a su oponente en la jefatura de la casa real francesa, Enrique de Orleans, conde de París.

Hasta hay, incluso, quienes piden que también se someta a esas pruebas ese otro español que es Francisco de Borbón y Escasany, duque de Sevilla, un habitual de las tierras marbellíes que se convertiría en el mayor de los Borbones caso de demostrarse que Luis Alfonso no desciende realmente de los Borbones de Francia por línea directa de varón. Paradojas del destino que eventualmente depositarían esos derechos de los que el duque de Anjou se siente detentador sobre el duque de Sevilla, cuyo sobrino es ese Alfonso de Borbón y Yordi que próximamente será padre en su relación sentimental con la top model española Eugenia Silva que es sobrina carnal de aquel Antonio Hernández Mancha que a fines de los años 80 fue presidente de Alianza Popular, y sobrina nieta de aquel Antonio Hernández Gil que fue primer presidente de las Cortes de la democracia española.

Los “Borbones de la India”

Un “totus revolutus” de pretensiones de príncipes con derechos distintos, en tiempos en los que se aprovecha la rotundidad de los estudios genéticos para apoyar los intereses de cada quién y también, de forma lógica, para intentar desentrañar algunos grandes misterios de la Historia. De hecho, ya hay en la ciudad alemana de Hildburghausen quienes están dispuestos a exhumar el cadáver de la dama conocida como la Dunkel Gräfin (la condesa oscura), de quien siempre se dijo que podría haber sido la hija de Luis XVI de Francia y de la reina Maria Antonieta, que tras escapar de la guillotina habría sido convenientemente suplantada por otra persona.

Pero la cosa no termina ahí pues sincrónicamente, y para añadir más especias al mismo guiso, en el antiguo estado de Bhopal, en el norte de la India, los llamados “Borbones de la India”, que se hacen descender del condestable de Borbón que habría huido desde Francia a aquellas tierras en el siglo XVI, también han decidido crear su propia “Casa Real de Bourbon-Bhopal”. Una familia que en el pasado ya atrajo la atención del príncipe Miguel de Grecia, primo de la reina doña Sofía, y que ahora pone en marcha un emprendimiento ciertamente sorprendente encabezado por Balthazar de Borbón, ahora autotitulado príncipe Balthazar IV de Borbón-Bhopal, que ya cuenta con secretaría propia tanto en España como en Francia, Colombia, Andorra y los Estados Unidos. Una casa real católica de nueva creación y teñida del exotismo hindú, que despierta una gran curiosidad y que ya cuenta incluso con sus propias órdenes de dinásticas. Cosas veredes.

Ricardo Mateos